Un total de siete alumnos con ceguera o discapacidad visual grave comienzan las clases en la provincia de Soria con el apoyo de la ONCE. La organización destaca la importancia de garantizar la inclusión no solo en las aulas, sino también en espacios como el recreo, el comedor y las actividades extraescolares.
Un total de siete alumnos con ceguera o discapacidad visual grave comienzan estos días el nuevo curso escolar en la provincia de Soria. El alumnado contará con el respaldo de los equipos de atención educativa de la ONCE para garantizar su aprendizaje en igualdad de condiciones.
En Castilla y León, la cifra de estudiantes que se incorporan a las aulas bajo este modelo inclusivo asciende a 354 alumnos, mientras que a nivel nacional supera los 7.000 estudiantes. El 99 % de ellos asiste a centros ordinarios, lo que demuestra la consolidación de un sistema educativo que busca la plena integración.
Para hacer posible esta inclusión, la ONCE despliega equipos específicos de atención educativa que ofrecen apoyo directo en los colegios e institutos. Estos equipos multidisciplinares están formados por maestros, psicólogos, trabajadores sociales, técnicos de rehabilitación, instructores de tiflotecnología y braille, especialistas en animación sociocultural y mediadores para personas con sordoceguera. En total, más de 400 profesionales prestan este servicio en toda España.
Este año, la organización quiere poner el foco en que la inclusión no debe limitarse al horario lectivo dentro del aula. Espacios comunes como los patios de recreo, el comedor escolar y las actividades extraescolares o complementarias resultan fundamentales para el desarrollo social y la autonomía del alumnado con discapacidad visual.
Desde la ONCE se incide en que el recreo es un espacio clave para la convivencia. Por ello, se apuesta por el diseño de patios accesibles organizados por zonas y con propuestas de juego compartido que fomenten la interacción autónoma bajo la adecuada supervisión de adultos.
Asimismo, el comedor escolar se presenta como una oportunidad idónea para reforzar la autonomía personal. Los técnicos de rehabilitación enseñan a los estudiantes a realizar de forma independiente tareas cotidianas como cortar los alimentos, servirse agua o mantener hábitos de higiene, además de formar al personal del centro para dar continuidad a estos aprendizajes en el día a día.
Por último, las actividades extraescolares y complementarias permiten descubrir intereses y estrechar lazos sociales. La entidad recuerda la importancia de planificar estas citas con enfoques multisensoriales y materiales adaptados previamente para asegurar la participación de todo el alumnado.
Durante el curso 2025/2026, los 354 estudiantes atendidos por la ONCE en la comunidad autónoma se distribuyeron de la siguiente manera según su etapa educativa:
A nivel territorial, la atención de la ONCE a los alumnos con discapacidad visual en Castilla y León se reparte de la siguiente forma entre las nueve provincias:
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