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La ciencia española da un paso de gigante contra el cáncer de pulmón con la soriana Mayor-Ruiz al frente

La ciencia española da un paso de gigante contra el cáncer de pulmón con la soriana Mayor-Ruiz al frente

Actualizado 27/05/2026 16:11

La investigadora soriana ha sido la coautora principal de un estudio que busca forzar a la propia célula tumoral a destruir el KRAS mutado, una proteína alterada en los procesos oncológicos.

La ciencia ha dado un nuevo paso en la lucha contra el cáncer de pulmón y lo ha hecho con un marcado acento soriano. Un equipo científico, coliderado por el IRB Barcelona y el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, ha desarrollado una innovadora estrategia farmacológica que ha logrado una rápida regresión tumoral en modelos preclínicos de cáncer de pulmón. El avance, en el que ha participado de forma destacada la investigadora soriana Cristina Mayor-Ruiz, abre una nueva vía terapéutica frente a las resistencias que generan los tratamientos actuales.

El trabajo, que se ha publicado en la prestigiosa revista científica Cancer Research, se ha centrado en el oncogén KRAS. Esta proteína se encuentra alterada con gran frecuencia en los procesos oncológicos y, de hecho, ha presentado mutaciones en aproximadamente un tercio de los adenocarcinomas de pulmón. Durante décadas, la comunidad médica ha considerado imposible atacar este objetivo farmacológicamente, hasta la reciente llegada de los primeros inhibidores. La investigadora soriana Cristina Mayor-Ruiz, coautora principal del estudio en el IRB Barcelona, ha explicado la base experimental de este nuevo avance. "Hemos generado un modelo de ratón que podemos inducir cáncer de pulmón", ha señalado la científica, detallando que este modelo de adenocarcinoma se ha diseñado "de manera que podemos utilizar unos fármacos" dirigidos específicamente contra "la proteína mutada que hace que se desarrolle".

Destruir la proteína en lugar de bloquearla

Aunque la aprobación de los primeros inhibidores dirigidos contra variantes concretas de KRAS ha supuesto un hito, estos tratamientos han mostrado un problema recurrente: suelen perder eficacia con el tiempo. "Ahora mismo en ensayos clínicos los inhibidores ya se dan a pacientes", ha contextualizado Mayor-Ruiz, pero ha advertido que "los pacientes desarrollan resistencias muy rápido a esta farmacología de inhibidores".

Ante este obstáculo, el equipo de investigación ha explorado una estrategia completamente diferente. En lugar de limitarse a bloquear la actividad de la proteína, han utilizado moléculas conocidas como PROTACs para forzar a la propia célula tumoral a destruir el KRAS mutado.

Como todavía no han existido PROTACs capaces de degradar directamente la mutación específica (KRASG12V), los investigadores han modificado genéticamente las células para añadir una etiqueta molecular que ha permitido su eliminación dirigida. "Los inhibidores de KRAS han supuesto un cambio enorme en el tratamiento de algunos cánceres, pero las resistencias siguen siendo un gran problema", ha valorado la investigadora soriana. "Ahora estamos entrando en una nueva etapa, en la que no solo podemos inhibir KRAS, sino también hacer que la propia célula tumoral lo degrade. El uso secuencial o incluso en combinación de ambas estrategias farmacológicas podría marcar la diferencia", ha añadido.

Resultados prometedores y nuevas resistencias

La aplicación de esta técnica in vivo ha arrojado resultados muy positivos. Los investigadores han observado una marcada regresión tumoral tras destruir la proteína. Además de constatar la eficacia del tratamiento, el estudio ha aportado una de las primeras caracterizaciones sobre cómo los tumores vivos han desarrollado resistencia a esta nueva generación de fármacos degradadores. A diferencia de lo que ha ocurrido con los inhibidores clásicos, las células cancerosas no han mutado el KRAS, sino que han alterado progresivamente su propia maquinaria celular encargada de degradar proteínas para sabotear el tratamiento.

El desarrollo de esta ambiciosa investigación ha requerido un importante respaldo económico que el equipo espera mantener en el futuro. "Esto viene de tener ya un proyecto financiado, y seguiremos utilizando esa financiación para los ensayos futuros", ha afirmado Mayor-Ruiz. La científica ha adelantado que, "como hemos generado tantos datos tan chulos y tan prometedores, nuestra idea es seguir consiguiendo financiación para seguir llevando a cabo estos estudios".

Un trabajo de equipo multidisciplinar

El éxito de este proyecto ha radicado en la estrecha colaboración entre diferentes instituciones. Junto al IRB Barcelona y el Centro de Investigación del Cáncer (CSIC, USAL, FICUS), han participado investigadores de la Universidad de Salamanca, la Universidad de Navarra, el Institut Català d'Oncologia, la Universidad de Lieja, la Universidad de Turín, el CIBERONC y la Universitat de Barcelona.

Para la investigadora soriana, esta sinergia entre centros "ha sido muy fácil" gracias a la relación con colegas como David Santamaría y Antoni Riera. "La ciencia ahora es cada vez más multidisciplinar. Necesitas realmente expertise muy diferente, y la investigación es un trabajo de equipo", ha reflexionado Mayor-Ruiz.

Aunque ha reconocido con honestidad que "no todas las colaboraciones son tan fáciles", ha subrayado que esta forma de trabajar en red "es algo a lo que los científicos estamos muy acostumbrados" y que actualmente "es prácticamente la norma" para lograr avances significativos. El proyecto ha contado con el apoyo de múltiples entidades, incluyendo el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Consejo Europeo de Investigación (ERC), la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y la Fundación "la Caixa", entre otros.

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