Esther María García y Mariano Olalla vuelven a ostentar la alcaldía del barrio de Santiago tras hacerlo por primera vez en 2006. “Queríamos repetir para que nuestros sobrinos vivieran esta experiencia antes de marcharse a estudiar fuera. La primera vez que fuimos eran muy pequeños”, manifiestan con enorme ilusión.
Los jurados de Santiago vuelven a la que fue su casa en 2006. Esther María García y Mariano Olalla han decidido ejercer de nuevo de alcaldes de su barrio 20 años más tarde por sus 13 sobrinos: “La primera vez que fuimos tenían entre 1 y 3 años y queríamos que disfrutasen de esta experiencia plenamente antes de que se vayan a estudiar fuera de Soria”.
Desde su primera vivencia, las cosas han cambiado mucho. En ese sentido, ambos reconocen que ahora mismo existen “muchos más actos oficiales” como Interpeñas o el Día del Gaitero. “El jolgorio también es mucho mayor en otros como el Sorteo o el Nombramiento”, señalan. De la misma forma, también recalcan que es más difícil contratar servicios como el pan o los autobuses, “cosas que antes eran mucho más fáciles de encontrar”.
Pese a todas esas diferencias, los alcaldes de Santiago afirman que sus primeros meses en el cargo están siendo espectaculares. Sin duda, uno de los momentos más especiales fue el Catapán. Tras un discurso muy emocionante de su antecesor en el cargo, Mariano no pudo esconder las lágrimas justo antes de un festejo que atrajo a miles de personas hasta su cuadrilla: “Este barrio es muy especial para nosotros. Yo he sido toda la vida de El Calaverón y me siento muy identificado con él”.
Aunque ya tienen un ojo puesto en las fiestas del próximo mes de junio, fechas en las que esperan con especial ilusión el Viernes ‘de Toros’ y el Lunes ‘de Bailas’ con su correspondiente paseo por el barrio con el santo, los alcaldes ultiman detalles de cara a que todo esté listo para esos días.
Tras conseguir contratar el pan y los autobuses, “las dos cosas que más nos han contado”, y de lograr cerrar a la charanga ‘Riau Riau’ de Navarra, estos centran todos sus esfuerzos en conseguir que entren el máximo número de sorianos en fiestas. Después de que el año pasado Santiago dispusiera de más de 900, Esther y Mariano desean “como mínimo” igualar esa cifra en una zona de la ciudad en la que vive mucha gente mayor y numerosos estudiantes. A los indecisos, que aún hay unos cuantos, les piden que den el paso, “ya que para seguir disfrutando de los festejos como los conocemos necesitamos que la gente colabore”.
En ese sentido, el de Duruelo y la de Zaragoza, aunque con fuertes raíces sorianas, inciden en que estas fiestas son “únicas en el mundo, dado que cada día significa algo distinto; algo que no ocurre en ningún otro sitio”. Asimismo, también se enorgullecen al considerar que estos festejos han sabido adaptarse a la actualidad, manteniendo a su vez los usos y costumbres.
Uno de los colaboradores más participativos de la cuadrilla es Ferrus. Este artista soriano se ha encargado de pintar las paredes del local representando todos los días de las fiestas y el Catapán. Junto a sus diseños, también se puede apreciar una pared en la que los protagonistas son los más jóvenes de Santiago y sus acuarelas de Valonsadero.
Entre tanto arte, encontramos un logo que representa el sol, el vino y los toros para poner el broche de oro a este auténtico santuario sanjuanero. En él, las botas también son muy importantes. Entre las más llamativas, una con la cara de Morante de la Puebla que tiene un especial significado para el jurado por su admiración hacia el torero.
Con todo ello, los jurados de Santiago, 20 años más tarde, volverán a vivir la experiencia sanjuanera en primera persona con el objetivo de poder trasladársela a sus sobrinos.
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