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Soria, en el ‘tiro de la chimenea’ de los grandes incendios de este verano

Soria, en el ‘tiro de la chimenea’ de los grandes incendios de este verano

Actualizado 08/10/2026 07:46

La contaminación de los incendios puede viajar cientos de kilómetros y afectar a territorios alejados de las llamas. El nuevo informe que ha publicado el Servicio de Vigilancia Atmosférica Copernicus (CAMS) pone el foco en el transporte de partículas y ozono y muestra cómo el calor, el humo y el polvo sahariano han condicionado la calidad del aire este verano. También en Soria, por donde han pasado las nubes de humo de los grandes incendios registrados en la Península Ibérica.

Soria no ha tenido que sufrir un gran incendio forestal esta campaña estival para respirar parte de sus emisiones, la provincia ha estado en el ‘tiro de la chimenea’ de los grandes fuegos del verano.

El humo no respeta la Zona de Bajas Emisiones y la posición de Soria en el interior peninsular y las condiciones atmosféricas registradas en julio y agosto han situado a la provincia en la trayectoria de las masas de aire cargadas con partículas contaminantes procedentes de algunos de los grandes incendios registrados en España y Portugal.

El vídeo elaborado por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) que abre esta crónica permite visualizar ese desplazamiento de las emisiones y cómo la contaminación generada por los incendios puede alejarse cientos y miles de kilómetros de los lugares donde se originó.

Es precisamente ese fenómeno, el transporte de la contaminación más allá de las fronteras y de los propios focos emisores, el que centra el nuevo análisis publicado el pasado miércoles por el Servicio de Vigilancia Atmosférica Copernicus (CAMS). El estudio analiza, entre otros contaminantes, el ozono troposférico, el que se encuentra en las capas bajas de la atmósfera y que respiramos.

El episodio de incendios de julio ofrece una buena medida de la dimensión del problema. En España, el fuego declarado en Ávila el 22 de julio terminó relacionado con otro gran episodio en Madrid, con más de 50.000 hectáreas quemadas, decenas de miles de evacuaciones y miles de personas confinadas para evitar la exposición al humo.

El análisis de CAMS señala que Madrid y Ávila registraron en ese periodo las mayores emisiones de carbono procedentes de incendios forestales de toda su serie histórica, que se remonta al menos a 2003, y detectó emisiones extremas de partículas finas en ambos focos. El propio servicio europeo ya había advertido en julio de que 2026 estaba registrando en España emisiones de incendios muy superiores a las habituales para esas fechas. Y en Soria las respiramos.

Soria, en el ‘tiro de la chimenea’ de los grandes incendios de este verano | Imagen 1

Cuando el desierto llega a la provincia

El humo no entiende de límites administrativos y las grandes columnas generadas por los incendios se desplazan con las masas de aire. Copernicus ha documentado precisamente cómo los incendios de este verano en España y Francia generaron contaminación que afectó notablemente a toda o parte de la provincia de Soria.

A esas 'nubes' procedentes de los incendios españoles se sumaron también las emisiones de otros grandes fuegos de la península, incluidos los de Portugal. Los vientos del sur y suroeste tuvieron además un papel relevante durante algunos de los episodios de incendios más próximos a Soria, como el registrado en Guadalajara.

Pero la contaminación atmosférica que llega a la provincia no procede únicamente de los incendios. El polvo del Sáhara constituye otra fuente habitual de partículas en suspensión. Las tormentas y borrascas que afectan al norte de África pueden transportar grandes cantidades de polvo hacia la Península Ibérica y elevar las concentraciones de PM10. Copernicus recuerda que estos episodios pueden alcanzar incluso el centro de Europa y dejar su huella sobre superficies tan alejadas como los Alpes, donde el polvo ha llegado a teñir la nieve de rojo.

Soria, en el ‘tiro de la chimenea’ de los grandes incendios de este verano | Imagen 2

Sin industrias y con pocos coches, pero...

Y está también el ozono troposférico, un contaminante que no necesita que haya una industria contaminante o un tráfico intenso en Soria para alcanzar concentraciones elevadas. Se forma en la atmósfera a partir de otros contaminantes cuando coinciden determinadas condiciones meteorológicas, especialmente temperaturas altas y una fuerte radiación solar. Por eso las olas de calor favorecen sus concentraciones.

Soria tuvo este verano varios episodios que lo hicieron visible. El 19 de julio se activó un aviso por concentraciones elevadas de ozono que afectaron a prácticamente toda la provincia, aunque los niveles se normalizaron y el aviso pudo desactivarse ese mismo día.

A finales de mes, el 28 de julio, la llegada de una nueva ola de calor llevó a la Junta a ampliar a Soria el aviso por partículas en suspensión y ozono troposférico y a recomendar precaución a los grupos de riesgo.

Camino Soria

El ozono que se respira a nivel del suelo no debe confundirse con el de la estratosfera, que forma la conocida capa que protege la Tierra de parte de la radiación ultravioleta. El ozono troposférico es un contaminante secundario y un potente oxidante que puede afectar al aparato respiratorio y también a la vegetación.

El nuevo informe de CAMS sitúa estos episodios locales dentro de un fenómeno mucho mayor. Su análisis de los primeros ocho meses de 2026 concluye que cerca del 40% de la población mundial ha estado expuesta a niveles perjudiciales de ozono troposférico. Europa aparece, tras Asia, entre las regiones más afectadas.

El informe subraya además que el calor extremo y las emisiones procedentes de actividades humanas, junto con el humo de los incendios, contribuyen a mantener el problema.

La imagen que deja el vídeo de Copernicus resulta especialmente elocuente para entenderlo desde Soria: la contaminación no se queda donde arde el monte. Las columnas de humo pueden recorrer grandes distancias y convertir a territorios situados lejos de las llamas en receptores de unas emisiones que no han generado.

Este verano, mientras buena parte de España miraba hacia los frentes de fuego, Soria también estaba dentro de ese mapa invisible de la contaminación. No por tener grandes industrias ni por soportar un tráfico comparable al de las grandes ciudades, sino por algo mucho más difícil de controlar: estar en el camino que siguen el humo, las partículas y el aire contaminado.

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