La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) finaliza una investigación en la que concluye que el rechazo del sector a la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo radica en un problema de relato y desinformación. Al explicar las medidas de forma práctica, los profesionales del campo transforman su oposición inicial en comprensión.
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) asegura que la oposición de los profesionales del campo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y al Pacto Verde Europeo no se debe a las medidas en sí, sino a una estrategia de desinformación. Tras desarrollar un proyecto de investigación a nivel nacional, la organización agraria concluye que el rechazo inicial se transforma en comprensión cuando se explican las implicaciones prácticas de estas políticas.
El estudio, denominado 'La Agricultura Familiar ante la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo', ha analizado durante los últimos meses el impacto de ciertas corrientes de opinión en el sector agrario. Según detalla la organización, diversos grupos políticos han difundido la idea de que estos marcos normativos internacionales resultan perjudiciales para la actividad agrícola y ganadera.
Sin embargo, las conclusiones del informe revelan que el problema no radica en el contenido de las políticas, sino en el relato construido a su alrededor. Los responsables del proyecto han comprobado que gran parte de los agricultores y ganaderos ya aplican en su día a día muchas de las prácticas recogidas en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
El efecto más evidente del proyecto se ha constatado durante la celebración de diez jornadas territoriales, que han contado con la participación de más de 300 agricultores y ganaderos. En la práctica totalidad de los encuentros, los asistentes mostraban un rechazo inicial hacia los términos vinculados a la transición ecológica, alimentado por el desconocimiento.
No obstante, la dinámica cambió al exponer los contenidos mediante ejemplos prácticos y cercanos. "Cuando se explica qué son realmente, qué implican en la práctica y cómo se relacionan con lo que los y las agricultores y ganaderos ya hacen, el rechazo se transforma en comprensión»", explican desde la organización agraria.
El desarrollo de esta iniciativa ha contado con la colaboración de diversas entidades, demostrando la viabilidad del entendimiento entre diferentes sectores. El trabajo conjunto ha involucrado a la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF España) y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE)
Esta confluencia entre el sector agrario, el movimiento ecologista y las organizaciones de mujeres rurales ha generado una base documental que UPA califica de potente. El proyecto, financiado por la European Climate Foundation, ha incluido la elaboración de informes, testimonios audiovisuales, un portal web específico y la organización de una jornada en el Congreso de los Diputados con representación política.
"Este trabajo no es un punto final, sino una base de partida para avanzar hacia políticas agrarias que sean, al mismo tiempo, ambiciosas en sus objetivos ambientales y justas con quienes vivimos y trabajamos en el medio rural", señalan desde UPA, apostando por mantener un espacio de diálogo constructivo frente a la polarización.
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