La Dirección General de Tráfico mantiene activa una campaña especial de vigilancia hasta el 19 de julio. El dispositivo cuenta con la colaboración de las policías locales para reforzar el control en vías urbanas. Casi el 20% de los test de drogas en Soria resultaron positivos en la última campaña.
La Dirección General de Tráfico mantiene activa la campaña especial de vigilancia y control del consumo de sustancias prohibidas al volante en la provincia. Durante estas jornadas, los agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil multiplican su presencia en diferentes puntos de la red viaria para retirar de la circulación a quienes pongan en peligro la seguridad colectiva.
Esta iniciativa, de marcado carácter preventivo, busca atajar uno de los factores concurrentes más habituales en los siniestros viales. En Castilla y León, la presencia de drogas estuvo detrás del 23 % de los 109 accidentes mortales registrados durante 2024 en los que se practicó la correspondiente prueba.
La preocupación de las autoridades es evidente ante el incremento de la siniestralidad vinculada al consumo de bebidas alcohólicas. La comunidad autónoma contabilizó 25 siniestros mortales con resultado positivo en 2024, frente a los 22 registrados en el año anterior y los 15 que se computaron en 2019, lo que supone un incremento del 67 % respecto a las cifras de hace siete años.
En la provincia de Soria, los antecedentes muestran la gravedad de esta conducta en el asfalto. Durante el año 2022, tres personas perdieron la vida en las carreteras sorianas en siniestros donde estuvo presente este factor, registrando la cifra provincial más elevada de toda la autonomía en aquel ejercicio, mientras que en los años 2020 y 2021 no se lamentaron víctimas por esta causa.
Los datos de la campaña estival del año anterior reflejan la actividad de los agentes en la provincia. En aquella ocasión, el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil realizó un total de 2.409 pruebas de alcoholemia, de las cuales 17 resultaron positivas, dando lugar dos de ellas a diligencias penales al superar los 0,60 miligramos por litro de aire espirado.
Por su parte, las pruebas de detección de drogas mostraron un porcentaje de positividad cercano al 20 %, con diez resultados positivos sobre un total de 52 test realizados. En la Subdelegación del Gobierno aclaran que esta elevada proporción responde al carácter selectivo de estas pruebas, dirigidas a conductores que muestran signos evidentes de consumo o una conducción alterada.
Entre los indicios que valoran los agentes para realizar estas pruebas específicas figuran las pupilas anormalmente dilatadas, el nerviosismo, los temblores, la sudoración, los ojos enrojecidos, el habla pastosa o los problemas de equilibrio.
El consumo de estas sustancias altera capacidades físicas esenciales para el manejo seguro de un vehículo. El alcohol incrementa de forma notable el tiempo de reacción, provoca que se subestime la velocidad y ocasiona problemas de visión como el denominado efecto túnel, duplicando el riesgo de colisión incluso con tasas dentro de los límites legales permitidos.
Las consecuencias administrativas y penales de estas conductas son severas para los infractores. Conducir superando la tasa permitida conlleva sanciones de entre 500 y 1.000 euros y la pérdida de hasta seis puntos del permiso, mientras que la presencia de drogas se sanciona con 1.000 euros y la retirada de seis puntos, pudiendo constituir un delito penal en los casos más graves.
Ante esta realidad, la Dirección General de Tráfico insiste en que la única tasa segura al volante es la de 0,0. Las autoridades recomiendan planificar los desplazamientos utilizando el transporte público, designar a un conductor alternativo o buscar opciones seguras de regreso antes de iniciar cualquier tipo de celebración.
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