El recortador soriano fue el encargado de meter a Vendedor en los corrales de Cañada Honda tras dos horas de esfuerzos. Los organizadores lo intentaron con recortes, con y sin los mansos, solo y acompañado, con capotes y picas y, finalmente, hubo de ser enmaromado. El trabajo de Vela fue aplaudido por el respetable como si se tratara de un gol: “Agradecí mucho la respuesta del público”.
La Compra nos dejó ayer imágenes para el recuerdo e instantes que hace tiempo no se vivían en Valonsadero. La bravura de los toros, que ya descansan de cara a la Saca, provocó numerosos sustos, sobre todo, a primera hora de la mañana durante la celebración de la Comprilla. El encierro fue más complicado de lo que acostumbra, pero no para subir a los toros en Cañada Honda sino para meterlos desde la plaza al corral.
La Comprilla, que dio el pistoletazo de salida a la última fiesta presanjuanera, tuvo como uno de los protagonistas a Víctor Vela, recortador soriano que se ganó el cariño de todo el público. Tras dos horas intentando meter a Vendedor, uno de los dos toros que se quedaron en la plazoleta sin entrar en los corrales de Cañada Honda, lo consiguió con la ayuda de una soga: “Hubo que trabajar mucho a ese novillo. Hice lo que pude porque no quería entrar por la puerta. Al final, tuvimos que enmaromarlo porque si no nos hubiéramos pegado ahí hasta las 16:00 h”.
Durante casi dos horas, Víctor y el resto de pastores y encargados de la organización, lo intentaron de todas las maneras posibles. Especialmente nuestro protagonista que tiró de todos los artilugios posibles, lo intentó por todas las puertas y se jugó en varias ocasiones el pellejo. Cuando lo logró la locura se desató en los corrales de Valonsadero, celebrándose como si se tratara de un gol de España en el Mundial: “La verdad que estoy muy agradecido a todo el público. No obstante, lo viví como un día más”.
Pese a su destreza, Víctor Vela no lleva mucho tiempo metido en este mundo como recortador. Sin embargo, la afición le viene desde muy pequeño “gracias a mi tío”. Poco a poco fue adentrándose en este mundo, hasta hacerse un nombre como recortador. En la actualidad, recorre pueblos de numerosos puntos del país como Guadalajara, Zaragoza, Logroño o Valencia, entre otros muchos. También es un habitual de los festejos populares en las calles de numerosas localidades cercanas a Soria.
Independientemente de todo ello, reconoce que “como en casa y en Valonsadero, en ningún sitio”. Con todo ello, ya tiene la vista puesta en unas fiestas de San Juan en las que volverá a deleitar a todos los presentes durante La Saca. Posteriormente, avisa que tratará de estar en el concurso de recortadores de San Saturio para seguir dejando su impronta en su localidad natal.
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