El candidato socialista al Congreso presenta, junto a Ana Alegre, cabeza de lista al Senado, un equipo que aspira a conservar el diputado y recuperar los tres senadores por Soria. El PSOE reivindica sus proyectos para la provincia y centra el discurso en los derechos sociales, con el PP en un segundo plano.
Hay frases que terminan explicando mejor un acto político que todo un discurso. Luis Rey ha dejado dos este miércoles, durante la presentación de las candidaturas del PSOE de Soria para las elecciones generales del 29 de noviembre. “Nada está decidido” ha dicho en referencia a las primeras encuestas electorales para recordar que las urnas todavía no han hablado. La segunda, “nada está hecho”, advirtiendo a los suyos de que el resultado dependerá del trabajo que sean capaces de hacer durante las próximas semanas.
Escuchándole, ha sido inevitable recordar a Santa Teresa de Jesús y en aquel “nada te turbe, nada te espante (…) la paciencia todo lo alcanza”. No la ha citado Luis Rey, obviamente, pero sí ha transmitido algo de esa serenidad tan inusual en un político incisivo y hábil en la confrontación dialéctica como él.
Ni euforia ni resignación. Tampoco grandes aspavientos. La de hoy ha sido presentación contenida, más volcada en explicar lo que quiere ofrecer el PSOE que en arremeter contra sus adversarios.
El candidato al Congreso ha comparecido acompañado por Ana Alegre, número uno al Senado, y por el equipo que los socialistas quieren presentar como “representantes de todos los ámbitos de la sociedad soriana”. Empleados públicos, empresarios, alcaldes, concejales, representantes sindicales, profesionales y jóvenes componen una candidatura en la que Rey ha querido subrayar la diversidad de procedencias y ocupaciones. La idea es trasladar a Madrid una representación amplia de la provincia y volver a conseguir “el préstamo de confianza” de los sorianos, una expresión que ha utilizado para referirse al respaldo electoral que el PSOE ha recibido en anteriores convocatorias.
El objetivo no es menor. En el Congreso, donde Soria elige dos diputados, los socialistas quieren conservar su representante. En el Senado, donde se reparten cuatro escaños, aspiran a conseguir tres, una posibilidad para la que han articulado un pacto de progreso con el que pretenden concentrar el voto de izquierdas.
La presentación ha tenido bastante de reivindicación de la gestión socialista y de los proyectos que el partido considera decisivos para el futuro de la provincia. Rey ha recurrido a una imagen que ya forma parte de su argumentario: una “Soria en color” frente a la “Soria en blanco y negro” que, a su juicio, representan PP y Vox. En esa Soria de futuro ha colocado el centro de procesamiento de datos de la Seguridad Social, Numant-IA, el Centro de Acogida de Protección Internacional y el Centro Nacional de Fotografía. El candidato ha situado al PSOE como garante de que estas iniciativas se materialicen y ha recordado que algunas quedaron paralizadas tras anteriores cambios de Gobierno.
La otra gran cuestión que ha asomado en la comparecencia ha sido el ferrocarril. Preguntado por Soria Noticias por las dificultades económicas que afronta el sistema ferroviario español, tanto de alta velocidad, como de cercanías, y por las perspectivas (y el presupuesto) que esa realidad le deja a los planes de Soria, Rey ha mantenido la apuesta socialista por la electrificación y mejora de la línea Soria-Torralba y su prolongación hasta Castejón. Una conexión que permitiría que Soria dejase de ser el principio y el final de una línea y ganase continuidad hacia el corredor del Ebro.
El proyecto está pendiente de un nuevo estudio de viabilidad, que el Ministerio ha tenido que rehacer para incorporar el trazado completo, ha recordado. Rey se ha mostrado convencido de que el resultado será favorable y de que habrá buenas noticias para la provincia, aunque no ha puesto fechas ni ha concretado compromisos presupuestarios. Ha aprovechado, eso sí, para reprochar al PP que no impulsara esta conexión cuando tuvo responsabilidades de Gobierno.
Si Rey ha hablado de proyectos y oportunidades, Ana Alegre ha preferido poner el acento en los derechos sociales. La candidata al Senado ha reivindicado la igualdad entre hombres y mujeres, las pensiones, las becas, la vivienda, la educación y la atención a la dependencia.
“No podemos volver hacia atrás”, ha advertido. Alegre ha aportado como ejemplo la evolución de la pensión media, que ha situado en 1.500 euros en 2026, frente a una cuantía un 50% inferior en 2018. Su mensaje ha sido que los avances sociales no están garantizados y que es necesario seguir trabajando para mantenerlos. De ahí también su defensa de un Senado progresista y su contraposición al acuerdo entre PP y Vox, al que ha definido como un "pacto de retroceso" en uno de los pocos puyazos vertidos a la derecha.
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