La Vulcanalia ha rendido homenaje a los Héroes de Numancia y ha distinguido a Carlos Martínez Izquierdo por su trayectoria y compromiso con Soria. El empresario ha reivindicado el valor de quedarse y prosperar en la provincia, recordando que las batallas del siglo XXI se libran creando empresas, conocimiento y oportunidades.
Durante la noche de este domingo se celebraba la Vulcanalia, para rendir tributo al dios Vulcano y a la resistencia numantina. Una jornada que es una puesta en valor de la cultura soriana, y que ha vuelto a convertir Soria en un escenario de su pasado celtíbero y romano. La noche comenzó con el tradicional desfile de tropas numantinas y romanas por las calles de la ciudad.
El colofón de la noche llegó junto al pebetero, símbolo de la resistencia numantina, donde se ha rendido homenaje a los héroes de Numancia y a su lucha por la libertad. Tras este emotivo acto, se ha hecho entrega del Premio 'Espíritu Numantino' a Carlos Martínez Izquierdo, un galardón que reconoce cada año a personas o instituciones cuya trayectoria representa valores como la perseverancia, el compromiso y la defensa de Soria.
Carlos Martínez Izquierdo recibía el Premio 'Espíritu Numantino', un reconocimiento que acogió con emoción y orgullo y que, según explicó, representa buena parte de lo que ha intentado hacer durante su trayectoria por Soria.
Martínez Izquierdo recordó las décadas de los 60 y 70, cuando la provincia sufrió un enorme éxodo. "No había medios para sobrevivir, no había infraestructuras ni dónde trabajar y la gente se iba". Una marcha que dejó pueblos prácticamente vacíos y que él vivió de cerca en Tierras Altas. Pero, entre los recuerdos de aquella época, hay una reflexión que puso sobre la mesa: "Todos sabemos lo que sufren los que se van, pero ¿alguien ha reflexionado sobre el que se queda, sobre su sufrimiento y su pena?"
En 1972 decidió quedarse. Lo hizo, ha explicado, con la intención de demostrar que "también es posible prosperar y vivir en Soria, porque esta tierra se lo merece". Una decisión que entonces podía parecer incluso una falta de ambición, pero que terminó convirtiéndose en el comienzo de una trayectoria ligada al desarrollo económico de la provincia.
Primero llegó la Granja San Antón y después Embutidos La Hoguera, que hoy supera los 160 empleos. Más adelante, su actividad se amplió a otros ámbitos, con responsabilidades en Copiso, Caja Rural y diferentes fundaciones, participando en proyectos destinados a crear infraestructuras y oportunidades para Soria. Una trayectoria que, como él mismo ha reconocido, "no ha sido tan fácil como parece".
Durante su intervención también ha querido dejar claro que ninguna de estas batallas las ha librado solo, ya que, como él mismo reocrdaba, "si quieres llegar rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado". Así, dio las gracias a su familia, trabajadores, socios, amigos y a todas esas personas que le han acompañado y ayudado durante estos años. Un agradecimiento especialmente dirigido a su familia, que ha tenido que comprender también las ausencias derivadas de su dedicación.
Y es precisamente en esa forma de entender su trayectoria donde aparece el espíritu numantino que da nombre al premio. Porque, como señaló el galardonado, las batallas del siglo XXI ya no se libran como las de Numancia, con una muralla. Los numantinos de hoy luchan "haciendo empresas, impulsando el conocimiento y la tecnología, construyendo confianza".
Una trayectoria construida sobre los pilares de la "honradez, el trabajo y la constancia", a la que sumó, con emoción, una nueva palabra, el "espíritu numantino".
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