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El Contraataque: El Razzie a peor película del año vuelve a ser para el C.D Numancia

El Contraataque: El Razzie a peor película del año vuelve a ser para el C.D Numancia

Actualizado 18/05/2026 16:41

Por tercer año consecutivo, el Numancia se queda a las puertas del ascenso a Primera RFEF. Mientras que las dos últimas temporadas estuvieron cerca del ascenso directo y cayeron en la final, esta ha sido un despropósito y un drama para los aficionados rojillos.

Tercer año consecutivo que se repite la historia. Podríamos hablar del día de la marmota, pero creo que es más adecuado hablar de los premios Razzie, los anti-Óscar, los que premian a la peor película del año. Si en las temporadas 2023/24 y 2024/25 el Numancia era digno merecedor del trofeo por el fatal desenlace y algunos tropiezos previos, este año se lo ha ganado a pulso, haciendo una temporada del todo impropia para el equipo con uno de los presupuestos más altos en el Grupo I de Segunda RFEF.

Una temporada en la que se han sucedido los fracasos uno a uno. Primero, el terrible comienzo de temporada con Abel Segovia a los mandos, que poco duró en el banquillo. Llegó una buena racha, pero tras el partido de Copa contra el Mallorca, cuesta abajo y sin frenos. Para colmo, no disputaron el título, como en años anteriores cuando se quedaron a un par de puntos de conseguirlo. Este año, ese par de puntos son 19. Terrible. Llegamos a la penúltima jornada y parecía que no iban a ser capaces de jugar al play off y lo consiguieron in extremis, gracias al final de campaña de la Segoviana y el Ávila, que ha sido lamentable.

Y hoy no estamos hablando de lo mismo que en años pasados. Porque el 2 de junio de 2024 te gana el Yeclano en la final, jugando la vuelta en Yecla. Puede pasar. Porque el 1 de junio de 2025 te gana el Teruel en Los Pajaritos por un penalti en el último minuto. Puede pasar. Pero por lo menos se jugó la final. Este año ni eso. Derrota por 0-1 en Los Pajaritos y por 2-1 en Sa Pobla ante el Poblense en semis. La verdadera definición de 'todo mal'. Y vamos a hablar de ese segundo partido, que se jugó ayer y consumó lo que llevamos viviendo muchos años. Algunos pensarán que desde hace tres temporadas, pero no. Todo empezó hace seis, cuando se bajó a Segunda B. Solo una alegría en seis años, un triste ascenso de Segunda RFEF a Primera RFEF. Cosa que ahora parece imposible.

Empezar en la parra

El Numancia quiso empezar el partido de forma intensa, repitiendo el once de la ida, que ya vimos que no funcionó y que en el minuto siete quedó claro que era un día de hacer alguna prueba más de las que se hicieron. El verdugo de Los Pajaritos, Marco Alarcón, volvió a aprovecharse de la nulamente intensa defensa del Numancia, pues Ian fue a despejar un centro lateral y se la dejó muerta al extremo en el área para que batiera a Iván. ¿Cómo vas a empezar un partido así? No tiene ningún sentido.

El Numancia intentó reaccionar ante un equipo que se sentía cómodo en casa. Jony la tuvo en el minuto 19, con un remate de cabeza que es raro verle fallar. Pues no fue ni a puerta. A los once minutos Buyla se emocionó y pegó un zapatazo desde fuera del área, pero se fue al poste. Con todo, el Poblense se fue al vestuario con una renta de 2-0 en el global de la eliminatoria.

Un penalti que dio alas

El Numancia empató el choque en el minuto 60. Moustapha se plantó en el área y escondió bien el balón, haciendo que Penyafort le derribara y el colegiado señalara una pena máxima que Jony no falló. Probablemente, la mejor acción de Moustapha en una temporada muy pobre del pivote que se ha ganado el corazón de los rojillos, aunque la suerte siempre le ha dado la espalda en las fases de promoción.

Pero al Numancia le hacía falta otro gol más. Se volcó al ataque y Jony volvió a tener una ocasión en el minuto 77 tras un centro perfecto de Bonilla. Pero el remate fue flojísimo a las manos de Sabater.

La defensa, eso sí, dejó muchísimo que desear. La velocidad no es el punto fuerte de un Carlos Gutiérrez que sufrió muchísimo en los repliegues, mientras que Ian no dio pie con bola, nunca mejor dicho, pues sus aventuras a punto estuvieron de costarle un disgusto más al Numancia y sus pases carecieron de precisión en todo momento. De hecho, se comió varias broncas de Buyla y Bonilla por hacer cosas que, a quien haya jugado al fútbol, le parecen barbaridades, como no tapar un balón en línea de fondo para que saque su portero y pegarla a la banda, regalando el balón.

Y la sentencia llegó en el 88. El Numancia falló en la salida de balón, el Poblense armó un 3 contra 2 en ataque y Prohens no perdonó. Chim pum y se acabó. El resumen perfecto de lo que ha sido la negra temporada del Numancia.

Hacen falta muchos cambios

Evitando malinterpretaciones, la realidad es que muchas cosas tienen que cambiar. Que cada uno lo vea de la forma que quiera, pero se tienen que asumir responsabilidades y tiene que haber una mejoría en la forma de hacer las cosas. Porque no es comprensible que se haga una planificación de fichajes en la ventana invernal, supuestamente con el entrenador, y no juegue ninguno estando el equipo completamente atascado. Porque una plantilla con un valor de mercado que supera los 3 millones de euros no puede dar un nivel tan pobre. Porque un proyecto así, a la vista está, necesita continuidad, no una plantilla nueva al completo cada verano. Porque los de arriba y los jugadores tienen que creer en el entrenador y tienen que darle toda su confianza y poder en un vestuario.

Sí, decirlo es muy fácil y hacerlo, difícil. Pero lo mínimo es intentarlo. La afición del Numancia lleva años tragando. Solo han celebrado un día. Tuvieron que ver a un equipo incapaz de competir en Segunda B para mantenerse en la reestructuración de la competición. A una plantilla de nivel estrellarse en las últimas jornadas para no conseguir la permanencia en Primera RFEF. Y llevan tres años chocándose contra un muro y sufriendo en los partidos de play off de ascenso a Primera. Y no creo que la grada exija cabezas, pero sí responsabilidades y que se hagan las cosas bien.

Seguro que nos espera un final de mes movido. Un verano en el que nada de lo expuesto aquí se va a cumplir. Dudo mucho que haya un proyecto continuista. Unos jugadores terminarán en Primera RFEF. Otros se irán a equipos de Segunda cuyo proyecto les convenza. Pero el Numancia tiene que empezar hoy mismo a construir la base de lo que quiere ser la temporada que viene, la base para conseguir el maldito objetivo del ascenso.

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