Desde aquellas primeras elecciones democráticas de 1977, el mapa de partidos de Soria ha cambiado, pero la provincia ha mantenido una constante: el predominio del voto conservador. UCD, Alianza Popular y después el PP han ocupado ese espacio a lo largo de casi medio siglo, con contadas excepciones y de forma especialmente significativa en 2019, cuando el PSOE se convirtió por primera vez en la fuerza más votada en unas generales en la provincia. La pérdida de población explica también que Soria haya pasado de elegir tres diputados a dos desde 2008.
Soria ha cambiado de voto alguna vez en las últimas décadas, aunque este es notablemente conservador, pero hay algo que apenas ha cambiado: el número de diputados que envía al Congreso. La provincia llegó a elegir tres representantes y los repartió entre distintas siglas desde las primeras elecciones democráticas celebradas en 1977, pero desde 2008 solo dispone de dos.
La pérdida de población ha tenido también una traducción política: menos habitantes, menos peso parlamentario. La legislación electoral reserva un mínimo inicial de dos diputados a cada provincia y distribuye el resto en función de la población. En este ránking también estamos en mínimos.
El viaje electoral de casi medio siglo de democracia comienza con un mapa que hoy resulta difícil de reconocer. En 1977, los tres diputados a elegir fueron para aquella Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez con una holgada victoria con 35.324 votos. Gabriel Cisneros Laborda, uno de los 'padres' de la Constitución, José Luis Calvo Morales y Juan Ignacio Sáenz-Díez de la Gándara ocuparon escaños en el Congreso.
Dos años después, en 1979, UCD conservó dos de ellos (Gabriel Cisneros Laborda y Juan Ignacio Sáenz-Díez) con el 55,77% (31.756 votos) del escrutinio y el PSOE consiguió el tercero (14.195 votos, 24,9%), que ocuparía Manuel Núñez Encabo.
Pero en 1982 se produjo un reparto distinto, aunque muy igualado entre socialistas y populares, con la irrupción del voto en Soria para Alianza Popular. Los tres diputados se dividían así entre AP-PDP (Fernando Anastasio Modrego Vitoria, 22.838 votos) , UCD (Gabriel Cisneros Laborda, 11.450 votos) y PSOE (Manuel Núñez Encabo, 21.639 votos).
Los socialistas iniciaban entonces su cesión de votos a favor de los conservadores del, en aquellos años, candidato a la Presidencia del Gobierno por AP (en coalición con el Partido Demócrata Popular), Manuel Fraga Iribarne.
En 1986 la balanza se inclinó nuevamente en Soria hacia esa Coalición Popular, que obtuvo dos diputados (Juan José Lucas Giménez y Jesús Borque Guillén), frente a uno del PSOE, Manuel Núñez Encabo. Y en 1989, ya bajo las siglas del PP y con José María Aznar al frente, los populares consolidaron ese reparto de dos escaños (Juan José Lucas Giménez y Efrén Luciano Martínez Izquierdo) frente a uno socialista, que siguió ocupando Núñez Encabo.
A partir de ahí comenzó una larga etapa de dominio conservador. El PP ha sido la fuerza más votada en Soria en todas las generales hasta 2019, con la excepción de 1977, según la serie histórica.
Su techo llegó en el año 2000, cuando alcanzó el 58,5% de los votos y dos diputados (Jesús Posada Moreno y María Jesús Ruiz Ruiz) frente a uno del PSOE, José María Martínez Laseca, en una de las mayores concentraciones de voto que ha conocido la provincia. Los datos históricos del Ministerio del Interior sitúan también al PP en el 54,9% en 2011, después de haber logrado el 49,8% en 2008.
El cambio de tamaño de la provincia empezó a hacerse visible también en las urnas en ese periodo de crecimiento del voto conservador. Las elecciones de 2004 fueron las últimas en las que Soria tuvo asignados tres diputados. Desde 2008, el Congreso 'soriano' ha quedado reducido a dos. Un 1+1 en la práctica: un escaño para el PP y otro para el PSOE.
El PP mantuvo la primera posición durante 2008 y 2011, aunque con una evolución irregular. En 2011 obtuvo el 54,9%, pero cuatro años después cayó hasta el 38,6%. En 2016 recuperó terreno y alcanzó el 44,9% para caer al 32,85% en 2019.
Esa pérdida de votos no solo modificó la magnitud del apoyo popular, sino que abrió por primera vez una grieta en una secuencia electoral que parecía estable.
Porque 2019 fue el año en que el PSOE consiguió algo que no había sucedido antes: convertirse en la fuerza más votada en unas elecciones generales en Soria. Los socialistas obtuvieron 16.043 votos, el 34,57%, frente a los 15.247 del PP, que se quedó en ese 32,85%. Cada partido obtuvo un diputado.
La excepcionalidad de aquel año tuvo además una peculiaridad histórica. Se produjo una segunda vuelta electoral ante la imposibilidad del PSOE de pactar y formar gobierno. Los sorianos volvieron a las urnas y el PSOE volvió a situarse por delante. La provincia se incorporó así, con sus propias proporciones, al escenario político que acabaría llevando de nuevo a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno.
Pero el cambio no se consolidaría en la segunda legislatura de Sánchez. En 2023 el PP recuperó la primera posición en Soria. Obtuvo 18.895 votos, el 37,22%, y conservó su diputado. El PSOE bajó hasta los 14.966 votos (el 29,48%), aunque mantuvo el segundo escaño.
El resultado tiene otra lectura cuando se mira más allá de los dos grandes partidos. El viejo tablero soriano se ensanchaba en las últimas elecciones. Soria ¡Ya! consiguió 9.697 votos, el 19,1% del total, en su primera comparecencia en unas generales. No logró representación, pero se convirtió en la tercera fuerza de la provincia.
Vox obtuvo 4.978 sufragios, el 9,81%, frente a los 6.264 y el 13,5% que había conseguido en 2019. El resto de formaciones, hasta seis, no alcanzaría en 2023 el centenar de votos, a excepción de Sumar, que reunió 1.711 papeletas con sus siglas en el extremo izquierdo de los partidos que pedían el voto en Soria.
El resultado de 2023 muestra hasta qué punto los dos grandes partidos concentran el voto en la provincia. PP y PSOE reunieron conjuntamente el 66,7% de los sufragios, mientras que el resto de candidaturas alcanzó en conjunto prácticamente un tercio.
También votaron más sorianos. En 2023 se contabilizaron 51.157 votos, el 67,52% del censo, frente a los 47.248 de 2019, el 61,5%. La abstención descendió de 29.579 personas, el 38,5%, a 24.611, el 32,48%. Hubo además menos votos nulos, que pasaron de 838 a 388, y menos votos en blanco, de 721 a 285.
Ese aumento de participación no altera, sin embargo, el desenlace parlamentario. El PP ganó 3.648 votos respecto a 2019 y aumentó 4,37 puntos. El PSOE perdió 1.077 papeletas y cayó 5,09 puntos. Vox también retrocedió en 1.286 votos y 3,69 puntos. Y Soria ¡Ya!, sin presencia en las generales anteriores, irrumpió directamente con casi uno de cada cinco votos.
La evolución permite entender mejor la singularidad de una Soria de solo dos diputados. En una provincia con tres escaños, como ocurría hasta 2004, la entrada de una tercera fuerza podía traducirse en representación. Con dos, la distancia entre obtener muchos votos y conseguir un diputado puede ser enorme. En 2023 Soria ¡Ya! logró 9.697 papeletas, pero no obtuvo representación parlamentaria. Soria elige solo dos diputados, y eso lo cambia todo: con tan pocos escaños, la barrera real es mucho más alta que cualquier mínimo legal.
Y es que la aritmética electoral también cuenta en una circunscripción tan pequeña como Soria. Con solo dos diputados en juego, entrar en el Congreso exige mucho más que reunir un volumen importante de votos. El sistema D'Hondt ordena los cocientes de las candidaturas y entrega los dos escaños a las dos cifras más altas. Con tres diputados, como ocurría hasta 2004, el margen para que una tercera fuerza entrara en el reparto era mayor; con dos, cada escaño pesa mucho más y los votos de las candidaturas que quedan fuera pueden ser numerosos sin traducirse en un diputado.
Únete al universo Soria Noticias Descárgate nuestra APP, entra en nuestro canal de WhatsApp o síguenos en redes.