Tres ciudadanos han registrado una petición formal ante el Ayuntamiento de Soria para exigir un refugio digno y accesible para la Protectora de Animales Redención, destacando la importancia de mantener el contacto con el voluntariado.
Hay deudas que no se pagan con dinero, sino con compromiso. Durante más de dos décadas, la Protectora de Animales Redención ha sido el refugio de cientos de perros que, tras el abandono, encontraron en sus voluntarios una razón para volver a confiar. Sin embargo, el paso del tiempo ha convertido las actuales instalaciones en un "espacio obsoleto" que ya no garantiza el bienestar que estos animales merecen. Ante esta realidad, tres ciudadanos han decidido alzar la voz en nombre de quienes no tienen palabras para hacerlo.
La iniciativa presentada ante la Concejalía de Medio Ambiente no se conforma con "paredes nuevas". El núcleo de la petición es la accesibilidad. Los impulsores advierten que trasladar el refugio a una zona alejada, donde el coche sea imprescindible, sería una "sentencia de soledad" para muchos de sus habitantes.
Hoy, Redención vive gracias a los estudiantes, familias y personas mayores que acuden caminando para regalar a los perros algo tan básico como un paseo. Estos momentos no son un lujo, sino una herramienta de socialización vital que prepara a los animales para ser adoptados y encontrar, finalmente, una familia definitiva. "Soria dispone de espacio suficientepara que el nuevo centro siga formando parte de la vida cotidiana de la ciudad, manteniendo esa conexión peatonal que lo hace humano".
Para Sisinio, Mercè y Mar, la respuesta del Ayuntamiento será un reflejo de lo que Soria aspira a ser como sociedad. "No se trata de un gasto, sino de una inversión en convivencia y en el respeto hacia los seres más indefensos", señalan. La petición subraya que "el bienestar animal no puede seguir descansando únicamente sobre los hombros de los voluntarios", sino que requiere una solución institucional definitiva y "pensada para las próximas generaciones".
El escrito depositado en el Registro municipal concluye con una reflexión que resume la esencia humana de esta movilización: "Los animales no pueden escribir esta carta, no pueden pedir unas instalaciones mejores ni explicar que necesitan un paseo diario, una caricia o una oportunidad para ser adoptados, por eso hoy lo hacemos nosotros".
Con este paso, la ciudadanía soriana traslada el balón al tejado del Consistorio, esperando que las "buenas intenciones" de años anteriores se transformen, por fin, en una realidad digna y accesible para Redención.
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