El subdelegado del Gobierno en Soria ha inaugura una jornada formativa sobre esta patología. La sesión, impartida por la experta María Clara Dehesa, ha ofrecido pautas prácticas y herramientas de apoyo para afectados.
El subdelegado del Gobierno en Soria, Miguel Latorre, ha inaugurado esta mañana el seminario titulado 'El daño cerebral adquirido: ¿y ahora qué? Claves para comprender las secuelas, orientar a la familia y acompañar el proceso de recuperación'. La cita se ha desarrollado en el Centro de Referencia Estatal de Atención Sociosanitaria para Personas en Situación de Dependencia (Credef), ubicado en la calle Enrique Pascual Oliva.
Este recurso público, que depende directamente del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), se consolida como un espacio de referencia para la transferencia de buenas prácticas. Durante la apertura de la jornada, que se ha prolongado desde las 09.00 hasta las 14.00 horas, Latorre ha destacado la necesidad de dotar de herramientas útiles tanto a los profesionales como a los entornos afectivos que afrontan estas complejas situaciones.
La iniciativa se integra dentro del programa formativo para cuidadores no profesionales, una acción que cuenta con la cofinanciación del Fondo Social Europeo Plus. El propósito principal de esta sesión ha sido visibilizar el impacto del daño cerebral adquirido y ofrecer pautas de actuación que faciliten el día a día de los afectados y de quienes los acompañan en su rehabilitación.
La ponencia principal ha corrido a cargo de María Clara Dehesa Medina, graduada en Trabajo Social y coordinadora del Área Social, de Formación e Investigación de Daño Cerebral Estatal. Con más de 20 años de experiencia en la intervención con familias y personas con trastornos graves, Dehesa ha desgranado las diferentes dimensiones de esta afección.
El daño cerebral adquirido irrumpe de forma súbita en la vida de una persona, habitualmente como consecuencia de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, un tumor o una anoxia. Dependiendo de la gravedad y de la localización de la lesión, las secuelas pueden manifestarse en la movilidad, el lenguaje, la memoria o la conducta, alterando por completo la rutina de todo el núcleo familiar.
Por ello, la sesión formativa ha abordado de manera integral las alteraciones cognitivas y emocionales, aportando pautas de estimulación y neurorrehabilitación. Asimismo, se ha hecho especial hincapié en la importancia del autocuidado de los cuidadores, un pilar fundamental para evitar el desgaste físico y emocional de quienes asumen el peso diario de la atención sociosanitaria.
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