Medinaceli despide hoy a Jacinto Miguel Cortés, una de las figuras más relevantes de la vida política y empresarial de la villa durante las últimas décadas del siglo XX. Alcalde de Medinaceli desde las primeras elecciones municipales democráticas de 1979, su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a la modernización del municipio y a los profundos cambios que experimentó la localidad en materia de comunicaciones y actividad económica.
De Miguel accedió a la Alcaldía como candidato independiente en las elecciones de 1979, convirtiéndose en el primer alcalde de la etapa democrática. Posteriormente concurrió a las elecciones municipales al frente de la coalición AP-PDP-UL y, en 1987, bajo las siglas de Alianza Popular. En 1991 pidió el voto para el Partido Popular, formación con la que volvió a obtener la confianza de los vecinos para mantenerse al frente del Ayuntamiento hasta 2003.
Su mandato coincidió con un periodo decisivo para el futuro de Medinaceli. Uno de los episodios más recordados tuvo lugar en diciembre de 1991, durante la inauguración del tramo de la A2 a su paso por la villa. En el acto, mientras el entonces ministro de Obras Públicas, José Borrell presentaba la infraestructura como símbolo de modernidad y progreso, Jacinto de Miguel no ocultó su preocupación por las consecuencias que podría tener para la economía local. El alcalde temía entonces, y así se lo comunicó al ministro, que la variante reduciría drásticamente el tráfico que atravesaba el casco urbano, con el consiguiente impacto sobre los negocios que vivían de la antigua carretera nacional.
Aquella inquietud reflejaba también su condición de empresario y profundo conocedor de la economía local. De hecho, fue uno de los impulsores de los servicios vinculados al transporte y al turismo de carretera que convirtieron a Medinaceli en una parada obligada para miles de viajeros en la A-2. La gasolinera y el área de descanso asociadas a su actividad empresarial siguen reforzando el papel estratégico de la localidad en el principal eje de comunicación entre Madrid y Zaragoza.
Más allá de la política municipal y de su actividad empresarial, su nombre alcanzó notoriedad nacional durante la década de los noventa por su vinculación con el fenómeno de las supuestas apariciones de la Virgen de los Dolores en Prado Nuevo, en El Escorial. Jacinto de Miguel mantuvo una participación activa en la promoción y defensa de este movimiento religioso surgido en torno a la polémica vidente Luz Amparo Cuevas, convirtiéndose en una de las personas más visibles de aquel fenómeno que despertó una intensa atención mediática en toda España.
Con su fallecimiento desaparece una figura estrechamente ligada a la historia reciente de Medinaceli, testigo privilegiado de la transformación de la villa desde la Transición.
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