Una movilización ciudadana solicita a las administraciones que denieguen los permisos para un evento musical masivo previsto en el embalse soriano durante el próximo mes de agosto. Los convocantes advierten de graves riesgos ecológicos y de seguridad.
La preocupación crece entre los habitantes y visitantes de la comarca de Pinares ante la proyectada celebración de un festival de música electrónica de gran escala en el entorno del pantano de la Cuerda del Pozo. Bajo la denominación de Iberia Eclipse, la organización planea congregar a miles de personas en este frágil ecosistema coincidiendo con el eclipse solar del próximo 12 de agosto de 2026.
Una petición formal, impulsada por la vecina Nieves González Ramón y respaldada por numerosos ciudadanos, ha sido remitida a la Confederación Hidrográfica del Duero, a la Subdelegación del Gobierno en Soria y al Ayuntamiento de Vinuesa. El escrito solicita que no se emitan las autorizaciones necesarias para un evento que prevé la instalación de cuatro escenarios y una afluencia de entre 5.000 y 10.000 asistentes.
Los promotores de la iniciativa alertan de que detrás de estos festivales se esconde una operación económica de gran envergadura que busca el beneficio rápido a costa del patrimonio natural. Según los datos de la propia organización, la venta de entradas y paquetes de alojamiento podría generar unos ingresos estimados de 4,4 millones de euros, una rentabilidad inmediata que contrasta con los elevados costes de restauración ambiental.
Según indica el comunicado remitido a Soria Noticias, el análisis de los impactos previstos para una cita de cinco días de duración revela cifras que los denunciantes consideran alarmantes para el equilibrio del embalse. Se estima que la concentración humana generaría unos 100.000 litros de orina y 40 toneladas de heces, lo que supone un riesgo severo de eutrofización y contaminación fecal de las aguas. A esto se sumarían unas 150 toneladas de residuos sólidos, principalmente plásticos de un solo uso, y la emisión de más de 3.750 toneladas de dióxido de carbono.
Consideran también que la presencia de empresas extranjeras en la organización, procedentes de países como Alemania, Suiza, Australia y Japón, introduce además una notable complejidad jurídica. Señalan que esta dispersión internacional dificultaría la exigencia de responsabilidades legales y la reclamación de daños en caso de que se produzca un deterioro del entorno natural, dejando la carga económica de la limpieza en manos públicas.
El impacto acústico es otro de los factores críticos señalados por los opositores al evento, toda vez que los niveles de sonido previstos de hasta 110 decibelios superan ampliamente los umbrales tolerables por la fauna local. En este sentido refieren que la literatura científica demuestra que ruidos sostenidos por encima de los 60 decibelios alteran el comportamiento de aves y anfibios, provocando el abandono de hábitats y el fracaso reproductivo en una época especialmente sensible.
Asimismo, han alertado que la coincidencia del evento con el periodo estival eleva al máximo el riesgo de incendios forestales en una zona de alta vulnerabilidad. Las advertencias de los medios nacionales y la experiencia internacional, como el incendio forestal de 40.000 hectáreas ocurrido en California durante el eclipse de 2017, evidencian el peligro que representan las aglomeraciones sin una planificación logística y de seguridad suficiente.
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