La quinta columna de Patxi Irigoyen para Soria Noticias.
No es ninguna broma. Aunque alguno puede que se lo haya tomado así. La situación administrativa del consistorio de la capital soriana se acerca al caos administrativo. Las muestras de falta de personal se hacen tangibles en todas las dependencias municipales. Desde el Almacén donde se realizan mil y una actividades en pro de la ciudad, hasta el mostrador de recaudación o de información, donde la falta de empleados públicos es tan descarada que nos sobran más de la mitad de los mostradores de atención al público, o nos faltan más de la mitad de los mismos para ocupar las sillas que hay “yacen” esperando personal.
Que la Oferta de Empleo Público del Ayuntamiento de Soria ha sido curiosa es algo que todo el mundo que tenemos alguna relación con ello conocemos. A fecha de hoy, julio de 2026, hay treinta (30) procesos selectivos abiertos por nuestra institución municipal para ejecutar. Plazas de funcionarios o de personal laboral. Plazas de cuerpos superiores como ingenieros, o plazas de categoría inferior como peón. Treinta procesos que parecen no terminar nunca, pero que empezaron ya con una descarada sapiencia de que el número de plazas convocadas no era real. Se necesita mucha más gente en el Ayuntamiento de Soria para cualquiera de las secciones y servicios que se atiende. Y esto no es de ahora; viene de atrás; de años ahora ya cifrados en décadas; pero la corporación municipal parece interpérrita; no sabe, no se plantea o ahora no quiere arreglar un caos administrativo que poco a poco le va a saltar por todos los lados.
El carril bici en la zona del polígono industrial; el lamentable estado del pavimento en el centro de la ciudad; la suciedad de un suelo que hace años no ve una máquina barredora que hacía un fregado al mismo; la piscina del parque del Castillo que sólo funciona en julio y agosto y este año no va a poder ser al menos el primero de ellos; el estado de los bancos de la Dehesa (que era de lo poco que se ha mantenido en estado presentable junto al parque en que se sitúan); el arreglo de la pasarela del río Duero y su recolocación tras casi dos años de su derribo por la caída de un árbol; el impresentable aspecto de la entrada a Soria por el río con el edificio caído a excepción de la fachada que nada ni nadie hace que aquello cambie……… y doscientas situaciones más; parecidas o semejantes. No hablo de arreglos nimios que costarían cinco jornadas de trabajo de una cuadrilla de dos empleados (colocar señales de tráfico caídas, proteger con bolos anti-estacionamiento los pasos de cebra para impedir aparcar obstaculizando la visibilidad de dichos pasos…. O simplemente volviendo a “pegar” mil y una baldosas de aceras que en la capital provocan sustos cuando no caídas graves de los transeúntes.
Este Ayuntamiento, al borde de un ataque de caos, exige un planteamiento absolutamente diferente de lo que actualmente presenta en su actividad diaria. A las pruebas me remito.
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