Langa de Duero se prepara para vivir cinco días de tradición y hermandad donde las alfombras florales, las carrozas y la simbólica Quema de Cubete volverán a ser los grandes protagonistas.
Langa de Duero ya tiene todo listo para celebrar sus esperadas fiestas del Corpus Christi. Más allá de su extensa programación, el espíritu de estos días reside en la tradición y el reencuentro. Así lo afirma a Soria Noticias el alcalde de la localidad, Iván Andrés Aparicio, para quien "estas fechas son sagradas": “Al final, las fiestas patronales son el referente y se viven con mucha ilusión, es el punto de encuentro con personas que viven fuera y que no ves a lo largo del año”.
Aunque el estallido festivo comienza el miércoles con el pregón y la Salve Popular cantada en la iglesia, el momento más solemne llega el jueves 4 de junio. Para el primer edil, "es la jornada de mayor devoción", marcada por la procesión sobre las vistosas alfombras florales confeccionadas por los vecinos en la Calle del Río.
“El día clave es el jueves, ver en procesión a los niños que han hecho la comunión este año... es muy emotivo y algo que la gente vive con mucha intensidad”, explica el primer edil. Tras la solemnidad matutina, el ambiente se transforma por la tarde con los juegos populares, manteniendo un cierto equilibrio.
La convivencia vecinal tiene su máximo exponente el viernes con la comida en el polideportivo municipal. Se espera que unas 400 personas se reúnan en torno a una gran paella popular, un acto que Aparicio destaca como "fundamental para la unión del pueblo".
Otro de los pilares de la celebración es el desfile de carrozas del sábado. Se trata de un evento “entrañable” donde las peñas y asociaciones guardan con celo sus diseños: “Es un concurso secreto hasta que llega el día para ver quién gana; a veces usan temáticas del pueblo y otras recuperan los inicios, con arcos hechos de ramas y flores sobre los remolques”. El desfile culmina con una emotiva ofrenda floral a la Virgen en la ermita.
Las fiestas concluirán el domingo 7 de junio con un ritual único en la zona: la Quema de Cubete. La tradición consiste en prender fuego a un recipiente de madera viejo, que ya no se usa, relleno de leña y cartón.
Según explica el alcalde con un toque de humor, este acto final sirve para “eliminar los malos espíritus” y cerrar con broche de oro cinco días de devoción y alegría compartida. Con el humo del cubete, Langa de Duero despedirá sus fiestas hasta el próximo año, tras haber reafirmado, una vez más, sus señas de identidad.
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