Las próximas semanas serán determinantes si no se alcanza un acuerdo financiero ya que la empresa se encamina hacia un concurso de acreedores que UGT considera indeseable, pero cada vez más difícil de evitar.
Con una deuda acumulada que ronda los 260.000 euros, meses de salarios impagados y una plantilla reducida a mínimos, Tableros Losán se enfrenta a unas semanas decisivas que pueden desembocar, si no hay acuerdo financiero, en un concurso de acreedores que nadie desea, pero que cada día parece más probable.
Así lo han advertido este martes representantes sindicales de UGT tras la reunión mantenida ayer con la Junta de Castilla y León. Pablo Soria, secretario general de UGT-FICA Soria y miembro del comité de empresa de Tableros Losán, ha señalado que la clave está en las negociaciones abiertas con la banca. “Si no hay refinanciación, el escenario es muy complicado”, ha afirmado.
Según los datos trasladados por Carlos Martín Tobalina, viceconsejero de Empleo de la Junta de Castilla y León, en un encuentro reciente —información que, según el sindicato, la empresa no ha facilitado con transparencia—, la deuda actual asciende a 260.000 euros, tras una quita previa que redujo el pasivo desde los 307.000 iniciales. Una parte significativa corresponde a entidades financieras, aunque también existen importantes compromisos con administraciones públicas como la SEPI, la Junta de Castilla y León y la Xunta de Galicia, que ya participaron en el primer plan de reestructuración para dar oxígeno al grupo.
Mientras se dirime el futuro financiero, la situación de los trabajadores se agrava. En las dos plantas de Soria, los empleados acumulan entre tres y cuatro nóminas impagadas, incluidas pagas extraordinarias. “Estamos hablando de una situación muy preocupante para las personas trabajadoras y sus familias”, ha subrayado Pablo Soria.
La plantilla, que llegó a superar los 300 trabajadores, se ha reducido de forma drástica. En la actualidad no llegan a 30 empleados entre las dos fábricas de Soria, debido a expedientes de regulación y a procesos de extinción de contrato iniciados por los propios trabajadores ante los impagos. “Con esta plantilla es materialmente imposible reiniciar una actividad industrial con garantías”, ha reconocido Soria.
La problemática no se limita a las dos plantas de la provincia. Los impagos y salidas de personal se repiten en plantas de Castilla y León, Galicia y Castilla-La Mancha, hasta un total de ocho centros de trabajo, lo que multiplica el impacto social y económico del conflicto.
Por su parte, Óscar Lobo, secretario general de UGT Castilla y León, ha puesto el acento en el efecto tractor del grupo Losán sobre la economía provincial. “Por cada empleo directo en Losán hay al menos cuatro puestos de trabajo indirectos vinculados a la gestión forestal, el transporte y otros sectores. Lo que está en juego no es solo una empresa, sino una parte esencial del tejido productivo de Soria”, ha advertido.
Lobo ha valorado positivamente la coordinación entre administraciones —Gobierno de España, Junta de Castilla y León y Xunta de Galicia— para buscar una salida, pero ha insistido en que el foco debe situarse ahora en la empresa. “El grupo tiene que dar pasos claros para allanar el terreno. Cualquier alternativa debe estar vinculada al mantenimiento de la actividad industrial y del empleo presente y futuro”, ha remarcado.
El factor tiempo es determinante. El 29 de abril figura como fecha límite del nuevo plan de reestructuración que se está testando. Hasta entonces, las negociaciones con la banca marcarán el rumbo. “O se despeja el camino o iremos directamente a un concurso de acreedores”, ha resumido Pablo Soria, recordando además la importancia estratégica del sector forestal en la provincia. “Soria no puede permitirse perder empresas que cierren aquí todo el ciclo de la madera. Si esta actividad se va fuera, el daño será estructural”.
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