¿Sabías que el Cristo de Medinaceli tiene fieles devotos que lo veneran desde las doradas playas de Cádiz hasta las verdes montañas de Galicia? Incluso cruza el océano y llega... ¡hasta Miami!
Medinaceli es un pequeño pueblecito de la provincia de Soria de apenas 700 habitantes, pero en él surge una profunda devoción que se extiende mucho más allá de donde alcanza la vista, a lo largo y ancho de toda la península: el culto al Cristo de Medinaceli.
Una imagen que, a pesar de ocupar menos de dos metros de altura, ha tejido una red de fe y tradición que cruza fronteras y que alcanza ciudades y comunidades lejanas.
El Cristo de Medinaceli, también conocido como Nuestro Padre Jesús Nazareno, es una imagen que representa al Jesús de Nazaret. Fue creada en la primera mitad del siglo XVII en Sevilla, en el taller de Juan de Mesa y mide 1,73 metros.
En 1681, la imagen fue rescatada en el norte de África tras la caída de la colonia de Mámora, y fue llevada a una capilla de Madrid construida en el terreno de los Duques de Medinaceli, que actuaron como sus patronos y protectores durante siglos, por lo que la figura acabó llevando su nombre.
Sabemos que ha viajado a través de varios lugares diferentes del mundo, fue de Sevilla a Marruecos, luego a Madrid, viajó a Ginebra, y finalmente regresó a la capital española. Se convirtió en un verdadero símbolo que lleva el nombre de la casa soriana a través de un viaje que aún no ha llegado a su fin.
Cada viernes del año recibe visitas, y sobre todo cada primer viernes de marzo, cientos de personas se acercan a la Basílica de Jesús de Medinaceli, en Madrid, para participar en el tradicional ‘besapiés’. Incluso el rey Felipe IV acude todos los años a mostrarle su devoción.
Pero lo verdaderamente sorprendente es que esa devoción no se queda en Madrid, sino que se extiende mucho más allá. Desde Castilla y León, con presencia en Valladolid, Salamanca, Palencia, Ávila o la propia Soria, hasta Andalucía, donde ciudades como Cádiz, Málaga, Sevilla, Córdoba o Almería tienen su propia cofradía para honrar a la famosa figura.
Pero además, el Cristo de Medinaceli también está presente en las Islas Canarias, concretamente en Tenerife; en Murcia, en Cartagena; en Castilla-La Mancha, en Cuenca o Tarancón; incluso en el norte de España con lugares como Bilbao, Vizcaya o Galicia.
Y, cómo no, también al otro lado del Atlántico, pues en Miami existe una cofradía dedicada al Cristo de Medinaceli que mantiene viva la tradición incluso a miles de kilómetros de donde nació.
Un mapa tan extenso que parece más una constelación que una distribución geográfica.
Hoy en día existen más de 295 imágenes del Cristo de Medinaceli repartidas por toda España. Resulta impresionante pensar que un nombre tan vinculado a Soria haya viajado tan lejos. Sin embargo, si pensamos bien en la fe y en la emoción que la figura transmite a miles de personas, todo encaja.
Medinaceli es un pequeño pueblecito de la provincia de Soria, y el Cristo que lleva su nombre es una de las formas más bonitas de demostrar que hay veces que los rincones más pequeños pueden hacerse eco en toda la nación.
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