La oenegé lanza una llamada a los jóvenes en la presentación de su jornada anual que, junto a la Iglesia, seelebra este año bajo el lema 'Declara la guerra al hambre', recuperando la esencia de la primera campaña de 1959
La jornada de Manos Unidas de este año retoma con fuerza la esencia de la primera campaña, celebrada en 1959, recordando que, más de seis décadas después, el hambre sigue siendo un desafío global. La iniciativa, presentada hoy, se celebra bajo el lema ‘Declara la guerra al hambre’.
Pilar Calónge Pérez, delegada de Manos Unidas en Soria y Gabriel Ángel Rodríguez Millán, Administrador Diocesano han coincidido hoy en destacar que “el hambre no es un accidente ni una catástrofe inevitable, sino una consecuencia directa de la pobreza, la desigualdad y los conflictos”. La campaña de 2026 pone especial énfasis en que “no habrá paz duradera sin desarrollo justo”, y subraya que donde hay hambre, la violencia y los conflictos no tardan en aparecer.
La delegada de Manos Unidas en Soria, ha recordado la continuidad histórica de la organización: “Como ven, el eslogan de ‘declarar la guerra al hambre’ recuerda exactamente al mismo de 1959. Después de 67 años seguimos en la misma brecha, seguimos en el mismo combate, por llamarlo de alguna manera”.
Desde el año 2000, la delegación soriana, formada por 11 voluntarias, ha logrado desarrollar 108 proyectos en 35 países y recaudar más de 3,4 millones de euros, combinando esfuerzos con entidades como ayuntamientos, colegios profesionales y fundaciones privadas. Pilar subraya que “no hay proyecto pequeño: desde un internado o un dispensario hasta una cerca para el ganado, todo tiene un impacto directo en la vida de las comunidades en las que intervenimos”.
En Soria, la delegación local apoyó en 2025 dos proyectos concretos: uno en Brasil con comunidades indígenas del Valle del Yabarí y otro en India, en el estado de Odisha, centrado en la educación y promoción de mujeres y niños en zonas rurales.
En Soria, la delegación de Manos Unidas ha consolidado una colaboración estrecha con diversas instituciones locales para apoyar proyectos internacionales de desarrollo.
El año pasado, el Ayuntamiento de Soria les financió un proyecto en Uganda por valor de 48.000 euros, destinado a mejorar las condiciones de comunidades desfavorecidas.
Además, el Colegio de Médicos de Soria contribuyó a la labor sociosanitaria en India, apoyando dispensarios rurales, y la Fundación Pedro Navalpotro financió un proyecto de agua en Zimbabue, aportando casi 15.000 euros. Estas colaboraciones permiten que los proyectos sean sostenibles y de impacto real, fortaleciendo la labor humanitaria de la delegación. Caja Rural, por su parte, colabora anualmente con una donación de 1.500 euros.
Sin embargo, la delegación enfrenta un desafío crítico: el relevo generacional. Pilar Calonge ha insistido en la necesidad de incorporar nuevas personas que puedan asumir la labor con conocimientos en nuevas tecnologías y continuidad en el tiempo: “Necesitamos gente joven que venga a echarnos una mano porque Manos Unidas ha cambiado mucho también. Ahora es todo mucho más tecnológico. Antes era todo con papel y lápiz”.
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