Paula Jiménez encabeza en Noviercas una red de jóvenes que, entre el mostrador y la ganadería regenerativa, han logrado fijar población bajo la premisa de 'guardar historias'.
En Noviercas, ese pequeño municipio soriano de apenas 156 habitantes, "el futuro no se espera, se construye". Lo que comenzó como la reapertura de una tienda cerrada es hoy el epicentro de un fenómeno social inusual en la España vaciada: un grupo de 12 jóvenes de entre 30 y 40 años que han decidido cambiar las grandes ciudades por el pie del Moncayo. Este renacimiento tiene nombre propio: 'La Fresquera del Moncayo'.
La historia arranca con Paula Jiménez, una olvegueña que, tras vivir años en el extranjero, sintió la necesidad de volver a sus raíces. "Decidí buscar alguna oportunidad, algún medio de vida para quedarme a vivir aquí en lo rural", explica Paula a Soria Noticias. Esa oportunidad surgió cuando el anterior comercio del pueblo cerró, y ella, con apoyo del Ayuntamiento y subvenciones de autoempleo, decidió que Noviercas "no podía perder ese servicio básico".
El 27 de julio de 2023 abrió por primera vez 'La Fresquera del Moncayo' y su nombre es un vínculo directo con la memoria de los vecinos: "Antiguamente en las casas, para conservar los alimentos, se tenían unos armarios con malla... aquí en Noviercas algunas personas todavía seguían llamando la fresquera a esas despensas". Hoy, ese espacio no solo guarda alimentos, sino también la confianza de un pueblo: "Conozco a todas las familias... ya sé lo que comen en sus casas, lo que les gusta", afirma Paula, subrayando que su tienda permite hacer una compra completa para que los vecinos no tengan que desplazarse.
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Ese ambiente acogedor fue lo que atrapó a Bárbara Montesos, una bióloga que vivía en Madrid. "Me saturé de la ciudad, pagábamos mucho por el alquiler y necesitábamos un cambio... nos apetecía mucho el campo", relata a Soria Noticias. Tras ver un proyecto de ganadería local por Instagram, Bárbara se mudó a Noviercas este enero. Aunque su incorporación estaba pensada inicialmente para "reforzar la tienda durante la temporada alta de verano", cuando la población aumenta y el trabajo se intensifica, su contrato se alargará por la maternidad de Paula.
Lo que para muchos sería un trabajo rutinario, para Bárbara es una lección de vida humana: "Aquí no entra gente desconocida todo el rato... es mucho más divertido, es más personal". La relación entre ambas ha trascendido lo profesional: "Es tu jefa, pero es tu amiga... es muy transparente". Incluso el reto de aprender carnicería desde cero ha sido una experiencia compartida con las clientas: "A veces te ponen a parir las mujeres y luego dicen: 'venga tesoro, ponme esos filetes como hayan salido'".
La tienda de Paula es, además, el engranaje que hace viable a Moncayo Ecológico, la ganadería regenerativa de Jorge Conte y Guiomar Chamarro. Jorge, que era investigador en Ciencias Físicas en la Universidad Complutense, define su mudanza como un acto de coherencia: "Pasé de la investigación en clima a la acción climática". Junto a Guiomar, psicóloga y bailarina, manejan 120 animales bajo un modelo que imita los ciclos de la naturaleza.
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Esta alianza es lo que ellos llaman un "proyecto compacto". Paula sacó la licencia de carnicería específicamente para poder procesar la carne de Jorge y Guiomar en su obrador. Aunque el 90% de la ternera se vende online a toda España, el 10% se queda en la tienda para alimentar al pueblo. "El 100% pasa por la tienda... aquí se elabora, se despieza y se filetea", detalla Jorge a Soria Noticias.
Eso sí, el camino no es fácil. El cierre del matadero de Soria les obliga a ir hasta Tudela (Navarra), y Paula tiene que conducir su furgoneta para buscar suministros porque "a los distribuidores no les sale a cuenta entrar al pueblo", lamenta a Soria Noticias, por lo que recorre localidades cercanas como Ólvega o Tarazona en busca de productos frescos.
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Sin embargo, la ambición no se detiene. Paula ya tiene en papel el proyecto de una sala de despiece más grande para no depender del espacio de la tienda y poder ofrecer el servicio a otros ganaderos de la zona. Este ambicioso proyecto de futuro busca ser el próximo capítulo en una historia que ya forma parte de la iniciativa 'Comercio Rural de Soria. Comercio de proximidad', una campaña de la Diputación de Soria y la Junta de Castilla y León para proteger el tejido comercial de los pueblos.
Bajo el lema "guardando historias", este programa resalta cómo establecimientos como el de Paula son un motor económico y social crítico para frenar la despoblación al ofrecer algo que las grandes superficies no pueden: el valor del trato humano y la confianza. Al final, el éxito de 'La Fresquera del Moncayo' confirma el eslogan de la campaña: "Hay cosas que solo puedes encontrar donde te conocen", pues conocer a cada familia y saber qué les gusta ha permitido integrar a 12 jóvenes de entre 30 y 40 años en un Noviercas que hoy tiene futuro, demostrando que un modelo de negocio con rostro humano genera un arraigo que ninguna industria automatizada podría conseguir.
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