El comandante, cofrade de La Flagelación en Soria, conserva vivo el vuelo del Papa León XIV entre Madrid y Barcelona este martes. Durante el trayecto, el Pontífice compartió confidencias, anécdotas y bendiciones en la cabina con la tripulación.
El comandante de Iberia Pablo Martínez Núñez, con profundas raíces sorianas y cofrade de la hermandad de La Flagelación en Soria, ha confesado a Soria Noticias la que califica como la experiencia más intensa de sus más de 26 años de trayectoria profesional. Como se sabe, Martínez Núñez fue este martes el encargado de pilotar el avión que trasladó al Papa León XIV en su trayecto entre Madrid y Barcelona, una vivencia de gran recogimiento espiritual y personal que compartió en la intimidad de la cabina junto a su copiloto, Ángeles. Un recuerdo que conserva y asimila muy vivo en su retina, según ha descrito a este periódico.
Durante el trayecto, el Santo Padre pasó prácticamente dos tercios de la duración del vuelo en la cabina de mando. El comandante ha recordado que el Pontífice permaneció con ellos desde el rodaje en la pista del aeropuerto de Madrid hasta el inicio del descenso para la aproximación a la ciudad condal. En ese intervalo, se produjo un momento de gran cercanía en el que estuvieron a solas el Papa, la copiloto y el propio Martínez Núñez. Al ser preguntado por la impresión que le causó el Obispo de Roma, el piloto lo define como "una persona muy cercana, con una mirada muy limpia y que denota cautela e inteligencia detrás de ella".
La fe y la devoción marcaron este encuentro a miles de metros de altura. Como católicos practicantes, tanto el comandante como su compañera. Ángeles, aprovecharon el momento en que se alcanzó la velocidad de crucero y disminuyó la carga de trabajo para conversar con el Papa y transmitirle peticiones de familiares y amigos. Estas súplicas quedaron unidas en un mensaje que la copiloto expresó en un vídeo grabado durante el trayecto. Además, León XIV tuvo el detalle de firmar y dedicar fotografías para las familias de la tripulación y compañeros de trabajo, y ofició una bendición muy especial en la cabina para un grupo de rosarios, cruces y una imagen de la Virgen de Loreto, patrona de la aviación.
Durante la singladura, Martínez Núñez compartió con el Pontífice una vivienca personal: este año celebra sus bodas de plata matrimoniales con su esposa, a quien conoce desde la etapa escolar. Al Papa le sorprendió y alegró enormemente la noticia, felicitándoles por alcanzar los 25 años de matrimonio en los tiempos actuales.
A pesar de no haber nacido en la provincia, el comandante mantiene un vínculo inquebrantable con Soria, la tierra de sus padres y abuelos, históricamente vinculados a las conocidas farmacias Núñez de Ágreda y de El Collado en la capital soriana. "Para mí Soria es un sitio muy especial, es un sitio en el que libero mi mente", confiesa el piloto, quien recientemente estuvo en su casa de la capital y ya planea un viaje para mostrar los encantos de la provincia a sus compañeros de un máster realizado en la Universidad de Navarra.
Transcurridas 48 horas del histórico vuelo, Martínez Núñez reconoce que todavía está volviendo a interiorizar, como creyente y practicante, las emociones de una vivencia maravillosa que ha dejado una huella imborrable en su vida y como nunca había sentido a los mandos de una aeronave.
Ve muy difícil una nueva audiencia con el Papa, pero el soriano de origen ha confesado su deseo de acudir a Roma para presentar al Pontífice a su familia, de la cual le presentó una imagen que fue firmada por el insigne viajero.
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