El salmantino ha tomado posesión por tercera vez como presidente autonómico. Será su tercer gobierno de coalición, el segundo con Vox. Defiende “la política que cunde frente al ruido”, el humanismo como eje ideológico y que “una política que no ilusione no sirve de nada”.
Alfonso Fernández Mañueco ha tomado hoy posesión como presidente de la Junta de Castilla y León. Tras el pleno de investidura del pasado martes y gracias al pacto entre PP y Vox el salmantino será, por tercera legislatura consecutiva, presidente autonómico. En un discurso sentimental, Mañueco ha señalado que "hoy elegimos avanzar hacia ese mañana que se construye con las manos desde el corazón" y ha apostado por una política cercana y tangible.
En el acto de toma de posesión, Mañueco ha estado acompañado (esta vez sí) por el presidente del PP Alberto Nuñez Feijoó. También le han acompañado otros presidentes autonómicos populares como Alfonso Rueda (Galicia), Jorge Azcón (Aragón), María Guardiola (Extremadura) y María José Saenz de Buruaga (Cantabria) y el socialista Adrián Barbón (Cantabria). Mariano Rajoy y Soraya Sáenz son otros de los nombres propios del Partido Popular que han estado presentes hoy en las Cortes de Castilla y León.
Citando colegios abiertos con tres alumnos, los consultorios rurales o autobús gratuito, ha presumido de una “política que cunde”. El salmantino sitúa a las personas —jóvenes, mayores, autónomos, agricultores, ganaderos, trabajadores y funcionarios— como "objetivo de todos mis actos".
Sacando su lado más religioso, ha hecho alusión a la visita del Papa para reivindicar la Escuela de Salamanca y una visión “humanista” de la política y de la vida. Además, ha asegurado que la comunidad es “pujante e innovadora", una tierra que solo necesita "creer en sí misma". Como respondiendo a la visión catastrofista de Carlos Martínez, ha asegurado que “Castilla y León es una comunidad que no necesita reinventarse”.
Señor presidente de las Cortes de Castilla y León. Señoras y señores procuradores. Autoridades. Señoras y señores. Queridos amigos.
Tras haber obtenido la confianza de nuestras Cortes, asumo en este acto el honor de presidir la Junta de Castilla y León.
Lo hago por tercera vez, algo que no priva ni un ápice de emoción e intensidad a un día enormemente feliz para mí.
Por ello quiero empezar dando las gracias de todo corazón a cuantos contribuyeron a que sea posible.
En primer lugar, por supuesto, a mi familia. A los presentes y a los ausentes.
Gracias por haberme enseñado un conjunto de inestimables valores que me han hecho crecer como persona, base imprescindible para crecer luego como político.
Un agradecimiento especial y muy profundo para mi mujer, Fina, y mis hijas, Ana y Loreto.
Vosotras sois mi soporte vital, sin el que poco hubiese conseguido.
También he contado siempre con el cariño de mis suegros, aquí presentes, como mi hermana Pilar y varios de mis sobrinos.
De nuevo os pido perdón por los muchos momentos de intimidad familiar que nos ha robado mi vida política.
Y de nuevo tengo que suplicaros un poco más de paciencia y comprensión conmigo.
Gracias a todos los amigos que habéis estado siempre ahí, ofreciéndome vuestra mano tendida y vuestras palabras de apoyo cuando las necesitaba.
Agradezco también la presencia hoy aquí de quienes han sido y son auténticos referentes para mí.
Querido presidente Mariano Rajoy, eres para mí un gran ejemplo de inteligencia política, de sabiduría y de buen hacer en momentos especialmente difíciles para España.
Y presidentes Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera, sois mis maestros y son siempre valiosas vuestras enseñanzas de cercanía a la gente y a las tierras de Castilla y León.
Gracias también a los presidentes de comunidades autónomas hermanas que nos acompañan: Alfonso Rueda, Adrián Barbón, María José Sáez de Buruaga, Jorge Azcón y María Guardiola, y a presidentes de mi partido en otras autonomías.
Tenemos todos mucho que trabajar juntos para impulsar nuestras autonomías y contribuir al progreso de España.
Alcalde de Valladolid y de distintos municipios de Castilla y León, exministras, delegado del Gobierno, secretario general de Cooperación Territorial, parlamentarios, presidentes de las instituciones propias de la Comunidad.
Presidentes de las diputaciones provinciales y del Consejo Comarcal del Bierzo.
Autoridades judiciales, académicas, militares, y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
Representantes de las organizaciones empresariales, de autónomos y de los trabajadores; de las Cámaras de Comercio, de las organizaciones agrarias, de organizaciones sociales y del tercer sector de Castilla y León.
Y gracias a la dirección nacional de mi Partido, querida vicesecretaria de Coordinación Sectorial, y a mis compañeros por haber confiado en mí para expresar y difundir los valores que asumimos en esta querida tierra.
Una tierra por la que vamos a trabajar los próximos cuatro años, en un gobierno de coalición formado por Partido Popular y Vox, a quien vuelvo a agradecer su compromiso, personalizado en Carlos Pollán y el resto de su grupo parlamentario, en la apasionante tarea que nos aguarda.
Gracias a todos por vuestra presencia, representando en sus más diversos ámbitos a nuestra gente. A todos los castellanos y leoneses, la mayor riqueza que poseemos.
Porque estoy convencido, como lo estaba Stuart Mill, de que el valor real de un territorio es el valor de los individuos que lo componen.
Señoras y señores, queridos amigos.
Asumo mi nueva etapa de gobierno con satisfacción, ilusión y responsabilidad.
Satisfacción tras comprobar que el trabajo que hemos realizado lo han valorado los castellanos y leoneses, esperando de nosotros, a cambio, respuestas eficaces a sus problemas. Una exigencia que asumo plenamente.
Ilusión para seguir trabajando por esta tierra que, como nunca dejaré de decir, es mi pasión. En ella confío plenamente y pongo a su servicio toda mi capacidad de trabajo y mi dedicación.
Y responsabilidad para cumplir puntualmente un programa de gobierno, fruto de un pacto que cuenta con gran respaldo parlamentario.
Un programa de gobierno que quiero llevar a cabo desde los valores que asumo.
En estas fechas, coincidentes con la presencia en nuestro país de Su Santidad el Papa León XIV, creo que ha de servirnos de inspiración su referencia a la Escuela de Salamanca, que cumple su quinto centenario y es una de las grandes aportaciones de nuestra tierra al conocimiento universal y al progreso de la humanidad.
Y también ha de servirnos de inspiración el mensaje del Santo Padre de colaboración, diálogo y concordia social, desde la pretensión de “servir al bien común y recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”.
Desde esa vocación humanista, sitúo a las personas como objetivo de todos mis actos como presidente. A cada una de ellas.
A cada uno de nuestros jóvenes, que buscan formación, trabajo y vivienda para construir aquí su futuro.
A cada uno de nuestros mayores, que nos lo han dado todo, su trabajo y su vida, para que hoy podamos ser lo que somos.
A cada uno de nuestros emprendedores, que crean empleo y riqueza.
A cada uno de nuestros autónomos, que con tanto esfuerzo suben la persiana de su negocio cada día.
A cada uno de nuestros agricultores y ganaderos, que con su incansable afán y compromiso nos ofrecen sus mejores productos.
A cada uno de los trabajadores de todos los sectores que, día a día, hacen prosperar a esta tierra.
A cada uno de los servidores públicos que, con su profesionalidad y dedicación, nos aportan una mayor calidad de vida.
A cada una de las personas que, en fin, viven o vienen a Castilla y León para construir en ella su proyecto de vida.
A todos ellos, insisto, los tendré presentes cada día. Atenderlos en sus aspiraciones y problemas.
Y no con grandes palabras o principios hermosos sino con la transformación real que supone la política cercana y tangible.
Como un colegio abierto con tres alumnos, o un consultorio rural bien atendido.
Como un centro de ocio mantenido en un pequeño pueblo o una tarjeta para viajar gratis en autobús por toda Castilla y León.
Porque, queridos amigos, en esto consiste la política. Al menos, la política en la que yo creo.
Que es la política que no genera ruido ni confrontación estéril sino que da frutos y cumple su deber. La que convierte la gestión en hechos y la palabra en compromisos reales.
La que oye, actúa y une. La que cunde.
Solo así la política podrá cumplir su función de estimular a la sociedad y alentar sus anhelos. De encauzar sus iniciativas. De ilusionarla. Porque una política que no ilusione no sirve de nada.
Esto, queridos amigos, es lo que quiero hacer durante los próximos cuatro años: ilusionar a Castilla y León.
Porque Castilla y León es una tierra que no necesita reinventarse, solo creer en sí misma.
Somos una comunidad pujante, innovadora y con unos servicios públicos excelentes.
Somos una tierra orgullosa de un pasado esencial para la formación de España, a la que tanto amamos como fruto nuestro que es.
Y somos muy capaces de mantener ese protagonismo en ella y en nuestro futuro común.
Castilla y León avanza y progresa, contribuyendo a que avance y progrese España.
Debemos seguir por este camino. Seguir creciendo, atrayendo talento, creando empleo. Haciendo de Castilla y León un lugar de oportunidades para vivir mejor y crear una familia. Una tierra que inspire orgullo de pertenencia.
Alentado por lo que un hijo suyo tan ilustre como Julián Marías llamaba “la voluntad de ser mejor”.
Una voluntad de perfección que nos impulse no tanto a “ser mejor que los demás”, sino a ser “lo mejor posible”.
Mejorar es una tarea diaria a la que estamos convocados todos, porque Castilla y León no es obra o patrimonio de nadie; es de toda su sociedad, que debe tener una participación activa.
Participación, desde luego, de todas sus fuerzas políticas. Pero también de cada castellano y leonés.
Dando todos juntos cada día esos pequeños pasos que nos permiten hacer grande a nuestra Comunidad.
En cada aula, en cada hospital o centro de salud, en cada empresa o taller, en cada cultivo, en cada familia que cree en esta tierra.
Porque Castilla y León es una tierra por la que merece la pena luchar y arriesgarse.
Perseveremos en ello, pues perseverar significa prosperar.
Amigos, concluyo.
Castilla y León ha avanzado durante siglos con orgullo por su pasado y la vista puesta en su futuro.
Por ello, hoy podemos mirar satisfechos lo que somos y avanzar con decisión hacia lo que queremos ser.
Hoy elegimos avanzar hacia ese mañana que se construye con las manos desde el corazón.
En una Castilla y León que cree. Que actúa. Que está a la vanguardia. Que mantiene hacia el futuro su liderazgo histórico en España.
Desde hoy, os convoco a trabajar por este futuro común. Juntos podemos conseguirlo.
Muchas gracias.
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