El origen de esta actuación se sitúa en las graves inundaciones registradas en 2018, cuando una precipitación extraordinaria provocó desbordamientos en el barranco del Tejar, afluente del río Jalón, y causó daños de importancia en Santa María de Huerta y en su monasterio cisterciense.
La Plataforma de Contratación del Sector Público ha publicado este viernes la adjudicación de los trabajos de colocación de piedra de escollera y relleno de hormigón en la localidad del Alto Jalón. La actuación permitirá afianzar el talud y asegurar la estabilidad de la zona trasera de la estructura frente a posibles avenidas de agua.
La Empresa de Transformación Agraria (Tragsa) ha sido la encargada de adjudicar este contrato a la firma Excavaciones Sanz y Villalba SLL por un importe exacto de 145.036 euros. La duración de estos trabajos sobre el terreno se prolongará durante tres meses.
Los trabajos adjudicados se centran en la colocación de bloques de escollera mediante retroexcavadora dotada de pinzas hidráulicas y en el relleno del trasdós por medio de hormigón, ripio y tierra, según las prescripciones técnicas fijadas para asegurar la estabilidad del talud y la uniformidad del frente de protección. Tragsa aportará los materiales principales de esta fase.
Esta unidad de obra se integra dentro de una intervención mucho más amplia destinada a disminuir el riesgo de inundación en el municipio.
La actuación completa cuenta con una inversión global de 1,5 millones de euros. Esta cuantía está financiada íntegramente por el Gobierno de España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), enmarcado en los fondos europeos Next Generation.
El objetivo principal de la obra es eliminar el actual encauzamiento del agua, que discurre bajo varias edificaciones con problemas de estabilidad. El nuevo diseño plantea una ordenación más segura para la circulación del caudal durante los episodios de lluvias torrenciales, protegiendo tanto a los vecinos como el valioso patrimonio arquitectónico de la villa.
La necesidad de esta infraestructura de defensa se hizo evidente tras las inundaciones registradas en 2018. En aquella ocasión, una precipitación extraordinaria provocó el desbordamiento del barranco del Tejar, un afluente del río Jalón que atraviesa la población.
El agua causó daños de gran importancia en el núcleo urbano y afectó severamente a las instalaciones del histórico monasterio cisterciense. Este episodio, sumado a otras avenidas históricas en la zona, impulsó la búsqueda de una solución técnica definitiva para recuperar el comportamiento natural del sistema fluvial.
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