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Cuatro generaciones de Borbones camino Soria: 124 años entre campamentos, cacerías, discursos y averías

Cuatro generaciones de Borbones camino Soria: 124 años entre campamentos, cacerías, discursos y averías

Actualizado 21/09/2026 08:23

El rey Felipe VI regresa a Soria el 25 de septiembre. Será la última escala, por ahora, de una relación entre los miembros de la familia real y la provincia que comenzó hace 121 años con Alfonso XIII y que ha tenido campamentos, helicópteros, cacerías, coches que se averiaron, títulos nobiliarios, hispanismo, bodas privadas y hasta una memoria infantil que ha sobrevivido cuatro décadas.

Hay lugares a los que los Reyes llegan porque toca en la agenda y otros a los que, por una razón u otra, terminan regresando; da igual si la visita es institucional o privada. Soria pertenece un poco a las dos categorías.

El Rey volverá nuevamente a la capital del Duero en una cita agendada por la Casa Real. Pisará nuevamente una provincia que no es solo un destino institucional. Antes de ser Rey, Felipe VI ya había dormido sobre las agujas de los pinos sorianos y había recorrido sus caminos con nueve años. El monarca ha pasado el día con amigos en Medinaceli y hasta ha festejado una boda en Soria.

El próximo 25 de septiembre pisará nuevamente suelo soriano, esta vez en visita institucional que obliga a mirarla con cierta perspectiva histórica. Porque detrás del Rey que llega este mes hay otros tres Borbones que, de una manera u otra, dejaron su rastro en la provincia. El primero, Alfonso XIII.

El Rey que dejó el coche en un taller soriano

La relación de los Borbones con Soria tiene su primer capítulo documentado en la prensa soriana en el reinado de Alfonso XIII. El joven monarca visitó la provincia en varias ocasiones a comienzos del siglo XX, cuando viajar por España todavía conservaba mucho de aventura y las visitas reales constituían acontecimientos capaces de paralizar durante horas la vida de una ciudad.

El 24 y 25 de agosto de 1905, Alfonso XIII realizó su primera visita a Soria. El Rey llegó a la capital y fue recibido por las autoridades en el Palacio de la Diputación, donde se celebró un banquete oficial. La jornada incluyó también los inevitables actos protocolarios y festejos populares, con fuegos artificiales. Al día siguiente se desplazó a Cidones para participar en una cacería y posteriormente visitó la catedral de El Burgo de Osma antes de continuar viaje.

Pocos días después, el 8 de septiembre de 1905, Alfonso XIII regresaría a la provincia. El monarca acudió a las ruinas de Garray para inaugurar oficialmente el obelisco conmemorativo levantado en recuerdo de la resistencia de los numantinos. Y volvería a encontrarse con Soria al año siguiente.

Un 18 de julio de 1906, durante un viaje desde La Granja hacia San Sebastián, el Rey y la reina Victoria Eugenia hicieron una parada en la capital. El automóvil regio llegó hasta el Palacio de la Diputación, donde fueron recibidos por las autoridades y por numerosos vecinos que se habían congregado para ver a los soberanos. La estancia fue breve, apenas una hora, porque el viaje debía continuar, pero el Rey no pudo ponerse al volante de su coche, que sufrió una avería y tuvo que quedarse en Soria para ser reparado en los talleres de Claudio Alcalde.

Inauguración del Numantino

Las visitas no terminaron ahí. Alfonso XIII pasó por Arcos de Jalón en junio de 1908 camino de Zaragoza y volvió a detenerse en la provincia en septiembre de 1911, cuando viajaba nuevamente desde San Sebastián hacia La Granja. En aquella ocasión fue saludado por autoridades y vecinos a su paso por la capital.

Pero sería en septiembre de 1919 cuando protagonizaría una de sus estancias sorianas de mayor contenido institucional. El día 17 recorrió las ruinas de Numancia y pernoctó en el palacio del vizconde de Eza. Al día siguiente inauguró oficialmente el Museo Numantino, visitó la feria de ganado y participó en un banquete ofrecido en la Diputación Provincial.

Todavía habría una última referencia 'soriana' en su biografía: el 25 de julio de 1929, Alfonso XIII pasó por Soria y saludó a los vecinos que se habían congregado en las proximidades de la Alameda de Cervantes.

Don Juan no estuvo, pero recuperó el Ducado de Soria

No existe constancia documental de que Don Juan de Borbón, conde de Barcelona y padre de Juan Carlos I, el rey emérito, visitara Soria. Su vida transcurrió en buena medida en el exilio y su relación con la España franquista hizo que sus apariciones públicas en el interior del país fueran otra historia.

Sin embargo, Soria terminó entrando en su propia familia de una manera singular porque fue Don Juan quien, desde el exilio, recuperó el Ducado de Soria (anteriormente solo concedido en 1370) para su hija Margarita, hermana de Juan Carlos. La concesión, no obstante, no tuvo reconocimiento jurídico dentro de la España franquista y hubo que esperar a la restauración de la monarquía y, concretamente, a 1981, para que Juan Carlos I legitimara oficialmente el título.

Y de ese título surgiría otra de las conexiones más duraderas entre la Corona y la ciudad: la Fundación Duques de Soria, creada en 1989 por la infanta Margarita y Carlos Zurita.

La Fundación convertiría Soria en un punto de encuentro internacional para la ciencia y la cultura hispánica. En 1994, la Fundación creó, además, la Cátedra Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona, destinada a estrechar los vínculos entre España y Portugal.

Juan Carlos I: del campamento a la Corona

Si hay una generación que permite hablar de una relación personal con Soria, es la de Juan Carlos I. En 1955, siendo todavía un joven cadete, estuvo en Covaleda realizando el curso de Jefe de Centuria. Veinte años después regresó al mismo universo de pinares, ya como Príncipe de España, acompañado por la entonces princesa Sofía.

El 26 de julio de 1975 el ahora rey emérito con la reina Sofía visitaron el campamento de Covaleda donde se desarrollaban los Cursos Nacionales de Mandos y Dirigentes de la Organización Juvenil Española. Llegaron en helicóptero, pilotado por el propio Juan Carlos en una imagen que forma parte del epílogo de la Transición ya que aquella visita se produjo apenas cuatro meses antes de que muriera Franco.

Nueve años después, el rey Juan Carlos volvería a Soria ya con todos los atributos de la Corona. Fue en abril de 1984 y la visita tuvo un marcado carácter político e institucional. Los Reyes comenzaron en Vinuesa. El tiempo, fiel a la tradición soriana, tampoco quiso facilitar demasiado las cosas: viento y llovizna acompañaron el recibimiento. A la reina Sofía le regalaron un mantón de piñorra bordado por mujeres de la localidad. Al Rey, un hachero de madera de castaño.

La provincia que encontraron los Reyes en 1984 no era tan distinta, en algunas preocupaciones, de la que encontraría su hijo 36 años después. El alcalde de Vinuesa pidió ayuda para relanzar la economía local y entre las pancartas que acompañaron el recibimiento podían leerse reclamaciones de empleo rural e inversión pública en los montes.

En Soria capital, Juan Carlos I pronunció desde el balcón del Ayuntamiento un discurso sobre la unidad de España. Después, la comitiva continuó hacia El Royo y El Burgo de Osma. Lo hizo tarde, a causa de la niebla que impidió despegar al helicóptero. El aguanieve caído esa jornada tampoco se lo puso fácil a la comitiva.

La visita dejó también una imagen gastronómica difícil de olvidar: en la comida ofrecida en el Palacio de los Condes de Gómara hubo, según las crónicas, una cantidad descomunal de pescado. Se habla de hasta cien kilos de lubina, además de solomillo que, rezan las crónicas, la reina no probó.

Quince años después, Juan Carlos I regresaría por otra razón: para inaugurar la sede de la Fundación Duques de Soria en el antiguo Convento de la Merced. Era 1999.

La visita cerraba el círculo iniciado diez años antes con la creación de la Fundación por su hermana Margarita. La institución cultural vinculada al título de Duques de Soria pasaba a tener sede estable en la ciudad y recibía el respaldo directo de la Corona.

Un niño rubio en Pinares

La historia más interesante del rey Felipe VI en Soria no comenzó cuando fue Rey, sino en 1977, cuando solo era un niño rubito de nueve años de edad y protagonizaba los documentales del NODO vestido con jersey de lana de la OJE.

El entonces príncipe Felipe participó en un campamento en Las Cabañas, en el término de Vinuesa, junto al pantano de la Cuerda del Pozo. Lo hizo bajo la supervisión del montañero César Pérez de Tudela.

No fue una visita oficial. No hubo discursos ni autoridades. Fue simplemente un niño en un campamento de verano que quedó en su memoria, como pudo comprobar esta periodista en mayo de 1997 cuando, durante una recepción oficial celebrada en Valladolid, se dirigió a ella para preguntarle expresamente sobre aquellas instalaciones.

43 años después, en julio de 2020, aquel niño regresó a Vinuesa como Rey de España, aunque antes, siendo todavía príncipe, también pisó suelo soriano en 1997 para inaugurar la sexta edición de ‘Las Edades del Hombre’ en la catedral de El Burgo de Osma. Fue su primera visita institucional a Soria.

Celebró en Soria los 900 años de Soria

Pero volvamos a 2020, a la visita realizada tras el largo confinamiento por la covid, tuvo además una carga especial. Soria había sido una de las provincias más castigadas durante la primera ola de la pandemia.

Los Reyes —el Rey acompañado de la reina Letizia para deleite de las revistas del corazón– llegaron en el marco de aquella gira por España con la que la Corona trató de recuperar el contacto con el territorio después del confinamiento. Y Vinuesa fue la primera parada.

Después llegó Soria capital, el instituto Antonio Machado y, finalmente, el Palacio de la Audiencia, donde ambos participaron en los actos del 900 aniversario de la ciudad.

Y la relación con Soria se hizo privada

En 2024 Felipe VI regresó, al menos, dos veces a la provincia al margen de la agenda oficial. Lo hizo con amigos a Medinaceli en febrero. En julio acudió a la boda de Verónica Urquijo y Roberto Truque Salto, celebrada en Hinojosa de la Sierra. El Rey viajó solo y asistió a la celebración posterior.

La última visita oficial tuvo lugar hace justo dos años, el 26 de septiembre de 2024.

El escenario fue el Palacio de la Audiencia y el motivo, la entrega del I Premio de Hispanismo Internacional Duques de Soria. Felipe VI entregó el galardón al lingüista Johannes Kabatek y aprovechó el discurso para reivindicar el valor internacional de la lengua y la cultura hispánicas.

El Rey que llegaba a Soria lo hacía en un acto organizado por una fundación nacida precisamente de la relación de su familia con la provincia. Su tía, SAR Doña Margarita, es titular de un ducado que su abuelo Don Juan había creado en el exilio y que su padre, Juan Carlos, había reconocido oficialmente en 1981.

Cuatro generaciones después, la cadena permanece intacta.

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