La provincia figura entre las españolas con mayor proporción de centenarios, pero el dato no demuestra que sus habitantes tengan una esperanza de vida superior. El envejecimiento de la población y la pérdida de peso de las generaciones jóvenes obligan a mirar más allá de una cifra que, a primera vista, parece un indicador de longevidad.
Soria aparece destacada en el mapa de la longevidad española como una de las provincias con mayor proporción de personas que han cumplido cien años en relación con su población. Es una posición destacada, aunque conviene precisar qué mide exactamente el indicador.
Tener un peso elevado de centenarios no significa necesariamente que sus habitantes vivan más años que los de otros territorios. En el dato influye el tamaño y la composición por edades de la población con la que se establece la comparación.
Bienvenidos a Soria, la provincia donde cualquier estadística obliga a la cautela.
La comparación con otras provincias ayuda a entender la singularidad. En 2025, el 0,11% de la población soriana tenía cien años o más, una proporción que compartía con Zamora y Salamanca. Ávila se situaba en el 0,10%, mientras que Ourense y Palencia alcanzaban el 0,09%.
En Madrid y Barcelona, pese a reunir el mayor número de centenarios de España en números absolutos, el porcentaje sobre la población total era del 0,04%. La clasificación cambia, por tanto, cuando se deja de contar el número de personas y se mide el peso que representan en cada territorio.
La diferencia tiene, pues, una explicación demográfica.
El informe ‘Un perfil de las personas mayores en España’, elaborado por el Instituto de Economía, Geografía y Demografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sitúa los porcentajes más elevados de centenarios en provincias del interior y del noroeste peninsular.
El estudio relaciona este reparto con las distintas estructuras de población: en el sur coinciden una natalidad más alta y una menor esperanza de vida, mientras que buena parte del interior arrastra un prolongado éxodo demográfico. No se trata, por tanto, de un fenómeno que pueda explicarse únicamente por la longevidad.
La evolución del conjunto del país permite poner el dato en perspectiva. España contaba con 17.038 personas de cien o más años en 2025, frente a las 3.021 registradas en 1981. El crecimiento se ha acelerado especialmente desde comienzos de siglo y forma parte de un proceso más amplio: la población de 65 o más años supera ya los diez millones de personas y representa el 20,72% del total nacional. En 1975 suponía el 10,2%. No solo hay más personas mayores, sino que también aumenta el peso de quienes alcanzan edades muy avanzadas.
Castilla y León se encuentra entre las comunidades donde este cambio tiene mayor intensidad. El 27,25% de sus habitantes tiene 65 o más años, más de seis puntos por encima de la media española. Solo Asturias presenta una proporción superior, con un 28,36%.
El dato autonómico ayuda a situar a Soria dentro de un contexto territorial en el que el envejecimiento tiene una presencia especialmente acusada.
Pero hay una gran diferencia entre envejecer y vivir más. La proporción de centenarios mide el peso de las personas que han alcanzado los cien años sobre el conjunto de habitantes; la esperanza de vida, en cambio, estima los años que puede vivir una persona a partir de las tasas de mortalidad de una población. Son indicadores relacionados, pero no equivalentes.
La distinción no resta interés a la posición de Soria. Que una provincia pequeña aparezca en los primeros puestos por el peso de sus centenarios refleja una estructura demográfica en la que las edades más avanzadas tienen una presencia notable. Y obliga a mirar también hacia las generaciones que faltan: el éxodo de población joven y la menor natalidad han reducido el peso de los grupos de menor edad en buena parte del interior peninsular. Soria sufre desde hace décadas.
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