Jorge Revilla fue uno de los pocos sorianos que vivió en directo la histórica final del Mundial de Sudáfrica 2010. Dieciséis años después, revive para Soria Noticias los recuerdos imborrables de la noche en la que España conquistó su primera estrella.
Todos recordamos dónde estábamos aquella noche. El lugar, las personas, el grito, el abrazo. Como ocurre con los grandes acontecimientos de la historia, el primer Mundial de España quedó fijado en la memoria colectiva. La psicología tiene un nombre para ello: memoria flash. Son esos instantes que el cerebro decide conservar para siempre.
El 11 de julio de 2010 fue uno de ellos. Allí, en Sudáfrica, más concretamente en Johannesburgo, Jorge Revilla compartía la espera junto con su hermano y un amigo. Tres olvegueños que decidieron seguir las aventuras de la selección española para conseguir su primera estrella por tierras africanas. Una decisión que llegó tras la victoria en la Eurocopa de 2008.
"Habíamos estado en la anterior Eurocopa pero yo tuve que marcharme antes del partido España-Italia porque tenía que trabajar. Así que escuché la tanda de penaltis en el autobús Barcelona-Zaragoza", recordaba Jorge Revilla a Soria Noticias. "Me dio tanta rabia que, cuando nos organizamos para ir al Mundial, yo le dije a mi hermano: o vamos hasta el final o no voy. No quiero perderme el mejor partido por regresar antes a casa".
Y, a pesar de que no confiaban mucho en que aquella España llegara hasta el final, "ahí aguantamos, ganando por la mínima o sufriendo en penaltis", rememora Jorge. "No solo fuimos a ver a la selección. Aprovechamos el viaje para hacer turismo y mejorar el inglés. Si España caía pronto, al menos el viaje habría merecido la pena. Nadie imaginaba que acabaríamos presenciando la noche más importante de la historia del fútbol español".
Todo amante del fútbol sabe que, un día como el de una final, te despiertas con cierto nerviosismo dentro. Un "gusanillo" que va creciendo poco a poco según se acerca el momento del partido. "Lo que más recuerdo de ese día eran los nervios", narra el olvegueño a Soria Noticias. "Johannesburgo no era una ciudad pensada para el turismo y el estadio quedaba bastante alejado del centro. Pasamos el día dispersos por sus calles. Buscamos una Fan Zone para juntarnos con los españoles, pero no la encontramos. Así pasamos esas horas, deambulando por la ciudad y los nervios iban aumentando más y más", recuerda.
Según se iba acercando la hora del partido, la aventura de estos tres olvegueños por las calles de Johannesburgo también dio sus frutos. "Recuerdo que era difícil encontrar españoles pero sí que vimos a unos cuantos famosos como Pau Gasol o Sara Carbonero. No sé, podría decir que se palpaba en el ambiente que algo iba a suceder pero éramos muy pocos los españoles que estábamos en Sudáfrica", relata Jorge Revilla.
Y llegó el momento de ir al estadio. Los tres olvegueños se dirigieron al centro de Johannesburgo para coger el autobús que les llevaría al estadio. Y ahí sí, todos los que montaron en el bus eran españoles. "La seguridad me impresionó mucho porque había dos kilómetros perimetrados por lo menos", recordaba Jorge. "Llegas con mucho tiempo de antelación al estadio. Recuerdo los tres helicópteros sobrevolando el perímetro. Y entras a un campo que está prácticamente vacío. ¡Imagínate los nervios!", cuenta.
A pesar de ser un gran madridista y ver muchos partidos por televisión, "estar en un estadio, vivir una final así en el mismo campo, es otro nivel", aseguraba Jorge a Soria Noticias. De los momentos previos al partido, además de ver la actuación de Shakira con su "Waka Waka", hay un momento que se quedó grabado en la memoria del olvegueño. "La entrada de Nelson Mandela al estadio fue espectacular. Imagina a miles de personas gritando al unísono "Madiba", como le llamaban cariñosamente a él, fue un momentazo".
Ellos estaban colocados en uno de los fondos, concretamente detrás de la portería contraria al gol de Iniesta que nos dio el triunfo. Pero si hay una imagen que Jorge conserva intacta es "la parada de Casillas a Robben. La vimos perfectamente. Desde el mediocampo, como se iba Robben solo con el balón y tú diciendo "no, no, no" y al chutar ves como le pega en el pie de Iker y... vuelves a respirar". relataba con todo lujo de detalles el olvegueño.
Tras el gol de Iniesta, Jorge recuerda que en su fondo no había casi españoles. "Creo que, además de nosotros tres, encontrabas a diez españoles más en esas filas". Pero, la explosión de júbilo que supuso para ellos ese tanto de España no miró ni a colores ni a banderas. "Recuerdo que había muchos pakistaníes alrededor nuestro y que todos iban con España. Imagina cuando llegó el gol. Todos nos abrazamos y ellos venían y te abrazaban igual, como si fueran españoles. Casi que era un poco agobiante. Nosotros que llevábamos las banderas y los gorros, porque hacía frío esa noche, nos buscaban para celebrar con nosotros. Sin duda, fue un momento único".
Dejando atrás ese Mundial de Sudáfrica, le preguntamos a Jorge Revilla cómo ve a la selección hoy. "Confío más en esta selección que en aquella. La del 2010 era más dominadora, controlaba muchísimo más el balón pero era poco goleadora. Esta no. La selección de hoy, aunque puede tener jugadores de menos nivel que la de Sudáfrica, tiene muchas más ocasiones, mucha más potencia para hacer gol. Así que esta noche, ganamos la segunda estrella".
Esta final, estos tres olvegueños que vivieron el primer triunfo de España, les toca verla en televisión. Pero el recuerdo de una final así no se va nunca de su mente. "Mi padre siempre decía que el fútbol, "como en el campo, en ningún sitio". Desde que viví aquella final, los partidos que he ido a ver ya no me han llenado igual", nos confiesa Jorge. "El sonido de las vuvuzelas, lo recuerdo perfectamente. Además, no era una final idílica como en la Champions que es medio estadio de un equipo y medio del otro. Aquí todos estábamos mezclados. Pero la emoción, ese sentimiento... es muy difícil de olvidar", añade.
Como anécdota, Jorge recuerda a Soria Noticias que "detrás de nosotros, había una familia de holandeses y recuerdo que había un niño de unos ocho años como mucho. Tras el gol, la celebración, la entrega de trofeos... recuerdo girarme y estar pendiente del chaval, que lloraba sin parar. Al final, me acerqué y, en inglés, le dije algo así como "no te preocupes, seguro que más adelante vivirás una final con la misma alegría que la estoy viviendo yo". Era un niño, qué menos que animarle un poco tras la derrota".
Esta noche, España y el mundo entero tendrán la vista puesta en Nueva York. Ya sea en casa, en el bar, en las pantallas gigantes, con amigos, con la familia, trabajando... hoy todos crearemos en nuestra memoria un recuerdo nítido y vivido para el resto de nuestra vida. Dentro de unos años, recordaremos este 19 de julio de 2026 con la misma intensidad y emoción con la que Jorge nos ha relatado su historia. Así que decide bien dónde y con quién estar. Ojalá, recordemos el triunfo y la llegada de nuestra segunda estrella. ¡Ojalá!
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