La XXIII Encuesta de Confianza Empresarial de FOES revela que solo el 20 % de los negocios prevé aumentar su facturación este año. La falta de personal, el absentismo y los costes energéticos frenan las expectativas del tejido productivo.
El empresariado de la provincia afronta el ejercicio con cautela ante un escenario marcado por la incertidumbre económica y las tensiones internacionales. Según los últimos datos recabados por la patronal, las expectativas de crecimiento se han reducido a la mitad y la prioridad se centra ahora en mantener las plantillas y contener los costes.
La Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas (FOES) ha presentado este miércoles los resultados de su XXIII Encuesta de Confianza Empresarial, enmarcada en el IV Acuerdo Marco para la Competitividad e Innovación Empresarial de Castilla y León. El estudio revela un incremento del pesimismo entre los negocios locales, que moderan las previsiones optimistas registradas hace un año.
A pesar de que tres de cada cuatro empresas lograron mantener o aumentar su facturación durante 2025, la rentabilidad no ha seguido la misma tendencia. De hecho, tan solo uno de cada diez negocios consiguió mejorar sus márgenes comerciales en el último ejercicio, lo que supone una caída significativa frente al 20 % que lo logró el año anterior.
Como consecuencia de esta pérdida de rentabilidad, apenas dos de cada diez empresarios prevén que su facturación crezca en 2026, frente al 41,7 % que esperaba mejoras en 2025. Esta contención responde a la preocupación por el contexto macroeconómico, ya que el 75 % de los encuestados considera que la economía española empeorará a lo largo del año.
A nivel internacional, el 97 % de las empresas asume que se verá afectado por las tensiones geopolíticas y conflictos como la guerra en Oriente Medio. Los principales temores se centran en el aumento de los costes energéticos y de las materias primas, así como en posibles problemas de aprovisionamiento.
En el ámbito laboral, la escasez de mano de obra se consolida como uno de los mayores desafíos estructurales. Tres de cada cuatro empresas señalan dificultades para cubrir vacantes, tanto en puestos no cualificados como en perfiles técnicos que incluyen soldadores, ingenieros, cocineros o conductores. A este problema se suma el absentismo laboral, que afecta de forma significativa o moderada al 65 % de las compañías sorianas.
Pese a las dificultades, el tejido productivo apuesta por la estabilidad. El 66 % de las empresas prevé mantener su plantilla actual, aunque la intención de realizar nuevas contrataciones cae del 19,2 % al 14,9 %. En cuanto a las inversiones, la cifra se mantiene estable, con un 44,6 % de los negocios dispuestos a invertir durante este año.
Para hacer frente a este escenario, el empresariado reclama a las administraciones un entorno más favorable. Entre las principales demandas destacan la reducción de la presión fiscal, la simplificación burocrática y una revisión del sistema de bajas laborales. Asimismo, el 70,3 % de los encuestados exige una mejora de las ayudas de funcionamiento, solicitando que se incremente el porcentaje hasta el máximo permitido por la Unión Europea.
El estudio de FOES se ha elaborado a partir de las respuestas de 74 empresas, de las cuales el 59,5 % se ubican en la provincia y el 40,5 % en la capital. El sector industrial representa a un tercio de los participantes, seguido por los servicios, la agroalimentación, el comercio, la construcción y la hostelería.
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