Los arqueólogos documentan un posible asentamiento anterior a la ciudad celtibérica y aplicarán nuevas técnicas de análisis para resolver una incógnita histórica: cuándo y cómo nació Numancia.
La campaña de excavaciones que se desarrolla este verano en el yacimiento de Numancia está aportando nuevos datos que podrían cambiar el conocimiento sobre el origen de la ciudad celtibérica. Los trabajos, promovidos por la Junta de Castilla y León, han documentado un posible asentamiento prehistórico anterior a la fundación de Numancia, además de proporcionar nuevas evidencias sobre la evolución de sus defensas, su arquitectura doméstica y la ocupación romana del enclave.
Esta nueva campaña ha estado codirigida por la profesora de la Universidad Complutense de Madrid Raquel Liceras y los arqueólogos Sergio Quintero, Carlos Tabernero y Juan Pedro Benito, con la colaboración de profesionales y voluntarios especializados en arqueología soriana. Los trabajos suponen el regreso de las excavaciones a Numancia siete años después de la última intervención arqueológica, desarrollada en 2019.
La intervención se ha desarrollado en la denominada Casa A y en un tramo de la muralla de circunvalación, un sector excavado entre 1998 y 2000 por Alfredo Jimeno que presenta una de las mayores potencias estratigráficas del yacimiento, con niveles que superan el metro de profundidad. Esta circunstancia ha permitido realizar una lectura vertical de los perfiles arqueológicos y reconstruir con mayor precisión la superposición de las distintas ocupaciones del cerro.
Uno de los principales objetivos de la campaña es redefinir la secuencia histórica del yacimiento y concretar cuándo y cómo surgió la ciudad celtibérica. "Siempre hablamos del 133 a. C. y del final de Numancia, pero sabemos mucho menos de su origen", explicó la codirectora de la excavación, Raquel Liceras, profesora de la Universidad Complutense de Madrid. Para responder a esa incógnita, el equipo está aplicando técnicas arqueológicas de última generación que permitirán obtener dataciones absolutas mediante carbono-14, incluso de los niveles anteriores a la ciudad numantina.
Los hallazgos más relevantes corresponden precisamente a esa ocupación prehistórica. Los arqueólogos han recuperado cerámicas realizadas a mano y han documentado dos tramos de una posible fosa que podría corresponder a una empalizada o cerca destinada a delimitar el asentamiento, con una cronología situada entre el Bronce Final y la I Edad del Hierro. Se trata de un periodo todavía poco conocido en el Alto Duero debido a la escasez de registros conservados.
Además de las dataciones mediante radiocarbono, el equipo ha recogido muestras de sedimentos, carbones, fauna, microfauna, semillas y maderas para reconstruir el paisaje y conocer cómo vivían aquellas primeras comunidades. "Las técnicas que tenemos hoy en arqueología nos van a permitir hacer cronologías absolutas e incluso estudiar el poblamiento anterior a Numancia", señaló Liceras.
Sobre estos niveles prehistóricos se ha identificado una muralla celtibérica y una unidad doméstica formada por varias estancias. La excavación está permitiendo delimitar los suelos de habitación y analizar las técnicas de construcción en barro crudo mediante un estudio integral que servirá para conocer cómo se levantaban las viviendas y comparar estos sistemas constructivos con los de otros yacimientos de la provincia.
La investigación también está aportando nuevos datos sobre el sistema defensivo de la ciudad. Según ha explicado Raquel Liceras, la muralla original, levantada a finales del siglo IV a. C., fue modificada durante las guerras celtibéricas para reforzar el acceso norte de Numancia, el punto más vulnerable del asentamiento. "Se rectificó el trazado para crear una puerta fortificada con torres y hacer ese frente mucho más defendible", ha indicado.
Entre los descubrimientos de esta campaña destaca igualmente una estancia que permanecía sellada bajo un importante derrumbe de adobes y en cuyo interior se han recuperado varias cerámicas pintadas. La secuencia estratigráfica culmina con la ocupación de la ciudad romana imperial, donde se ha identificado un espacio destinado al trabajo artesanal del bronce, en el que han aparecido el pavimento de una estancia, gotas y recortes metálicos que constituyen una evidencia directa de la actividad metalúrgica desarrollada en este sector.
Toda la excavación ha sido documentada mediante fotogrametría terrestre y aérea con dron y un levantamiento topográfico de alta precisión mediante GPS diferencial. Finalizados los trabajos de campo, la investigación continuará en laboratorio con la limpieza, inventario, dibujo y digitalización de los materiales recuperados, además de un amplio programa de análisis arqueobiológicos y arqueométricos que permitirá profundizar en el conocimiento de las distintas fases de ocupación del yacimiento.
Durante la presentación de los resultados, el director general de Patrimonio Cultural, José Ramón Sola, destacó que la campaña "va a resultar clave para el reconocimiento del origen y desarrollo de la ciudad celtibérica" y ha asegurado que la Junta de Castilla y León mantendrá su apuesta por la investigación arqueológica. "Los resultados no pueden ser más prometedores", ha afirmado antes de subrayar que "el Gobierno regional continuará financiando las campañas de excavación y los proyectos científicos en Numancia para seguir avanzando en el conocimiento de uno de los yacimientos más relevantes del patrimonio de Castilla y León".
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