Si alguna vez despierta Cthulhu, conviene estar preparado. Sus seguidores más frikis recomiendan aprender una frase impronunciable para evitar acabar bajo sus tentáculos, aunque el propio Lovecraft dejó escrito que ninguna garganta humana podría reproducirla correctamente. El monstruo protagoniza el cartel del Festival de las Ánimas de Soria, que arranca hoy. No está demostrado que pronunciar semejante galimatías sirva para salvarse del monstruo estelar que Tomás Hijo ha usado para ilustrar el cartel del Festival de las Ánimas de este año, pero nunca está de más estar preparados. Pero ¿quién es Cthulhu y por qué 'ha llegado' a Soria?
Hay personajes de terror que se conforman con asustar a pueblos, como las meigas. Otros monstruos van y vienen defendiendo su territorio, como Godzilla... Y luego está Cthulhu, que juega en otra liga, una criatura llegada de más allá de las estrellas que lleva millones de años esperando su momento y que, por alguna razón, ha decidido dejarse ver en Soria.
Cthulhu es el protagonista del cartel del Festival de las Ánimas que comienza este viernes. En él, aparece posando junto a los arcos de San Juan de Duero. El monstruo es un personaje de Lovecraft y es el inicio del llamado “terror cósmico”, que este año tiene su cosa porque es el año del eclipse total y toda Soria ha estado pendiente del cielo. El eclipse y la lluvia de Perseidas que lo acompañó completan en el cartel anunciador, creado por Tomás Hijo. Es una composición en la que el cielo comparte protagonismo con el propio monstruo.
¿Pero quién es Cthulhu y por qué hemos de pronunciar la enrevesada frase ‘Cthulhu R'lyeh Ph'nglui mglw'nafh wgah'nagl fhtagn’ para seguir disfrutando del festival?
Cthulhu nació de la imaginación del escritor estadounidense H. P. Lovecraft, considerado uno de los grandes nombres de la literatura de terror del siglo XX. El protagonista de 'La llamada de Cthulhu' (relato escrito en 1926 y publicado en febrero de 1928) es un ser primigenio, uno de los llamados "gran antiguo" en la mitología literaria que se ha construido alrededor de su figura. Llegó a la Tierra mucho antes de que existiera la humanidad y permanece dormido en las profundidades del océano Pacífico Sur, a la espera de un despertar que, según el universo de Lovecraft, podría cambiar para siempre el destino del planeta.
No es, por tanto, el típico monstruo que acecha detrás de una puerta o se esconde bajo la cama. Su amenaza tiene dimensiones planetarias. Tampoco es un extraterrestre al uso, aunque provenga del espacio exterior, es un dios cósmico y, frente a él, la humanidad no es más que una presencia insignificante en la inmensidad del universo, incapaz siquiera de comprender las fuerzas que podrían acabar con ella.
Y aquí reside la aportación de Lovecraft al género. Antes de 1928, buena parte del terror literario se alimentaba de fantasmas, maldiciones, brujas y criaturas vinculadas a lugares o tradiciones concretas. El escritor abrió una puerta hacia un miedo tan infinito como el universo: la posibilidad de que existan inteligencias superiores a la nuestra, ajenas a cualquier lógica humana y capaces de convertir nuestro mundo en un escenario secundario de su propia historia. Ese es el terror cósmico.
El aspecto de este extraterrestre tampoco invita a la tranquilidad. En el relato que le dio fama, Lovecraft describe "un monstruo de contornos vagamente antropoides, pero con una cabeza de pulpo cuyo rostro era una masa de tentáculos, un cuerpo escamoso que sugería cierta elasticidad, cuatro extremidades dotadas de garras enormes, y un par de alas largas y estrechas en la espalda". Una mezcla de pesadilla marina, monstruo extraterrestre y criatura imposible de clasificar que el escritor definió en su relato como una "montaña que caminaba" y como un "verde y viscoso demonio venido de otros astros".
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Cthulhu representa algo bastante más inquietante: la posibilidad de que la humanidad no sea la medida de todas las cosas, ni ocupe un lugar especialmente importante en el universo. Frente a él, nuestra civilización, con sus guerras, sus ambiciones y sus preocupaciones cotidianas, apenas sería un accidente diminuto en la inmensidad del cosmos.
El miedo, de pronto, se quedaba pequeño para la Tierra.
La frase que ningún humano sabe pronunciar (y llegamos a la cuestión práctica) forma parte del culto de los millones de fans que Lovecraft ha tenido en el último siglo. En 'La llamada de Cthulhu', la frase aparece como parte del universo de creencias de quienes veneran a la criatura, no como una contraseña infalible que garantice la salvación de quien la pronuncia. La idea de que basta con recitarla para librarse del monstruo pertenece a la interpretación popular y humorística del mito.
Las profecías de los seguidores más frikis auguran que cuando los ciclos cósmicos y las estrellas se alineen de forma propicia, el dios cósmico despertará para reclamar la Tierra y arrasar con todo lo que encuentre a su paso.
Así que si Cthulhu aparece en Soria estas Ánimas, lo mejor sería recitar ante él la enrevesada fórmula 'Cthulhu R'lyeh Ph'nglui mglw'nafh wgah'nagl fhtagn'. El problema (irresoluble) es que nadie sabe con certeza cómo se pronuncia.
El propio Lovecraft explicó que el nombre de la criatura no podía reproducirse correctamente con una garganta humana. En una carta dirigida a Duane W. Rimel en 1934, escribió que el nombre había sido inventado por seres cuyos órganos vocales no eran como los del ser humano. Las sílabas –escribía el autor a su colega norteamericano– procedían de un sistema fisiológico completamente distinto al nuestro, por lo que "nunca podrían ser pronunciadas perfectamente por gargantas humanas".
La pronunciación del nombre se ha convertido en parte de la diversión entre los aficionados a su obra. La historia del "demonio verde" dio origen a una mitología literaria que ha acabado por conocerse como los 'Mitos de Cthulhu', desarrollada tanto por el propio autor como por otros escritores de su entorno y, posteriormente, por numerosos creadores que han ampliado el universo de la criatura.
El monstruo ha sobrevivido a su creador y ha saltado de la literatura a otros formatos. Su figura ha inspirado relatos, películas, series, juegos de mesa y videojuegos. Entre estos últimos se encuentra 'Call of Cthulhu', publicado en 2018, que trasladó a los jugadores a una investigación marcada por el misterio, las pesadillas y la pérdida de contacto con la realidad.
Por ahora, no hay indicios de que la criatura vaya a abandonar las profundidades del Pacífico para pasearse por las calles de Soria. Su aparición en el cartel es una invitación a descubrir una de las figuras más influyentes del terror fantástico que añade un ingrediente cósmico a la celebración de estas Ánimas 2026 que empiezan hoy.
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