El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha ratificado la condena de un hombre de Soria que agredió sexualmente a una mujer a la que él mismo había invitado a pasar unos días en su casa tras conocerla en una ‘caravana del amor’. El agresor blandió un cuchillo para amenazarla cuando ella intentó pedir ayuda. La víctima tardó cinco días en recuperarse de las lesiones.
Empezó como un plan de verano aparentemente inocente. Una mujer viajó en autobús desde Madrid hasta Soria a finales de julio de 2021, invitada por un conocido con quien había coincidido en excursiones de solteros que organizaban bajo el nombre de ‘caravanas del amor’. Cinco días después, salía corriendo de aquella casa pidiendo auxilio.
La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL), fechada el 21 de mayo de este año, describe con detalle lo que ocurrió en ese tiempo. Desde el primer día, el condenado acosó a su invitada con comentarios sexuales explícitos y roces no consentidos. Ella le decía repetidamente que no quería ningún tipo de relación sexual con él. Él insistía… El 2 de agosto, con unos amigos presentes, el acusado habló de ella en términos humillantes mientras bebían en el salón. Al día siguiente llegó el episodio más grave.
En la mañana del 3 de agosto, el condenado estaba en la cocina pelando un conejo. Cuando su invitada le pidió espacio para hacerse el desayuno, él volvió a insistir en mantener relaciones sexuales. Ella le respondió que iba a llamar a la Guardia Civil. En ese momento, él alzó el cuchillo que tenía en la mano y le dijo: "Como llames a la Guardia Civil te hago como al conejo, te rajo".
A continuación la tocó por encima de la ropa en sus genitales y pechos, le rompió el sujetador, la agarró de los brazos, le tiró del pelo, la empujó contra la pared con los puños cerrados y le dio una patada en la pierna. La víctima logró zafarse y salió corriendo a la calle a pedir ayuda.
Cuando llegaron los agentes de la Guardia Civil, la encontraron muy nerviosa, con el pelo alborotado y moratones visibles en el brazo y la pierna. Dentro del domicilio recogieron el sujetador roto y el cuchillo.
El parte médico de urgencias confirmó las lesiones: un hematoma en el brazo izquierdo —compatible con un agarrón fuerte—, dos hematomas en la pierna y una contractura en los trapecios —compatible con un tirón de pelo—. Tardó cinco días en recuperarse.
El caso ha tenido un recorrido judicial tortuoso. La Audiencia Provincial de Soria lo juzgó por primera vez en diciembre de 2023 y absolvió al acusado: el tribunal consideró que el testimonio de la víctima no era suficientemente creíble. El TSJ anuló esa sentencia un año después, en diciembre de 2024, señalando que esa valoración carecía de racionalidad. Se celebró un nuevo juicio, con magistrados distintos para garantizar la imparcialidad, y la Audiencia lo condenó en mayo de 2025.
Él recurrió de nuevo. Su defensa argumentó que no había pruebas suficientes y que el testimonio de la denunciante no estaba respaldado por elementos objetivos. El TSJ ha rechazado ahora ese recurso de forma contundente y ha confirmado la condena íntegra, reflejando en su decisión que "la sentencia impugnada reseña que el testimonio prestado por la victima cumple todos los requisitos exigidos jurisprudencialmente"
El agresor deberá cumplir un año de prisión por la agresión sexual y seis meses adicionales por las amenazas con el cuchillo. También tendrá que pagar una multa por las lesiones e indemnizar a la víctima con 1.240 euros.
Además, no podrá acercarse a menos de 300 metros de Lidia durante dos años ni comunicarse con ella por ningún medio, y quedará sometido a tres años de libertad vigilada.
Contra la resolución cabe aún recurso de casación ante el Tribunal Supremo.
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