Delia Balán, estudiante del IES Antonio Machado, ha ganado la fase provincial del concurso 'Carta a un militar español'. La joven representará a Soria en la fase nacional con un texto sobre la hazaña del vuelo del Plus Ultra.
Delia Balán, alumna de segundo de bachillerato del IES Antonio Machado, representará a Soria en la fase nacional del certamen 'Carta a un militar español'. Su obra, centrada en la hazaña del vuelo del Plus Ultra, ha sido elegida por unanimidad entre los diez centros participantes de la provincia.
El jurado ha fallado este jueves a favor de la estudiante soriana, que presentó una misiva titulada «El horizonte no era un límite, era una invitación». El texto responde al lema de esta decimotercera edición del concurso, enfocado en el centenario del primer vuelo que cruzó el océano Atlántico con un solo avión.
La reunión para la deliberación tuvo lugar en la Subdelegación de Defensa en Soria, convocada por el coronel Esparza. El tribunal encargado de evaluar los trabajos ha estado compuesto por Carlos de la Casa, referente cultural soriano; José Antonio Martín de Marco, antiguo archivero municipal; y Francisco Javier Casamor, jefe del Área de Programas de la Dirección Provincial de Educación.
Los miembros del jurado han destacado de la carta ganadora la calidad del léxico utilizado, así como la profunda labor de documentación. Además, han valorado especialmente la capacidad de la autora para sintetizar los valores que impulsaron a los miembros de la expedición del Plus Ultra, comandada por Ramón Franco en 1926.
Esta edición ha marcado un hito en la provincia, ya que ha contado con la participación de diez centros educativos. Esta cifra convierte a Soria en la provincia con mayor índice de participación de toda España en términos proporcionales.
Como es tradición desde los inicios del certamen, la Subdelegación de Defensa organizará un acto a finales del mes de mayo para entregar el premio a la ganadora provincial y a los representantes de cada centro educativo. Delia Balán deberá esperar hasta el mes de octubre para conocer si su texto se encuentra entre los tres vencedores de la fase nacional.
Esta es la carta con la que Delia pasa a la fase nacional del concurso:
El horizonte no era un límite, era una invitación
Estimados miembros de las Fuerzas Armadas pasados, presentes y futuros:
Hoy quiero proponerme, acordándome de ustedes, llevar a cabo un ejercicio de la imaginación.
Palos de la Frontera, 22 de enero de 1926. Este amanecer no es un simple cambio de luz; es
una frontera de hierro y sal. El hidroavión Plus Ultra flota sobre las aguas del Tinto con la
fragilidad de una libélula de metal, mientras el rugido de sus motores rompe el silencio de la ría.
No hay radares que dibujen el mañana ni satélites que disipen la incertidumbre. Solo hay
cuatro hombres habitando ese instante suspendido en el que el suelo deja de ser una certeza y
el abismo empieza a parecer un camino.
Me dirijo a ustedes, tripulantes de aquella audacia, y espacialmente a usted, comandante
Ramón Franco, no para repetir las fechas que los libros ya custodian, sino para detenerme en
el espacio que quedó entres sus manos y el panel de instrumentos. Aquella mañana no solo
cargaban combustible; trasportaban el peso invisible de un país entero, encarnado en sus
fuerzas armadas, que volvía a mirar al mar buscando el reencuentro con el hermano lejano.
Ese vuelo fue un salto al vacío. Se quedaron solos frente a la inmensidad, en un cielo que en
1926 apenas ofrecía referencias. Imagino el ruido constante del motor convirtiéndose en
compañía y la mirada fija en un horizonte sin respuestas. ¿Qué pesa más: el combustible que
se agota o la responsabilidad de no fallar a quienes esperan en la otra orilla?
La audacia no fue la ausencia de miedo, sino la decisión de avanzar cuando la costa
desapareció y el mundo se redujo a una cabina estrecha y a un océano sin límites.
Había una máquina ligera desafiando la geografía del planeta. Había cuatro corazones
orgullosos y responsables convertidos en hélices y bielas. Cruzaron un límite físico, pero
también uno interior. El cielo no ofrecía fronteras claras y, sin embargo, trazaron una ruta
donde antes solo había incertidumbre. No buscaban únicamente la gloria; medían su
resistencia frente a la magnitud de lo desconocido.
Hoy, un siglo después, el mundo parece cubierto de coordenadas y pantallas que intentan
reducir la incertidumbre. Sin embargo, su estela nos recuerda que el verdadero viaje no termina
en un punto del mapa. Seguimos necesitando esa capacidad de sostener la mirada ante lo
incierto.
Señores del Plus Ultra, el vuelo no terminó en Buenos Aires. Permanece en ese instante previo
al despegue, en el segundo en el que todavía se puede renunciar, pero se elige acelerar. El
mar quedó atrás y el metal se hizo historia, pero la vibración de aquel impulso sigue
atravesando el tiempo.
Porque ustedes aceptaron la invitación del horizonte. Y gracias a ello, otros seguimos
aprendiendo a no temerlo.
Porque el horizonte nunca fue el final. Siempre fue la invitación.
Con respeto y gratitud.
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