Cierra esta quinta edición con visitas técnicas a las labores de mejora de conectividad en dos afluentes del Duero. Los participantes han conocido sobre el terreno los trabajos de descanalización y la demolición de un azud en desuso.
La presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero, María Jesús Lafuente, ha acompañado hoy a los participantes del V Congreso Ibérico de Restauración Fluvial, RestauraRíos 2026, en la jornada de clausura del encuentro. La cita ha concluido con una doble visita técnica sobre el terreno para conocer de primera mano las actuaciones de mejora de la conectividad que el organismo de cuenca ejecuta en los cauces de la provincia.
Los asistentes han podido elegir entre dos itinerarios diseñados para mostrar diferentes soluciones de ingeniería natural. El recorrido más corto, desarrollado durante la mañana, se ha centrado en los trabajos de conectividad lateral en el río Ucero, consistentes en la eliminación de motas y la descanalización del cauce. Por su parte, la opción más extensa ha prolongado la jornada para examinar la recuperación de la conectividad longitudinal en el río Abión, principal afluente del Ucero.
El proyecto global de restauración del río Ucero combina el refuerzo de la gestión ordinaria con obras específicas destinadas a la recuperación de la conectividad longitudinal, lateral y vertical. Para su diseño, la Confederación Hidrográfica del Duero ha recopilado información de estudios, informes y anteproyectos de los últimos 25 años, además de acometer la delimitación del dominio público hidráulico, que presentaba carencias de definición en la cartografía oficial de zonas inundables.
Estas intervenciones, de marcado carácter hidromorfológico, persiguen devolver al río el espacio necesario para que reconstruya sus propios cauces de forma natural. Históricamente, este entorno fluvial ha sufrido procesos de ocupación, dragado y rectificación que mermaron notablemente el hábitat ecológico y redujeron la capacidad de laminación de avenidas en la llanura aluvial situada aguas arriba de El Burgo de Osma.
La dirección de los trabajos destaca que este tipo de actuaciones de restauración fluvial conllevan un doble beneficio, ya que aúnan la mejora medioambiental con el incremento de la seguridad para las personas y los bienes. Al recuperar las llanuras de inundación naturales, se disminuye la peligrosidad y la velocidad de las crecidas del agua, protegiendo los cascos urbanos y las zonas agrícolas colindantes.
Durante la sesión matinal, los congresistas han observado los trabajos de volcado de motas en el tramo rectificado del Ucero. Esta técnica consiste en devolver al cauce el material que le fue sustraído en antiguos dragados, lo que permite elevar el lecho del río, actualmente incidido, y restablecer la conexión lateral con sus márgenes durante las crecidas. Al debilitar las orillas y retirar los diques artificiales, la corriente puede volver a ocupar brazos fluviales que permanecían inactivos.
La expedición de tarde se ha desplazado hasta la cabecera del río Abión, en las proximidades de su nacimiento en el entorno de la Fuentona de Muriel. En este paraje, los técnicos han detallado el proceso de demolición de un azud transversal fuera de uso. Esta estructura formaba parte de una antigua ruina hidráulica que daba servicio a una piscifactoría actualmente abandonada y cuyos derechos de aprovechamiento de aguas ya se encuentran extinguidos.
La urgencia de esta demolición quedó patente el pasado invierno, cuando las fuertes crecidas registradas en el mes de febrero provocaron el colapso parcial de la estructura por un fenómeno de sifonamiento. Con la eliminación definitiva de este obstáculo de hormigón, el río Abión recupera su continuidad longitudinal, permitiendo el libre tránsito de sedimentos y especies acuáticas en uno de los espacios naturales más emblemáticos de la geografía soriana.
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