Quince internos del Centro Penitenciario de Burgos han creado 'Condenados', un cortometraje de acción y terror inspirado en el cine de John Carpenter. El proyecto forma parte de un taller de cine impulsado por el Ayuntamiento de Burgos y desarrollado por Pelunosky Productions.
Un grupo de 15 reclusos del centro penitenciario burgalés finaliza la grabación de 'Condenados', una obra de ficción inspirada en el cine de los años 80. El proyecto nace de un taller formativo que busca utilizar el lenguaje audiovisual como vía de aprendizaje y reinserción social.
El Centro Penitenciario de Burgos se ha convertido durante el último mes y medio en un plató de cine improvisado. Un total de 15 internos de la instalación han participado de forma activa en la creación, desarrollo y rodaje de 'Condenados', un cortometraje que fusiona la acción, el terror y la ciencia ficción.
Esta iniciativa cultural y educativa surge a través del Taller de Cine en la Cárcel, un programa promovido por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Burgos. La formación y dirección del proyecto ha corrido a cargo de la productora local Pelunosky Productions, liderada por los jóvenes cineastas Diego Sebastián y Rocío Ramírez.
Durante las semanas de formación, los participantes han adquirido conocimientos prácticos sobre la elaboración de guiones, técnicas de interpretación y el funcionamiento de los diferentes departamentos técnicos que componen una producción audiovisual real. El resultado final es una obra colectiva donde los reclusos asumen el protagonismo tanto delante como detrás de las cámaras.
La trama de 'Condenados' se inspira directamente en el cine fantástico de la década de los ochenta, con una marcada influencia de la filmografía del director estadounidense John Carpenter. La historia se sitúa dentro de los propios muros del Centro Penitenciario de Burgos, donde se ha rodado la totalidad de las escenas.
En el cortometraje, un grupo de internos se ve obligado a unir sus fuerzas para hacer frente a una amenaza completamente inesperada que surge en el interior de la prisión. A través de esta premisa de acción y suspense, el taller ha permitido a los participantes experimentar el trabajo en equipo y la toma de decisiones bajo una dinámica de producción real.
Más allá del valor artístico del metraje, los coordinadores del proyecto destacan el impacto positivo que este tipo de actividades formativas tiene en el desarrollo personal de los reclusos. El taller fomenta habilidades clave como la comunicación asertiva, la resolución de problemas y la expresión creativa en un entorno de colaboración mutua.
"Creemos en el poder de las historias. El cine nos permite ponernos en el lugar de otros, trabajar con personas diferentes y construir algo que ninguno podría hacer solo", explican los cineastas Diego Sebastián y Rocío Ramírez. Los fundadores de Pelunosky Productions añaden que el verdadero objetivo de la actividad es demostrar que "la creatividad siempre encuentra un camino cuando existe ilusión por contar una historia".
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