Utrilla, una pequeña localidad soriana que apenas supera el medio centenar de habitantes censados, vuelve a demostrar en fechas señaladas su capacidad para reunir a vecinos, descendientes y visitantes en torno a la tradición. La Semana Santa ha dejado este año una estampa de calles animadas y actos participativos, favorecidos además por un tiempo excepcional.
La Semana Santa en Utrilla ha transcurrido este año bajo un tiempo prácticamente inmejorable, circunstancia que ha favorecido la alta participación en los distintos actos programados. El Viernes Santo sirvió como punto de encuentro con una comida popular que reunió a vecinos y visitantes en un ambiente de convivencia, uno de los rasgos distintivos de esta localidad soriana en las fechas festivas.
El sábado se convirtió en la jornada más concurrida. La IV Jornada de la Torrija y la Limonada volvió a consolidarse como una de las citas más esperadas del calendario local. Mayores y jóvenes compartieron mesa y tradición en torno a estos productos típicos, elaborados y ofrecidos por voluntarios del propio pueblo, reflejo del compromiso colectivo que sostiene estas celebraciones.
El broche final llegó el Domingo con la procesión del Encuentro, uno de los actos más simbólicos, seguida de la tradicional quema del Judas, protagonizada por los quintos del año. Este rito, cargado de significado popular, puso fin a una Semana Santa que, acompañada por el buen tiempo y la elevada participación, deja un balance positivo entre los asistentes.
En un contexto de despoblación que afecta a buena parte de la provincia de Soria, iniciativas como estas refuerzan los vínculos con el territorio y convierten a pueblos como Utrilla en espacios vivos, al menos durante unos días, donde tradición, identidad y comunidad se dan la mano.
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