La villa ribereña inicia la cuenta atrás para 5 jornadas de intensa convivencia y tradición en honor a sus patronos. El alcalde, Daniel García, invita a disfrutar de un programa donde la implicación vecinal y los ritos únicos son los grandes protagonistas.
San Esteban de Gormaz ya siente de cerca la llegada de sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rivero y al Santo Cristo de la Buena Dicha, que se desarrollarán del 7 al 11 de septiembre. Para su alcalde, Daniel García, gobernar su municipio durante estos días es "un absoluto privilegio" que asume con pasión: "Lo vivo intensamente, todos los actos, y disfruto desde la mañana hasta la noche... es un orgullo poder vivir las fiestas como alcalde de un municipio como este" expresa a Soria Noticias. García insiste en que estas jornadas son sinónimo de reencuentro y unión vecinal, recalcando que "las fiestas hay que vivirlas en convivencia" y que dirigir a su gente en este contexto es un honor indescriptible.
El verdadero motor que da vida y color a las calles sanestebeñas es el asombroso despliegue de sus peñas. Con más de 120 agrupaciones registradas, la colaboración ciudadana desborda cualquier expectativa aportando un dinamismo inigualable a través de actividades tan variopintas "como el divertido concurso de flanes o la propuesta vecinal para recuperar las tradicionales cucañas". El primer edil destaca a Soria Noticias esta incombustible implicación colectiva: "Las fiestas las hacen la gente y las peñas son fundamentales... hay que estar a la altura de lo que espera la gente. Por y para la gente son las fiestas".
La programación de este año está repleta de citas con una fortísima carga emocional y tradicional. El lunes 7 de septiembre, tras el pregón y la coronación de la reina y sus seis damas, la villa se reunirá a las 11 de la noche para subir a la iglesia. Daniel García define este canto de la Salve como "el acto que más representa las fiestas patronales", un momento único donde "se mezcla la devoción con la ofrenda floral, con la música y la charanga hasta la plaza".
A este fervor se sumarán ritos tan propios como los festejos taurinos, con su tradicional subida y bajada de toros, donde reinas, damas y el Ayuntamiento se concentran con todo el pueblo "para finalizar en la plaza con el baile de la rueda y la jota", o la ruidosa "Tamborrada" de las peñas los días 7 y 8, que recorre las calles en paralelo a las dianas pasando por las casas de la corte real y del propio alcalde, quienes les preparan un almuerzo. El colofón de las fiestas llegará en la medianoche del viernes 11 de septiembre tras la emblemática caldereta, momento en el que el estruendo de la "rotura de la hora" despedirá oficialmente los días grandes.
Vecinos y visitantes tienen por delante cinco intensas jornadas para "dejarse contagiar por la marea de color de sus más de 120 peñas, emocionarse con la subida al Rivero o unirse al estruendo de su vibrante rotura de la hora", señala García. Una oportunidad idónea para, tal y como invita su alcalde, aparcar la rutina por unos días y entregarse por completo a la alegría del reencuentro y la convivencia en las calles.
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