El diputado de Cultura, Enrique Rubio, y el autor Pedro José Alcázar Velamazán han presentado la obra 'Aproximación a la apicultura tradicional del sureste de la provincia de Soria'. El acto ha servido para reivindicar el legado etnográfico de los colmenares de hornos y defender la actividad apícola como un pilar clave para la conservación ambiental y la fijación de población en el medio rural soriano.
Hay mañanas que empiezan con el sabor reconfortante del pasado y de la miel, y la presentación del libro 'Aproximación a la apicultura tradicional del sureste de la provincia de Soria' es, sin duda, una de ellas. En un ambiente cálido y distendido, el diputado de Cultura, Enrique Rubio, y el autor Pedro José Alcázar Velamazán han compartido con los asistentes algo más que datos históricos: una ventana a la memoria colectiva y a las vivencias del mundo rural soriano.
La jornada ha arrancado con las palabras de Enrique Rubio, quien ha confesado que la lectura del libro le había hecho "viajar de inmediato muchos años atrás, a las vivencias de su infancia".Con la cercanía de quien conoce bien la vida del pueblo, el concejal ha confesado que le gusta "empezar el día con una cucharada de miel". Sin embargo, más allá de la anécdota personal, Rubio ha aprovechado el momento para lanzar una honda reflexión: "somos tan frágiles como el eslabón más frágil de nuestra cadena". Al recordar cómo nuestros mayores mantenían colmenares en cada rincón de la provincia como una labor llena de respeto por la naturaleza.
Cuando ha tomado la palabra Pedro José Alcázar Velamazán, la sala se ha transformado en un caluroso patio de recuerdos familiares. El escritor ha explicado que su pasión apícola viene de lejos: sus bisabuelos ya cuidaban un colmenar de hornos y su abuelo Felipe fue pionero al introducir las primeras colmenas movilistas en Medinaceli allá por los años treinta.
Con una sonrisa, Alcázar ha rescatado episodios entrañables guardados en la memoria familiar, como el acontecido durante la Guerra Civil cuando unos soldados italianos alojados en la casa del pueblo les "cataron" las colmenas a escondidas. Tras escuchar las sonoras quejas de la abuela en la cocina, el teniente italiano sintió tal aprensión que recogió su petate de noche y abandonó la vivienda sin decir palabra.
Pero el momento más emotivo ha llegado al rememorar los sabores de la infancia. Alcázar ha relatado cómo su madre elaboraba gachas o mostillo a partir del aguamiel, sirviendo platos donde los hermanos se peleaban alegremente por "lo del borde que al ser más fino sabía mejor". Un recuerdo imborrable que el autor resumió con emoción afirmando que es "un sabor que sabe a casa y a casa de antes".
El acto ha contado también con la entrañable aportación del apicultor local José, conocido popularmente como 'el Romero', quien ha fascinado a los presentes explicando los secretos del oficio tradicional. José ha detallado cómo fabrica con sus propias manos colmenas de madera de sabina recubiertas de "boñiga de vaca", un aislante natural tan resistente que permite conservar estructuras apícolas vivas con más de cien años de historia.
Como broche final, el autor del libro ha planteado medidas concretas para revitalizar el sector, como impartir cursos de apicultura en Medinaceli, Arcos de Jalón o Deza, destinar fondos a restaurar colmenares de hornos y crear un Museo Provincial de Etnografía. Una tarea colectiva en la que, tal y como ha concluido Enrique Rubio, todos debemos remar unidos "como una colmena que tenemos que funcionar todos para que al final ese producto salga".
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