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Las excavaciones en San Juan de Duero descubren sepulturas anteriores al claustro y un expolio del siglo XIX

Las excavaciones en San Juan de Duero descubren sepulturas anteriores al claustro y un expolio del siglo XIX

Actualizado 30/04/2026 17:29

El informe técnico aprobado por la Junta de Castilla y León detalla el hallazgo de enterramientos seccionados por la propia base del edificio románico. Además, los especialistas constatan el saqueo de un sepulcro central durante la Guerra de la Independencia mediante la aparición de monedas de la época.

La Comisión Territorial de Patrimonio Cultural, presidida esta mañana por la delegada territorial Yolanda de Gregorio, ha recibido de conformidad el informe técnico de los resultados de la excavación arqueológica vinculada al ‘Proyecto servicio de investigación arqueológica en el Claustro del Monasterio de San Juan de Duero’ en Soria, promovido por el Instituto de Patrimonio Cultural de España.

A la vista de los resultados, la memoria concluye que el claustro responde a un proyecto arquitectónico complejo, ejecutado de forma planificada y asentado sobre una cimentación continua, y que los principales problemas de conservación están directamente relacionados con su emplazamiento en la llanura de inundación del Duero y alteraciones del régimen hídrico en época contemporánea. La intervención ha supuesto un avance significativo en el conocimiento arqueológico del bien y proporciona una base científica sólida para futuras actuaciones de investigación, conservación y puesta en valor.

Mejora del conocimiento histórico

El informe, que corresponde a la memoria final de la investigación arqueológica desarrollada en el monasterio entre mayo y diciembre de 2025, destaca el carácter investigador y la mejora del conocimiento histórico, constructivo y estratigráfico del claustro. Así mismo, evalúa el estado de conservación condicionado por la presencia permanente del agua y el elevado nivel freático.

El monumento se emplaza en un entorno fluvial históricamente sensible, en la margen derecha del Duero, circunstancia que ha condicionado tanto su evolución histórica como la conservación de sus estructuras. Fundado en el siglo XII por la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén y abandonado progresivamente a partir del siglo XVII, conserva en la actualidad la iglesia románica y el claustro, este último de excepcional singularidad formal y arquitectónica.

La intervención responde a la necesidad de documentar arqueológicamente las cimentaciones del claustro, contrastar anomalías detectadas mediante prospección geofísica y obtener dataciones absolutas que permitan precisar las fases constructivas y de uso del espacio claustral.

Los trabajos realizados incluyeron la excavación de cuatro sondeos arqueológicos, un levantamiento completo mediante escáner láser 3D, la toma de muestras para datación absoluta y el análisis de los materiales arqueológicos recuperados. El registro tridimensional, efectuado permitió la generación de modelos topográficos de alta resolución, si bien no fue posible identificar ni reconstruir niveles de uso originales por ausencia de pavimentos conservados.

Los resultados de los sondeos arqueológicos constituyen el núcleo central de la investigación y han permitido caracterizar con precisión la secuencia estratigráfica, funeraria y constructiva del claustro.

El sondeo 100 permitió identificar una anomalía geofísica inicialmente interpretada como un pozo, que resultó corresponder a un hoyo de saqueo asociado al expolio de una tumba central del claustro. En este sector se documentaron varios enterramientos, destacando una tumba de lajas de arenisca con cabecera antropomorfa monolítica, alterada en época contemporánea. El expolio pudo fecharse indirectamente a comienzos del siglo XIX gracias a monedas de José Bonaparte y Carlos III documentadas en los rellenos, planteándose la posible existencia de una señalización monumental hoy desaparecida.

El sondeo 200, planteado con el objetivo de localizar un posible pavimento, descartó dicha hipótesis y documentó en su lugar niveles alterados por zanjas de diversa cronología, incluida una intervención moderna asociada a la instalación del sistema de iluminación en 2003. Se identificaron restos muy parciales de una tumba de lajas y distintos cortes y rellenos que explican la anomalía detectada en la prospección geofísica.

El sondeo 300 aportó información de especial relevancia. En él se documentó un pozo circular de aproximadamente un metro de diámetro, construido con materiales reutilizados y dotado de aliviaderos, colmatado por niveles fechados en torno al siglo XVIII, interpretado como una estructura de época moderna relacionada con el uso del claustro como huerta tras el abandono del monasterio. Asimismo, se documentó de forma exhaustiva la cimentación de la arquería occidental, evidenciando su relación directa con el nivel freático. Bajo y junto a la cimentación se identificaron varios niveles de enterramientos, algunos seccionados por la propia zanja de cimentación, lo que confirma el uso funerario del espacio con anterioridad a la construcción del claustro. Se excavaron tumbas de lajas con cabeceras antropomorfas, algunas reutilizadas, revelando una secuencia funeraria prolongada y compleja.

El sondeo 400 se centró en la arquería meridional, cuya cimentación presenta una morfología diferente, con caída vertical sin escalonamientos y evidencias de al menos dos momentos constructivos. Al igual que en otros sectores, se documentaron enterramientos delimitados por piedras, reutilizando en algunos casos la propia cimentación como límite sepulcral, sobre los que se depositaron niveles de escombro y las capas superficiales actuales.

Durante el desarrollo de la intervención, y ante el elevado número de enterramientos documentados, se amplió el programa de muestreo. Se tomaron muestras de morteros, sedimentos, tejas y restos óseos para su datación mediante radiocarbono, luminiscencia estimulada ópticamente y termoluminiscencia.

El estudio de los materiales arqueológicos recuperados muestra una amplia horquilla cronológica, con predominio de restos modernos y contemporáneos, aunque con una presencia significativa de cerámicas plenomedievales y bajomedievales, especialmente cerámicas comunes decoradas con pinturas lineales datadas en torno al siglo XII, coherentes con la cronología histórica del monasterio.

La excavación se dio por finalizada una vez documentados los niveles y estructuras relevantes, debido a la incidencia del nivel freático y a los riesgos derivados de la profundidad alcanzada. Los sondeos fueron debidamente protegidos y restituidos, y el pozo documentado fue acondicionado mediante una estructura que permite el control del nivel freático.

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