La cooperativa soriana demuestra con un estudio, en 10 parcelas durante cuatro campañas y tanto en regadío como en secano, que la productividad crece de media un 6% y la reducción del coste frente a los fertilizantes puede ir desde el 15% al 40%. Rubén Carramiñana pide a todas las administraciones que adapten su normativa anticuada a las nuevas evidencias y las capacidades tecnológicas.
El uso del purín como abono o fertilizante natural es más barato, más productivo y más sostenible frente a los fertilizantes minerales. Así se desprende de las conclusiones técnicas del proyecto Fertisos presentadas hoy en Soria por la cooperativa soriana Copiso junto al organismo público autonómico Itacyl.
Analizados los resultados de las cosechas, en 11 explotaciones distintas con hasta 7 muestreos diferentes de cultivo tanto de regadío como de secano, estos prueban un rendimiento entre un 5% y un 6% superior. No solo la producción es mayor, sino que el coste de la fertilización también es más reducido, entre un 15% y un 40% menos que la compra de fertilizantes artificiales, en función del volátil precio de los mismos en los mercados internacionales.
Además, la fertilización con purines genera otros beneficios indirectos, como la reducción de la huella de carbono al estar más cerca de las explotaciones o la independencia alimentaria y estratégica al no depender de grandes multinacionales ni de terceros países. “Es una apuesta por una economía circular real, que nos hace más independientes y potencia nuestra soberanía de recursos y alimentaria”, señala Rubén Carramiñana. También señala que la fabricación de fertilizantes nitrogenados minerales genera un “elevadísimo coste energético” fruto del uso del gas natural en los procesos.
Carramiñana, presidente de Copiso, ha aprovechado la ocasión para pedir a todas las administraciones, “desde el pequeño pueblo hasta Bruselas”, que pierdan el miedo a la utilización de los purines como fertilizantes y que actualicen unas normativas “de hace 30 años”. En este sentido, explica que las nuevas tecnologías y los conocimientos científicos han avanzado mucho, permitiendo un control y tratamiento de los purines mucho más eficiente y también cómo la agricultura al detalle permite el uso exacto de las cantidades adecuadas de purines para evitar contaminaciones tanto de los suelos como de la atmósfera.
“No son residuos, son un recurso”, señalaba para pedir “que la cantidad no se limite como ahora porque hemos demostrado que no es un problema” y que, con el uso de las nuevas tecnologías, la gestión es “más eficiente y segura”. Para el responsable de la cooperativa soriana “poner techo a la producción de los cultivos” no solo va en contra de los agricultores sino que supone “topar” la competitividad del agro local y perjudica en última instancia a los ciudadanos con mayores precios y a España con mayor dependencia.
Carramiñana, que ha definido la jornada como un “día importante para Copiso y el sector agrícola y ganadero de Castilla y León”, ha señalado que el estudio ofrece resultados en función de las parcelas, el tipo de cultivo y las condiciones climáticas, que permiten obtener producciones hasta un 20% más altas gracias al uso del purín frente al fertilizante mineral tradicional. El estudio también muestra que el purín es especially interesante en los cultivos de regadío y ofrece un muestreo en función del tipo de purín utilizado (de porcino de cebo, de madres, lechones…).
Por su parte, Rafael Sáez del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), ha destacado este proyecto como “estratégico” y ha señalado la importancia de que sus conclusiones lleguen al sector. Para ello son vitales las jornadas prácticas como la celebrada hoy en la sede de Copiso, donde se han explicado a ganaderos y agricultores todos los detalles técnicos para el uso de esta fertilización orgánica sostenible.
El proyecto ha sido financiado con 120.000€ aportados por los fondos FEDER gestionados por el Instituto de Competitividad Empresarial. Sáez destaca la importancia de “tener la información de lo que cada cultivo necesita en cada momento” y tanto él como Carramiñana han destacado los avances técnicos en la gestión de purines para “aprovechar el coste” y evitar el exceso de fertilizantes que pueda acabar en el agua o la atmósfera.
Una investigación “pionera y práctica”, destacan los promotores, que esperan que las administraciones se pongan las pilas para “hacer posible e impulsar” la fertilización orgánica. “El purín es un recurso de enorme valor que, cuando se maneja adecuadamente y con criterios técnicos, protege el medio ambiente, equilibra la rentabilidad de las explotaciones y ayuda al mantenimiento del medio rural”, concluía el director general de Copiso, Pascual López.
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