Nueve planeadores y doce pilotos han llegado al aeródromo soriano al desde Teruel, pasando por Valladolid. Aprovechan las corrientes térmicas, como los buitres, para ganar altura.
El Aeroparque Tecnológico Industrial (ATI) de Garray ha recibido hoy a los participantes de una singular iniciativa aeronáutica. La vuelta ibérica de vuelo sin motor ha hecho su aterrizaje en Soria, convirtiendo a la provincia en una parada clave de esta travesía de una semana de duración que recorre la geografía española de aeródromo en aeródromo.
Walter Frijters, uno de los pilotos que ha participado en la etapa de hoy, ha explicado a Soria Noticias los detalles de esta aventura. La expedición viaja acompañada por una furgoneta de asistencia que les proporciona la logística necesaria, como la comida y las tiendas de campaña para pernoctar en las propias instalaciones aeroportuarias. Tras descansar, los pilotos esperan a que las condiciones meteorológicas sean las adecuadas para retomar el vuelo.
La técnica que han empleado para surcar los cielos se basa en el estricto aprovechamiento de las corrientes térmicas. "Nosotros nos juntamos con planeadores que son capaces de despegar solos y que son autolanzables", ha detallado Frijters. El procedimiento inicial requiere una breve propulsión mecánica: "Sacan motor, suben a 500 metros, buscamos la térmica y continuamos el ascenso". A partir de ese momento, la naturaleza toma el relevo y el motor se apaga por completo. Para encontrar estas columnas de aire caliente, los pilotos han desarrollado una curiosa alianza visual con la fauna local. "Nosotros nos adaptamos a los buitres, y los buitres se adaptan a nosotros, y juntos, literalmente, subimos en la térmica", ha señalado el piloto. Esta técnica permite ascensos vertiginosos que, en días favorables como hoy, han alcanzado los cinco metros por segundo. "En un principio te asustas, sobre todo los pilotos que vuelan con un avión o avioneta, que están acostumbrados al motor", ha confesado sobre la impresión que genera ver cómo la tierra se hace pequeña rápidamente.
Durante la jornada de hoy, el equipo ha completado una ruta de 600 kilómetros, habiendo salido de Teruel y vuelto a Soria, pasando por Valladolid. Las distancias diarias varían enormemente en función de la meteorología. "Hay días que solo podemos hacer 200 kilómetros, y hay días que hacemos hasta 800 o 1.000 kilómetros", ha afirmado Frijters. La velocidad media que han registrado hoy se ha situado en los 120 kilómetros por hora, aunque en altura superan los 300km/h. Las condiciones atmosféricas en la provincia han resultado ser excepcionales para esta práctica. El calor ha favorecido la formación de térmicas, aunque los pilotos han tenido que mantenerse alerta ante la posible formación de tormentas, cuyo aire frío podría hacerles descender bruscamente. Además, han aprovechado fenómenos locales como la convergencia en la sierra de la Demanda, donde el choque de masas de aire con la meseta norte genera grandes nubes que les ayudan a avanzar con rapidez.
Los participantes han planificado su salida desde el ATI de Garray para mañana por la mañana, aunque el destino final aún no se ha fijado con exactitud. Las opciones que han barajado esta noche dependen estrictamente de la previsión térmica, dudando entre dirigirse hacia el sur, rumbo a Beas de Segura en Andalucía, o poner rumbo al noroeste. "La naturaleza da toda la energía", ha concluido el piloto, resumiendo la esencia de una travesía que ha dejado hoy su huella en el cielo soriano.
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