La tradicional cita veraniega congrega a decenas de familias en torno a una doble prueba de velocidad y destreza vertical. El certamen, que cuenta con décadas, es el principal atractivo de las fiestas patronales de esta pedanía de Almenar de Soria.
Las fiestas patronales de Peroniel del Campo, en honor a la Santísima Trinidad, vuelven a vestirse de gala para acoger uno de sus eventos más emblemáticos y queridos por los vecinos. La famosa carrera de caracoles se presenta un año más como una singular y tradicional competición veraniega que concita el interés de propios y foráneos en la provincia.
Este acontecimiento, que cumplirá 43 años de historia este lunes -en la plaza Mayor a las doce del mediodía- es, quizá, el símbolo de identidad estival para esta localidad perteneciente a Almenar de Soria. El evento reúne a decenas vecinos y visitantes de todas las edades, quienes se congregan para presenciar un espectáculo donde la paciencia y la diversión están plenamente garantizadas.
La expectación es máxima, donde los participantes ultiman los detalles para inscribir a sus campeones. La cita no solo destaca por su originalidad, sino también por el arraigo intergeneracional que ha logrado consolidar a lo largo de las últimas cuatro décadas. En la edición anterior fueron 60 los competidores.
La iniciativa nació como una respuesta creativa y de ocio. El objetivo inicial era entretener a los niños que regresaban al pueblo durante las vacaciones, ofreciéndoles una actividad lúdica en contacto con la naturaleza.
Con el paso del tiempo, la actividad ha pasado a involucrar a varias generaciones. Desde abuelos hasta nietos participan activamente en la búsqueda y preparación de los ejemplares, una tarea que comienza semanas antes, -si llueve, si bien este año el agua parece que llegará unos días antes- de la carrera.
Para garantizar la limpieza y el orden del torneo, la organización lleva a cabo un riguroso control de inscripción. Se marcan los caparazones de los participantes con números y, en su caso, nombres específicos para identificarlos con claridad sobre la pista de competición.
El campeonato se divide en dos disciplinas muy diferenciadas que ponen a prueba las capacidades de los gasterópodos. La primera de ellas es la cronoescalada vertical, una espectacular subida que se realiza sobre una maqueta especial del castillo de la localidad.
La segunda modalidad consiste en una carrera en línea, donde se mide la velocidad pura de los competidores sobre una pista plana adaptada para la ocasión. Durante el desarrollo de esta manga, los jueces vigilan atentamente el recorrido y refrescan a los competidores con agua para estimular su avance y facilitar su deslizamiento.
En la organización de esta peculiar prueba, la asociación de la Santísima Trinidad, refieren que son preferibles los ejemplares grandes, con caparazones pardos, y evitar las llamadas caracolas, con tonos más castaños y que pueden también lucir blancos.
Otro secreto es el de mantener al caracol en un lugar húmedo, bien alimentado y limpio. Una hoja de lechuga bastará. También de interés: al tiempo de recogerlo del campo es aconsejable que se encuentre en un lugar mojado, y no entre hierbas u hojas secas.
Decir que tras la carrera, todos estos pequeños héroes son devueltos a su lugar de origen, respetando el esfuerzo demostrado durante la carrera.
Para aquellos interesados en asistir o participar en esta cita festiva, la organización ha detallado las principales características del encuentro. El reglamento busca ante todo el respeto a los animales y el disfrute de todos los asistentes.
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