La Comisión de Patrimonio concede el permiso para iniciar los sondeos previos en los terrenos donde se proyectan tres instalaciones de almacenamiento. El estudio documental y la inspección ocular sobre el terreno buscan proteger los vestigios históricos de ambos términos municipales.
Hoy jueves han sido autorizadas las prospecciones arqueológicas vinculadas a los proyectos de almacenamiento de baterías Bess Oncala I, II y III, promovidas por Enerland Generación Solar 6, S.L. en los términos municipales de Castilfrío de la Sierra y Oncala.
Según fuentes oficiales, la actuación arqueológica se justifica por la necesidad de evaluar la posible afección de las obras proyectadas sobre el patrimonio arqueológico y etnológico existente en los ámbitos de actuación, en cumplimiento de la legislación vigente en materia de patrimonio cultural. Aunque los entornos ya fueron objeto de prospecciones arqueológicas previas asociadas a los proyectos fotovoltaicos Oncala I, II y III y a sus infraestructuras de evacuación, la incorporación de un sistema de almacenamiento energético mediante baterías constituye una nueva afección territorial que requiere la revisión específica de las parcelas afectadas y de sus infraestructuras asociadas.
De conformidad con la Ley 7/2024 de Patrimonio Cultural de Castilla y León, en los casos Oncala II y Oncala III, la valoración de la incidencia de los proyectos deberá extenderse al conjunto de los bienes integrantes del patrimonio cultural, en especial sobre el Dolmen de Carrascosa y elementos etnológicos.
En el caso del proyecto Oncala I, en Oncala, la necesidad de esta actuación viene determinada por la ejecución de obras que conllevan remociones de tierra, entre ellas labores de desbroce y preparación del terreno, acondicionamiento de accesos, apertura de zanjas para canalizaciones eléctricas y ejecución de cimentaciones. Los trabajos comprenderán una fase previa de estudio documental y análisis de la información patrimonial existente, seguida de una inspección sistemática del terreno mediante recorridos de campo realizados por técnicos arqueólogos, con el fin de identificar, documentar y georreferenciar cualquier evidencia arqueológica o etnológica que pudiera existir. Asimismo, se valorará el grado de afección potencial de las obras sobre los elementos patrimoniales localizados y se propondrán, en su caso, las medidas de protección que resulten necesarias.
En el caso del proyecto de Oncala II, en Castilfrío de la Sierra, la actuación consiste en la instalación de un recinto vallado de aproximadamente 1.719 metros cuadrados destinado a albergar baterías e inversores, así como una línea soterrada de media tensión de unos 65 metros de longitud. Las principales obras asociadas comprenden labores de desbroce y limpieza del terreno, adecuación de accesos, apertura de zanjas para canalizaciones eléctricas y ejecución de cimentaciones para los equipos. Los movimientos de tierra constituyen el principal riesgo potencial para el patrimonio arqueológico.
La metodología arqueológica prevista consiste en una prospección intensiva de la superficie directamente afectada por el proyecto. Los trabajos se desarrollarán en tres fases: una fase previa de documentación y consulta de fuentes arqueológicas, cartográficas y bibliográficas; una fase de campo basada en recorridos sistemáticos de inspección y documentación georreferenciada de posibles hallazgos; y una fase final de gabinete destinada al análisis de resultados, valoración de afecciones y redacción de la memoria arqueológica.
En el caso del proyecto Oncala III, en Castilfrío de la Sierra, el proyecto de obra consiste en la construcción de un sistema de almacenamiento de energía eléctrica mediante baterías, integrado por un recinto vallado de aproximadamente 917,5 metros cuadrados donde se ubicarán contenedores de baterías e inversores, así como una línea soterrada de media tensión de unos 65 metros de longitud que conectará la instalación con el centro de seccionamiento Oncala.
La procedimiento propuesto contempla una prospección arqueológica superficial intensiva de la totalidad de las superficies afectadas por el proyecto. Los trabajos incluirán una fase previa de documentación mediante consulta de la carta arqueológica, inventarios patrimoniales, planeamiento urbanístico, cartografía histórica y fotografía aérea; una fase de trabajo de campo consistente en el reconocimiento sistemático del terreno mediante dos arqueólogos, con bandas de prospección de aproximadamente 50 metros en torno a la instalación proyectada y de 25 metros para la línea soterrada; y una fase final de análisis y elaboración de la memoria arqueológica.
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