La Consejería de Agricultura presenta el estudio de costes del cultivo de este tubérculo para la campaña 2024-2025. El informe ha sido elaborado por la Universidad de Valladolid.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino ha presentado esta mañana en el municipio de Bercero (Valladolid) el ‘Estudio de los costes de producción del cultivo de patata en Castilla y León’ en la campaña 2024-2025. En el acto han participado representantes del sector y de sus organizaciones profesionales agrarias, así como de la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León, con quienes la Consejería mantiene una estrecha colaboración para reforzar la competitividad, la rentabilidad y la promoción de este cultivo estratégico para la Comunidad.
El documento elaborado por la Universidad de Valladolid persigue ofrecer un cálculo estimativo de los costes de la producción del cultivo de la patata en regadío en la Comunidad. “Aunque los costes reales dependerán de la especificidad de cada explotación, en este estudio se recogen unas características promedio que pretenden ser una herramienta para aportar información y transparencia”, ha señalado Pino. No en vano, la Ley de la Cadena Alimentaria establece la obligación de conocer la totalidad de los costes de producción en la actividad agraria, garantizando un reparto equitativo de los beneficios en toda la cadena alimentaria.
La Consejería Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental continuará además reforzando los controles sobre el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria en el sector de la patata, con el objetivo de garantizar unas relaciones comerciales equilibradas y transparentes entre todos los operadores. Estas actuaciones persiguen asegurar que los contratos incorporen adecuadamente los costes efectivos de producción, tal y como exige la normativa vigente.
El consejero ha señalado que uno de los grandes objetivos de esta legislatura es la defensa de la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas y que esta debe ir acompañada necesariamente de una política orientada al fortalecimiento de la capacidad productiva de Castilla y León. La presentación de este tipo de estudios supone ofrecer a los productores un instrumento de consulta, “Desde la Junta trabajamos para crear las condiciones necesarias para que los agricultores puedan producir más, producir mejor, competir en los mercados nacionales e internacionales y afrontar con garantías los retos futuros”.
La patata ocupa una posición estratégica dentro de la agricultura de Castilla y León, principal comunidad productora de España. Aunque la superficie cultivada se sitúa este año en torno a las 16.600 hectáreas, frente a las cerca de 19.500 hectáreas de la campaña anterior, la Comunidad mantiene un liderazgo indiscutible en este cultivo, con una producción próxima a las 900.000 toneladas y alrededor del 50 % del total nacional. Se trata de un cultivo de elevado valor añadido, estrechamente ligado al regadío, que genera actividad económica, empleo y una importante industria de almacenamiento, selección, transformación y comercialización asentada en el territorio. Las previsiones actuales apuntan además a una campaña con buenas perspectivas tanto de producción como de calidad.
El estudio presenta un mercado de la patata complejo en el que la balanza comercial española es estructuralmente deficitaria. Somos un país netamente importador de patata donde el aumento de los costes de producción, la volatilidad de los precios de la energía, los fertilizantes y los productos fitosanitarios ejercen una presión constante sobre los márgenes de rentabilidad de los agricultores.
La superficie sembrada de patata en Castilla y León en 2025, año de referencia del estudio, ascendió a casi 19.500 de hectáreas, un 12 % superior a la superficie sembrada en 2024 concentrándose principalmente en las provincias de Valladolid y Salamanca.
Este estudio revela que los costes totales medios de un cultivo genérico de patata en regadío en Castilla y León en 2025 fueron de 8.023,75 euros/ha, para un rendimiento esperado de 44,7 t/ha de patata estándar de consumo o industrial, por lo que el coste unitario de producción de patata sería de 0,18 euros/kg (179,30 euros/tonelada). Una cantidad prácticamente compartida en la provincia de Soria donde se estima que el kilo tiene una cuantía 0,1838 euros.
Para la elaboración del estudio que hoy se ha presentado se han tenido en cuenta los costes directos e indirectos de producción, sin considerar las posibles ayudas que puedan percibir los agricultores.
El coste total por hectárea varía entre las provincias, siendo la media ponderada por superficie más alto en Segovia y Ávila respectivamente 8.832 euros/ha y 8.735 euros/ha; siendo más bajo en Palencia con 6.899 euros/ha. Estas diferencias se deben fundamentalmente a las variaciones en los rendimientos previstos, que condicionan las dosis de patata de siembra, los requerimientos de fertilización y la intensidad de los tratamientos fitosanitarios necesarios.
El cultivo de la patata en Castilla y León desempeña un papel muy destacado en la agricultura de la Comunidad que se enfrenta en la actualidad a un escenario complejo por los condicionantes climáticos, las exigencias del consumidor y de la distribución y de las restricciones regulatorias en productos fitosanitarios.
La Junta hace también un llamamiento a los consumidores para que revisen el etiquetado de la patata que adquieren, tanto en productos envasados como en las ventas a granel, y puedan identificar con claridad su procedencia. Elegir patata de origen nacional contribuye al mantenimiento de una actividad agrícola esencial para el medio rural, favorece la sostenibilidad económica de las explotaciones y ayuda a preservar el empleo asociado a toda la cadena de valor del sector.
El cultivo de la patata desempeña un papel esencial en la agricultura de Castilla y León y constituye una importante fuente de riqueza, empleo y actividad económica en numerosas zonas rurales de la Comunidad. La Consejería continuará trabajando junto a las organizaciones profesionales agrarias, los productores, la industria y la Organización Interprofesional de la Patata de Castilla y León para fortalecer toda la cadena de valor y garantizar unas condiciones que permitan mejorar la rentabilidad de las explotaciones.
La Junta quiere asimismo reconocer el esfuerzo de los agricultores y trasladar a los consumidores la importancia de identificar y valorar la patata de origen nacional, porque detrás de cada kilogramo producido en Castilla y León hay inversión, empleo, profesionalidad y un compromiso permanente con el medio rural.
El estudio está disponible en la página web de la Consejería
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