La localidad acoge un sencillo y silencioso acto para honrar la memoria del que fuera concejal de Ermua, al que la banda terrorista le arrebató la vida hace 29 años. El homenaje anual sigue reivindicado el legado de dignidad a las nuevas generaciones.
Como se viene haciendo hace casi tres décadas, un grupo de personas se reunía durante la tarde de este lunes en Alconaba para rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco. El acto coincidía con el vigesimonoveno aniversario del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, que perdió su vida manos de la banda terrorista ETA.
Los participantes en la concentración plasmaba sus reflexiones en un manifiesto. En el documento, los organizadores defienden la necesidad de mantener vivo el recuerdo de todas las víctimas del terrorismo frente a los intentos de diluir la historia reciente de España.
La jornada transcurrió en un ambiente de respeto y solemnidad, consolidando una cita que se repite de forma ininterrumpida cada mes de julio en el municipio. Los asistentes realizaron una ofrenda floral y guardaron un minuto de silencio en memoria del joven concejal vasco.
El colectivo convocante destacó el valor del espacio elegido con un monolito que sirve para traer a la memoria aquella trágica jornada del 13 de julio de 1997.
Un crimen que conmocionó a la sociedad española aquel verano. "En esta ocasión nuestro lema sigue siendo el mismo que mantenemos desde el principio: recordar para que el sacrificio de aquellos que dieron su vida para conseguir un mundo mejor tenga su fruto", señalan los portavoces de la iniciativa.
El manifiesto evoca los difíciles años posteriores al atentado en el País Vasco. Recuerda que cinco años después del asesinato, la Fundación Miguel Ángel Blanco convocó un encuentro en Ermua para inaugurar una escultura de Agustín Ibarrola en el polideportivo municipal, un acto que contó con una escasa asistencia de apenas 25 personas.
"Esta exigua cifra nos indica que el pueblo seguía sintiéndose coartado en mostrar cualquier tipo de desavenencia u opinión», recoge el documento emitido por los vecinos. La ciudadanía se mantenía entonces "escondida, arrinconada e incapaz de dar la cara individualmente" si le faltaba el arropamiento de las grandes masas que salieron a la calle durante las 48 horas que duró el secuestro.
Los promotores del homenaje en Alconaba plantean una profunda reflexión sobre la situación actual de las libertades públicas. En su escrito se preguntan si en el País Vasco los ciudadanos son libres para reunirse en recuerdo del edil de la misma forma que lo hacen anualmente en la provincia de Soria.
Los firmantes sostienen que los poderes fácticos de los partidos nacionalistas lo impedirían si los convocantes no se atienen a sus directrices, evitando alusiones a la "barbarie que suscitaron las acciones criminales de ETA". Asimismo, denuncian que la denominada "Memoria Histórica selectiva" no recoge la realidad de lo ocurrido en las escuelas vascas.
El texto concluye con un análisis sobre el final de la organización armada en el año 2018. Los vecinos recuerdan que la banda se atribuyó una disolución unilateral cuando, en realidad, fue "vencida y obligada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado" tras décadas de lucha antiterrorista.
El manifiesto finaliza con una llamada a la responsabilidad colectiva de la sociedad española para evitar que se repitan situaciones similares en el futuro. "Los españoles nunca debimos permitir que se formara y prolongase la existencia de ETA", concluye el documento redactado con motivo de este vigesimonoveno aniversario.
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