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La jura de nacionalidad, el último trámite para una vida ya hecha en Soria

La jura de nacionalidad, el último trámite para una vida ya hecha en Soria

Actualizado 08/10/2026 11:21

Para cuando Lorena ha jurado este jueves fidelidad al Rey, a la Constitución y a las leyes españolas, llevaba siete años haciendo su vida en España. Ha trabajado, ha homologado sus títulos, ha renovado tres veces su NIE, ha comprado piso, ha buscado documentación en España y Argentina, ha pagado tasas, certificados, apostillas y abogados y ha tenido que volver a empezar después de que su primera solicitud fuera denegada. Hoy ha firmado su nacionalidad española. Mañana recibirá por correo el certificado literal de nacimiento y podrá solicitar su DNI. El trámite que formaliza su nacionalidad llega después de una vida que, en muchos aspectos, ya estaba aquí desde hacía años.

A las nueve de la mañana, el Registro Civil de Soria ya tiene personas esperando para hacer consultas. Tres funcionarios, dos mujeres y un hombre, atienden durante la mañana a quienes llegan con dudas, documentos y trámites de todo tipo. Lo hacen con paciencia y amabilidad, escuchando los avatares de un proceso que, para muchos extranjeros, acumula años de gestiones y una cantidad considerable de documentación.

Entre quienes esperan está Lorena, que ha acudido para completar el último paso formal: la jura de la nacionalidad española. El acto administrativo, carente de ceremonia, va a convertirla formalmente en española en apenas unos minutos, pero llegar hasta él le ha llevado años.

Lorena llegó a España en diciembre de 2019. Lo hizo solicitando protección internacional. Su petición fue denegada después de que Argentina negara la situación de inseguridad que había denunciado y la versión oficial pesara más que las denuncias que había aportado por secuestro a punta de pistola, extorsión y robos cometidos sobre miembros de su familia.

Tras la denegación se acogió al entonces denominado arraigo laboral y continuó construyendo aquí su vida.

Han pasado siete años desde su llegada. Durante los últimos cinco años y medio ha trabajado como técnica de laboratorio. Sus primeros meses en España coincidieron con la pandemia de covid. “Todo quedó parado”, recuerda, pero aprovechó aquella situación para iniciar la homologación de sus títulos.

Mientras avanzaba su vida cotidiana, también avanzaba —mucho más lentamente— el expediente administrativo. Su primera solicitud de nacionalidad fue denegada por presentar algún documento fuera de plazo. En febrero de este año volvió a presentar los papeles.

Tiempo y dinero

Entre una solicitud y otra ha tenido que renovar tres veces el NIE, con los trámites y documentación que implica cada renovación. Y la nacionalidad ha exigido reunir de nuevo una larga lista de documentos: la resolución de concesión, el NIF, el certificado de antecedentes penales de Argentina, el certificado de nacimiento de su país, el formulario con sus datos y hasta su árbol genealógico.

El esfuerzo no termina en reunir papeles. También tiene un coste económico.

Solo el examen CCSE, que acredita conocimientos constitucionales y socioculturales de España, le costó 75 euros. La tasa de nacionalidad, otros 95. A ello se sumaron los antecedentes penales que tuvieron que enviar desde Argentina: unos 75 euros al cambio por la apostilla y alrededor de 40 por el certificado.

Y hubo un gasto mucho mayor. En una etapa anterior recurrió a poderes y a un abogado para intentar acelerar el proceso de uno de sus hijos, Fabrizio Scontrini, que desde hace seis meses ya compite en lanzamiento de peso bajo bandera española. El desembolso alcanzó los 1.100 euros. “Para que me la denegaran a los tres meses", recuerda. Aquella experiencia hizo que, esta vez, Lorena se encargara personalmente de recopilar, solicitar, reclamar y presentar toda la documentación.

Primero una vida, luego la nacionalidad

La historia de Lorena permite observar una distancia entre dos momentos que no coinciden: el de convertirse en ciudadano español de pleno derecho y el de empezar a formar parte de la vida cotidiana del país.

Cuando hoy ha jurado su nacionalidad, Lorena ya llevaba años trabajando en España, cotizando, buscando colegio y universidad para sus hijos, que ahora estudian enseñanzas superiores, haciendo amigos y pagando hipoteca tras la compra de su piso. Su vida estaba aquí mucho antes de que su nacionalidad también lo estuviera.

Es uno de los periplos que atravesaron en 2025 las 485 personas residentes en la provincia que adquirieron la nacionalidad española, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). En 2019, el año en que Lorena llegó a Barajas, fueron 148.

El aumento también se aprecia entre quienes proceden de Argentina, el país de origen de Lorena. El año pasado, 24 argentinos residentes en Soria adquirieron la nacionalidad española. En 2019 fueron únicamente dos.

Los datos de este año todavía están lejos de cerrarse, pero hasta mitad de 2026 el Registro Civil de Soria ha formalizado 92 juras de nacionalidad. A ellas se suman otras 16 realizadas ante notario.

Son cifras que reflejan un proceso que no termina cuando llega la resolución favorable. La jura es otro trámite, con su propia documentación y sus propias formalidades.

Un apellido argentino, dos apellidos españoles

El momento de la jura tiene además una dimensión práctica. Lorena jura fidelidad al Rey, a la Constitución y a las leyes españolas y opta por la vecindad civil común, la condición jurídica que la somete al Código Civil general de España y no a un derecho civil foral o especial.

También cambia formalmente su identidad registral. En Argentina solo tenía un apellido. Conforme a la legislación española, tendrá dos. El segundo será Gauna, el apellido de su madre.

Después de la jura y la firma se crea su inscripción de nacimiento y se añade que ha adquirido la nacionalidad española. El procedimiento —explicado con claridad en todo momento por la funcionaria que lo conduce— todavía tiene un último paso documental: mañana recibirá por correo electrónico el certificado literal de nacimiento. Con él podrá solicitar su DNI.

Y después llegará otro trámite: en la Policía tendrá que pedir un certificado de concordancia para que los organismos en los que hasta entonces figuraba con su NIE puedan vincular sus datos con el nuevo DNI.

Incluso después de jurar, todavía queda papeleo por hacer, “pero ya estoy tranquila”, reconoce Lorena. El trámite de este jueves pone el punto formal a un proceso iniciado mucho antes. Cuando reciba su certificado y solicite el DNI, cambiará su condición jurídica, pero no empezará entonces su vida en España. Esa vida ya estaba hecha.

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