La oposición prevé distribuir folletos para frenar el proyecto de movilidad del equipo de gobierno socialista. La formación conservadora considera inviable restringir el tráfico rodado en un municipio que carece de alternativas eficientes de transporte público.
El Grupo Municipal Popular ha anunciado este viernes el inicio de una ofensiva informativa para mostrar su rechazo a la implantación de la medida restrictiva en el centro urbano. A través de un buzoneo masivo, los populares pretenden concienciar a los vecinos sobre las consecuencias de este plan.
La formación conservadora sostiene que el Grupo Popular inicia una campaña en contra de la Zona de Bajas Emisiones de la capital al considerar que la iniciativa, liderada por el Partido Socialista, no responde a las necesidades reales de la ciudad. Según explican, la normativa supondrá un perjuicio directo para autónomos, comerciantes y trabajadores.
Desde el partido insisten en que la capital no se encuentra bajo la obligación legal de aplicar estas restricciones, dado que sus niveles de población y la calidad del aire actual no lo requieren. Por ello, exigen la paralización inmediata de un proyecto que califican de innecesario.
Los concejales de la oposición han sintetizado sus críticas en varios puntos clave que, según su criterio, demuestran el impacto económico negativo de la medida. La formación ha elaborado un listado de razones para justificar su rechazo al proyecto:
El sector comercial es uno de los que más preocupa a la formación. Según advierten, las limitaciones de acceso desincentivarán el consumo en los establecimientos del centro histórico, lo que podría traducirse en pérdidas económicas y destrucción de empleo.
Bajo el argumento de que "muchos sorianos necesitamos el coche para trabajar", los populares inciden en que se complicarán notablemente los trayectos cotidianos cortos. Además, plantean una pregunta directa a los responsables municipales: "¿Quién va a asumir el coste en su caso de tener que cambiar el vehículo?".
El Grupo Municipal Popular califica la iniciativa como "una nueva medida para recaudar más" que no aportará beneficios reales a la ciudadanía, sino que incrementará la presión fiscal indirecta sobre los conductores.
La campaña de sensibilización se desarrollará durante las próximas semanas mediante el reparto de folletos explicativos en los diferentes barrios de la ciudad. El objetivo es movilizar a la opinión pública para intentar que el equipo de gobierno socialista desista de su propuesta.
Los populares confían en que la presión vecinal obligue a replantear una decisión que, a su juicio, responde más a un afán recaudatorio que a una verdadera preocupación medioambiental para el municipio.

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