La Comunidad cierra el primer trimestre de 2026 con una deuda del 17,9 % del PIB, la tasa más baja desde 2013. Esta contención financiera sitúa a la Comunidad 2,4 puntos por debajo de la media autonómica y consolida la calificación A3 de Moody's.
La gestión financiera de la Junta de Castilla y León arroja un balance positivo en el arranque del ejercicio. Según los datos publicados por el Banco de España, la Comunidad cerró el primer trimestre de 2026 con una deuda de 14.237 millones de euros, una cifra que equivale al 17,9 % de su Producto Interior Bruto (PIB). Este registro supone el menor porcentaje de endeudamiento para la autonomía desde el año 2013, consolidando una tendencia de reducción continuada de su pasivo.
La posición de la Comunidad resulta especialmente favorable al compararla con el contexto nacional. La ratio de endeudamiento castellana y leonesa se sitúa 2,4 puntos porcentuales por debajo de la media de las comunidades autónomas, que alcanza el 20,3 %. Mientras que en el conjunto de las autonomías el endeudamiento se incrementó un 1,54 % en la variación intertrimestral, Castilla y León logró reducir su volumen de deuda un 0,17 %, evidenciando un comportamiento inverso y más saneado que la media del país.
Esta trayectoria de contención y control del pasivo, compatible con el mantenimiento de la calidad de los servicios públicos, ya fue objeto de reconocimiento por parte de los mercados internacionales. En concreto, la agencia de calificación crediticia Moody's decidió elevar un escalón la nota de solvencia de la Comunidad el pasado mes de septiembre, situándola en un rating de A3. Esta calificación representa la máxima nota posible para las autonomías de régimen común, igualando la otorgada al Reino de España.
En lo que respecta a la composición global del endeudamiento autonómico, la aportación de Castilla y León al pasivo total de las comunidades españolas es muy reducida. Los 14.237 millones de euros de deuda acumulados a 31 de marzo de 2026 representan únicamente el 4,1 % del total nacional, que asciende a 346.910 millones de euros. Asimismo, cabe destacar que el 96,3 % de esta cuantía se concentra en la Administración General, quedando el 3,7 % restante en manos de universidades, organismos autónomos y empresas públicas.
El análisis detallado de la cartera de pasivo revela una estructura financiera diseñada para minimizar riesgos ante las fluctuaciones de los mercados. La práctica totalidad de la deuda viva de la Comunidad, concretamente el 99,6 %, está formalizada a largo plazo, lo que reduce significativamente la necesidad de refinanciación inmediata. Además, el 66 % de la cartera está concertado a tipo de interés fijo, frente al 34 % a tipo variable, una distribución que mitiga el impacto de las posibles subidas del Euríbor en las cuentas públicas.
Atendiendo a los prestamistas, las emisiones de deuda pública constituyen el mayor importe con 3.400 millones de euros, lo que representa el 23,9 % del total. Le siguen las entidades financieras multilaterales, como el Banco Europeo de Inversiones y el Banco de Desarrollo del Consejo de Europa, que suman 1.684,9 millones de euros. Por su parte, la deuda con el Fondo de Facilidad Financiera se sitúa en 1.384,7 millones de euros, correspondiente al préstamo concertado en el año 2020. De este modo, la adecuada planificación financiera permite a la Comunidad mantener una sólida posición de solvencia y una excelente accesibilidad a los mercados de crédito.
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