La provincia de Soria afronta una de las peores campañas de cereal de invierno de los últimos años. La Junta de Castilla y León prevé un desplome de la producción cercano al 50% respecto a 2025, debido al mal desarrollo del cultivo y a la fuerte caída de los rendimientos, en un contexto marcado además por el aumento de los costes de producción y los bajos precios del grano.
Soria será una de las provincias más perjudicadas por la campaña de cereal de invierno en Castilla y León. La Junta prevé una caída de la producción cercana al 50% respecto al pasado año, como consecuencia de unos rendimientos muy inferiores a los habituales y de la reducción de la superficie sembrada, en una campaña marcada además por el incremento de los costes de producción y la baja rentabilidad del cultivo.
El avance de cosecha presentado este viernes por el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, sitúa a Soria, junto a Segovia, Ávila y Valladolid, entre las provincias donde el desplome de la producción será más acusado.
En el caso soriano, la Consejería atribuye esta situación al mal desarrollo de la campaña, que ha provocado rendimientos significativamente inferiores a los registrados en otras provincias de la Comunidad. Las previsiones apuntan a una reducción media de los rendimientos de alrededor del 40% respecto a la excepcional cosecha de 2025.
La situación de Soria refleja el complicado escenario que atraviesa el conjunto de Castilla y León. La producción regional de cereal de invierno se quedará en 4,90 millones de toneladas, un 42% menos que la obtenida el año pasado y un 20% inferior a la media de los últimos cinco y diez años, que supera los 6,2 millones de toneladas.
La reducción de la cosecha responde a una doble causa. Por un lado, los rendimientos han descendido de forma generalizada hasta situarse en una media de 3.100 kilos por hectárea, un tercio menos que los 4.629 kilos por hectárea alcanzados en 2025 y un 12% por debajo de la media del último lustro. Por otro, también ha disminuido la superficie dedicada al cereal.
En toda la Comunidad se sembraron 1,57 millones de hectáreas, un 13% menos que el año anterior y un 10% por debajo de la media de los cinco últimos años. La Junta explica este retroceso por las abundantes precipitaciones registradas durante la época de siembra, que impidieron preparar numerosas parcelas y obligaron a muchos agricultores a sustituir el cereal por cultivos de primavera, principalmente girasol, o incluso a dejar las tierras en barbecho.
A ello se añade un factor económico. La baja cotización del cereal y el incremento de los costes de producción han llevado a muchos agricultores a optar por cultivos con menores necesidades de insumos, como las leguminosas o el girasol, reduciendo así la superficie destinada al cereal de invierno.
En cuanto a las especies cultivadas, el trigo continúa siendo el cereal mayoritario en Castilla y León, con 757.000 hectáreas, seguido de la cebada, con 662.000 hectáreas. La avena ocupa 68.000 hectáreas, el centeno 47.000 y el triticale 40.000.
Los rendimientos también caen en todas estas producciones. El trigo alcanzará una media de 3.300 kilos por hectárea, un 31% menos que el pasado año, mientras que la cebada se quedará en 3.000 kilos por hectárea, un 38% menos debido, entre otras causas, al escaso ahijamiento provocado por las condiciones meteorológicas adversas. La avena y el triticale rondarán los 2.500 kilos por hectárea y el centeno los 2.100.
Aunque el descenso afecta a toda la Comunidad, no todas las provincias presentan el mismo comportamiento. Burgos volverá a ser la principal productora, con 1,25 millones de toneladas, seguida de Valladolid (922.000 toneladas) y Palencia (758.000 toneladas), que en conjunto aportarán más del 60% de toda la cosecha regional. En el extremo opuesto, Soria, Segovia y Ávila figuran entre los territorios donde la campaña ha resultado más desfavorable.
Durante la presentación de los datos, Joaquín Antonio Pino reconoció que el sector afronta una campaña especialmente complicada, ya que la importante reducción de la producción coincide con el encarecimiento de los insumos y con unos precios del cereal que continúan en niveles bajos, lo que compromete la rentabilidad de muchas explotaciones.
Antes de presentar el avance de cosecha, el consejero presidió el Consejo Regional Agrario de Castilla y León, donde mantuvo un encuentro con las organizaciones profesionales agrarias. En esa reunión expuso las líneas maestras de la política de la Consejería para la legislatura, basada en la simplificación administrativa, el refuerzo de la financiación y la liquidez para el sector primario y el mantenimiento de un diálogo permanente con agricultores y ganaderos.
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