Alberto Colchero explica que el 12 de agosto será un buen momento para mirar cara a cara a todo aquello que hemos ido apartando. Este sevillano analiza a través de la astrología, la magia ceremonial y las tradiciones, uno de los fenómenos astronómicos más esperados del siglo, que él verá en Soria.
El eclipse solar que tendrá lugar el próximo miércoles 12 de agosto a última hora de la tarde y que podrá observarse desde toda España, sobre todo en Soria, tiene muchas aristas e interpretaciones. Además de científicos, astrónomos o fotógrafos que llevan tiempo esperando esta fecha para avanzar en sus trabajos, hay otros profesionales que también tienen marcado este día en rojo en el calendario.
Ese es el caso de Alberto Colchero, más conocido como Elodín Crowley. Este joven de 30 años se dedica desde hace una década a la formación esotérica a través de la Escuela Ars Mágica, centro online que dirige y en el que abarca temas relacionados con la astrología, la magia ceremonial, la mediumnidad y las tradiciones antiguas. “Mi obsesión es entender cómo funcionan las cosas por dentro. Quería saber el porqué de todo y de ahí he ido obteniendo una especie de rompecabezas con piezas como la lógica, la intuición, la ciencia y la espiritualidad”.
Dentro de ese reto, se dio cuenta de que quería descubrir el origen de la sensación de que ciertas cosas ocurren una y otra vez en nuestras vidas a través de los fenómenos astronómicos. “Los eclipses son los que más me interesan, dado que son el momento del año en el que ese bucle se hace visible”, manifiesta.
A través de cálculos y de la astronomía, Crowley indaga dónde estaba cada planeta en un momento concreto a partir de unas tablas que se llaman efemérides. Estas se pueden consultar en Astrodienst, programas de escritorio o aplicaciones del móvil –también se pueden conseguir a mano dibujando el mapa de un cielo que se divide en 12 tramos iguales de 30 grados–. Por otro lado, usa un calendario de ritmos en el que anota por dónde va cada planeta. “Mientras que los rápidos te indican cómo va tu semana, los lentos abarcan a tu generación y los muy lentos a una época entera”. De todo ello, obtiene “un dibujo que funciona como un espejo” y sobre el que interpreta para conocer los resultados de cada fenómeno.
A la hora de hablar de los eclipses y de entender la energía que transmiten, “son muy importantes los nodos”. Cuando la órbita de la luna va inclinada unos cinco grados con respecto al recorrido del sol, explica, se cruzan dos líneas en dos puntos. Esos son los nodos norte y sur (no se pueden ver con telescopio). “Ahí está la gracia, solo hay eclipses cuando la luna nueva o llena caen cerca de esos cruces”, apunta.
Estos nodos significan cosas diferentes, señala. Al tiempo que el norte “marca hacia dónde te empuja la época en la que vives, que suele ser terreno desconocido, el sur indica que llegas sobrado y eso que sabes hacer tan bien ha empezado a estorbarte en tu vida”.
No obstante, con la vista ya en el eclipse del 12 de agosto, Crowley afirma que el 27 de julio cambió todo, ya que veníamos de año y medio con el eje en Virgo y Piscis, periodo en el que hemos tenido tiempo para medir y optimizar todo: los pasos, las respiraciones o el sueño; situación que hace que la que gente ya se note agotada.
Ahora, en esta ocasión, el eje cambia por primera vez en Leo, signo del sol que anima a brillar, a expresarte y a dejar que te vean. Sin embargo, al caer el eclipse en el nodo sur, el que marca lo que ya traemos de sobra y que debemos ir dejando, las personas tenderán a estar menos en el foco: “Nadie está diciendo que esté mal querer que te vean. Es una necesidad legítima. De niños, todos queremos que nos miren y sabemos lo que pasa si eso no ocurre. Lo que nos transmite el eclipse es que estamos agotados de que se nos vea en el centro”.
Además, este eclipse llega en un momento poco corriente, indica. Las tres agujas lentas, las que marcan las épocas, se han cambiado de sitio casi a la vez. Urano no pisaba Géminis desde 1949. Neptuno no pisaba Aries desde 1875. Plutón no pisaba Acuario desde el siglo XVIII. Por otro lado, al tratarse de un eclipse de Sol, este, que representa la identidad, la conciencia y lo que expones al mundo, se apaga durante poco más de minuto y medio, tiempo en el que te das cuenta de muchas cosas y en el que te enfrentas a tu sombra.
Esa reflexión supone un empujón para hacer cosas que tenías pendientes desde hace tiempo: aparece una oferta laboral, algún amigo se va (esto no tiene que ser inmediato, se puede producir en un plazo de seis meses). De cara a utilizar esta energía o la que se produce en el cielo con cada fenómeno, el director de la Escuela Ars Mágica recalca que “los astros inclinan, pero no obligan”.
A ese respecto, incide en que cada persona decide si rema a favor, en contra o se queda quieta mientras se producen energías disponibles en el cielo.
Este amante de la astrología y de la espiritualidad observará el eclipse desde Soria al considerar que es un lugar único para vivirlo “a solas, sin 100 móviles encendidos alrededor y sin nadie explicándotelo al oído”. En esa dirección, recuerda que este eclipse total, en el que la oscuridad le ganará la partida a la luz, llevará a la parte más antigua de nuestra cabeza, a la que no razona, a una situación de alerta en la que podremos mirar cara a cara a nuestros miedos. “Esa oportunidad no la tiene todo el mundo. Soria la tiene entera, la provincia completa, sin que nadie se mueva de casa. Y tiene algo todavía más difícil de encontrar: sitio y silencio”, expone.
En cuanto a las actividades que puede realizar cada uno para canalizar la energía durante el eclipse, Crowley no recomienda ninguna en concreto, ya que “cada uno puede hacer lo que le pida el cuerpo”: meditar, sintonizar con lo que está ocurriendo, llevar a cabo rituales sencillos relacionados con este fenómeno o no hacer nada. Independientemente de la opción por la que se decanten, podrán canalizar la energía de ese día si reman a favor. Así, se demuestra que el eclipse hay muchas maneras de entenderlo, también místicamente.
Hay una serie de pasos que los sorianos pueden seguir para que el eclipse les sirva en sus vidas y en su futuro. En primer lugar, no agobiarse: Aunque haya nubes, la corriente llegará igualmente (verlo es un regalo). Por otro lado, es esencial hacer un repaso para comprender qué hacéis por qué os apetece y qué por quedar bien con la gente. También parece crucial el hacer una lista con cosas que lleváis tiempo intentando hacer y no arrancan. Ya, por último, tomar un papel durante el eclipse y escribir en qué punto vital estáis. ¿Qué os pesa en estos momentos?
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