Aitana Arribas Romera, alumna del IES Virgen del Espino, alcanza la excelencia con un 13,665, la mejor nota de la PAU en el distrito de la Universidad de Valladolid.
Detrás del impresionante 13,665 sobre 14 que ha colocado a Aitana Arribas Romera en la cima académica de la Universidad de Valladolid (UVa), no solo hay libros y horas de estudio, hay una historia de complicidad familiar y un compromiso personal inquebrantable. Para esta alumna del IES Virgen del Espino, la nota más alta del distrito "no es solo un número, es el cumplimiento de una promesa" que empezó a plantearse hace seis años.
Aitana y su abuelo comparten una pasión: los aviones y los misterios del espacio. "Ya cuando era niña conectábamos mucho con esos temas", comenta a Soria Noticias con cariño. Hoy, su decisión de estudiar Ingeniería Aeroespacial es, en sus propias palabras, un "homenaje" a su abuelo que le inculcó el amor por la aeronáutica y que hoy asiste, orgulloso y conmovido, al éxito de su nieta.
Pero lograr la perfección no ha sido un camino sencillo. Durante el último mes, Aitana se ha sumergido en jornadas de estudio de entre 12 y 14 horas diarias, centrada especialmente en las matemáticas y la física. Su carácter perfeccionista la ha empujado a dar siempre un paso más: "Mi abuela siempre me dice, el que hace todo lo que puede no está obligado a más... pero yo hago todo lo que puedo para no arrepentirme" explica a Soria Noticias.
Ni siquiera la mejor estudiante de la UVa es inmune a la presión. Aitana confiesa que vivió momentos de mucha fragilidad durante la PAU, especialmente el segundo día de exámenes. En la prueba de Dibujo Técnico, la ansiedad le jugó una mala pasada: "Me temblaba la mano... no fue mi mejor examen", admite con sinceridad a Soria Noticias, recordando cómo la falta de concentración la hizo dudar de sus capacidades.
A pesar de su pesimismo inicial y de esa sensación de "no haber hecho lo suficiente", la realidad le devolvió una cifra que le abre todas las puertas. Su destino está ahora en Madrid, debatiéndose entre la Politécnica y la Carlos III. Sabe que le espera una carrera exigente de cuatro años, y probablemente dos más de máster, pero afronta el reto con una madurez asombrosa: "Es una carrera difícil pero bonita si te apasiona, nadie que conozca se arrepiente", confiesa a Soria Noticias.
Por ahora, Aitana prefiere dejar a un lado las comparaciones y disfrutar de su propio esfuerzo. El verano se presenta como un "descanso necesario" tras semanas de tensión: primero la celebración, luego el descanso en la playa y, finalmente, un reto mucho más terrenal pero igualmente emocionante: sacarse el carnet de conducir.
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